Vol. 19: No. 2
Jul-Dic. 2025
Periodicidad semestral
ISSN 2500-784xWeb
https://doi.org/10.61497/5p7h9s06
Medellín, Colombia
Corporación Educativa
Jorge Robledo
Ignacio Mendiola
Universidad del País Vasco. Bilbao, España
Alberto Navarro
Doctor en estudios humanísticos y doctor en teoría
crítica. Ciudad de México, México
Irma Eréndira Sandoval Ballesteros
Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad
Nacional Autónoma de México
Ciudad de México, México
James Granada Vahos
Tecnológico de Antioquia. Medellín, Colombia
Rectora Instituto Jorge Robledo
Rosa María Moreno Cardona
Editora general
Paula Andrea Hinestroza Blandón.
Asistente editorial
Aura Cristina García Anillo
Ana Mayorgas Rodríguez
Universidad Complutense de Madrid, España
Comité editorial
Jordi Magnet Colomer
Universidad de Barcelona, España
María Cristina Navarrete
Universidad Complutense de Madrid, España
María Emilia Napolitano
Universidad Nacional de La Plata, Argentina
César Augusto Otálvaro
Investigador. Instituto de Estudios Regionales.
Medellín, Colombia
Montserrat Herrero
Universidad de Navarra, España
Acerca de la revista
La Revista Ciencias y Humanidades es una
publicación seriada de carácter académico, con
periodicidad semestral (enero-junio y julio-
diciembre). Su objetivo principal es difundir
resultados de investigación que contribuyan al
desarrollo y la circulación del conocimiento en el
campo de las ciencias sociales y humanas.
Política de acceso abierto
Esta revista se distribuye bajo los términos de la
licencia Creative Commons AtribuciónNo
Comercial 4.0 Internacional (CC BY-NC 4.0).
Se permite el uso, distribución y reproducción del
contenido siempre que se reconozca la autoría
original y no se utilice con fines comerciales.
Los autores conservan los derechos de autor y
conceden a la revista el derecho de primera
publicación.
Indexación
La revista se encuentra en bases y directorios
especializados nacionales e internacionales (Redib,
Latindex, Google Scholar, ERIH Plus, entre otras).
Diseño, diagramación y edición
Equipo editorial del Centro de Estudios en Ciencias
y Humanidades
Diseño de portada
Lina Marcela Alzate Henao
Correspondencia editorial
Centro de Estudios en Ciencias y Humanidades
Instituto Jorge Robledo
Dirección: Calle 51 # 65-72, Medellín, Colombia
Correo electrónico: revista.cecyh@ijr.edu.co
https://revistacienciasyhumanidades.com/index.php/
inicio/index
Comité científico
Sebastián Hincapié Rojas
Estudiante del doctorado en historia en Stony
Brook University. New York, Estados Unidos.
José Eriberto Cifuentes Medina
Universidad Pedagógica y Tecnológica de
Colombia. Tunja, Colombia
Guillermo Moreno Tirado
Universidad de Oviedo. Oviedo, España
Fernando de Yzaguirre García
Facultad de Ciencias Humanas, Universidad del
Atlántico. Puerto Colombia, Colombia
Ana Clara Polakof
Universidad de la República. Montevideo,
Uruguay
Manuela Arango Restrepo
Politóloga Universidad Nacional de Colombia -
Sede Medellín. Medellín, Colombia
Oscar Diego Bautista
Universidad Autónoma del Estado de México.
Ciudad de México, México
Katerine Montoya Castañeda
Instituto de Estudios Regionales. Universidad de
Antioquia. Medellín, Colombia
Índice
Artículos
Necrofratría: utopía de
comunidad doliente para una
época de cadáveres
Paradojas del capitalismo
cognitivo: aproximación al
conocimiento académico en las
universidades públicas en
Colombia
Sociología clínica y Mediación
Alternativa Ética de Soluciones
(MAÉS)
- Arturo Aguirre Moreno
- Jorge Alberto López Guzmán
- Luis Alberto Hernández Cerón
Comentario Editorial
4
30
71
1
Comentario editorial
América Latina ha sido configurada y
continúa siéndolo a través de conflictos
sociopolíticos que tienen sus raíces en tensiones
y luchas de diversa índole, entre ellas, la
propiedad de la tierra, la soberanía sobre el
territorio, el aprovechamiento de recursos
naturales, las desigualdades sociales, la garantía
de derechos diferenciados, las (in)justicias, la
producción y validación de conocimientos, las
apuestas de desarrollo y los propios sentidos de
comunidad. En el centro de muchos de estos
conflictos se encuentran relaciones de poder de
carácter asimétrico y jerárquicas con gran
profundidad histórica que inciden en la manera
en que emergen, se gestionan e impactan, o no,
las estructuras sociales que buscan transformar.
La región se reconoce en estas tensiones no solo
porque han marcado los procesos sociales,
políticos, económicos y culturales, sino porque
en ellas se han producido geografías específicas,
formas particulares de habitar, resistir,
significar y resignificar los espacios.
El estudio del conflicto ha evolucionado
desde los primeros fundamentos sociológicos
establecidos por Marx y Weber hasta
interpretaciones contemporáneas que integran
[1] Bartos, Otomar J., y Paul Wehr. Using Conflict Theory. (Cambridge: Cambridge University Press, 2002)
[2] Deutsch, Morton. The Resolution of Conflict: Constructive and Destructive Processes. (New Haven: Yale University Press,
1990)
perspectivas psicológicas, organizativas e
internacionales, como lo evidencian Bartos y
Wehr y Deutsch . La teoría del conflicto sigue
siendo significativa para comprender la
dinámica de poder, la distribución de recursos
y el cambio social, con estimaciones que
indican que los conflictos no resueltos
contribuyen sustancialmente al malestar
social .
[1] [2]
[3]
En este sentido, Puerta Silva (2021)
reconoce el conflicto simultáneamente como
una dinámica propia de la vida social un
motor de cambio que emerge cuando los
órdenes socioculturales y socioespaciales son
interpelados o resistidos y como un
fenómeno intensificado por intervenciones
externas como la irrupción de proyectos,
políticas, dinámicas o instituciones que alteran
los órdenes socioespaciales, culturales y
simbólicos existentes. Siguiendo con Puerta
Silva, estos proyectos no solo transforman los
espacios en términos materiales y reorganizan
las relaciones sociales, sino que abren campos
de poder donde se enfrentan intereses, visiones
de futuro y sistemas de creencias divergentes.
De ahí que los conflictos expresen luchas más
profundas por el sentido del lugar y por los
[4]
[3] Ver: Kabanoff, Boris. Equity, Equality, Power, and Conflict. Academy of Management Review 16, No. 2 (1991): 416441. Y
R. Jenkins, J. Ruane y J. Todd, The Dynamics of Conflict in Northern Ireland: Power, Conflict and Emancipation,
Journal of the Royal Anthropological Institute 4, No. 4 (1998), https://doi.org/10.2307/3034839
[5] Robert V. H. Dover, Paula A. Hinestroza Blandón, Claudia Puerta Silva, et al., Inclusiones incompletas: Desarrollo,
participación ciudadana y consulta previa (Medellín: Universidad de Antioquia, Fondo Editorial FCSH de la Facultad de
Ciencias Sociales y Humanas, 2021)
1
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
modos de vida que sostienen las poblaciones
locales y por el reconocimiento de sus propios
horizontes de existencia. En este marco, el
conflicto no es un hecho aislado, sino un
proceso continuo y relacional que revela
tensiones entre los proyectos del desarrollo y
las configuraciones históricas, culturales y
territoriales que dan forma a la vida local.
Por lo anterior, este número de la revista
aboga por la necesidad de trascender las
miradas que ubican el conflicto sólo como un
evento catastrófico que ocurre y configura
espacios neutros. Así, nos unimos a propuestas
que se alinean con lecturas sobre el conflicto
que nos permitan comprenderlo como un
fenómeno que, también, ha sido motor de
creación social, de producción de sentidos y de
movilizaciones que han incidido en los cambios
operados en anquilosadas estructuras
socioeconómicas latinoamericanas.
Como exponen los autores que participan
en esta edición, los conflictos sociales,
económicos, institucionales y epistémicos
pueden entenderse como procesos de larga
duración que se expresan en disputas por
sentidos, por legitimidades y por formas de
ordenamiento del mundo. En ellos, la
espacialidad no es únicamente un dispositivo
que reproduce el poder, sino un agente activo
en su definición y transformación. Proponemos
pensar estos conflictos como escenarios de
performance y de producción cultural donde se
negocia el significado, se disputan formas de
justicia y se imaginan otras apuestas de vida
colectiva.
El primer artículo, Necrofratría: utopía de
comunidad doliente para una época de cadáveres,
plantea la tesis de que los muertos,
especialmente los cuerpos ultrajados por la
violencia extrema no son restos pasivos, sino
actores que intervienen material y
afectivamente en la configuración del mundo
compartido. En contextos atravesados por
desapariciones, masacres y despojo, la
necrofratría propone una comunidad ampliada
donde los vínculos con los muertos se vuelven
fundamentales para la justicia, la memoria y la
reconstitución de lo común. Este texto invita a
pensar la espacialidad del dolor y de la
ausencia, así como la manera en que los cuerpos
incluso en su condición más radical de
vulneración ordenan territorios afectivos y
disputan sentidos políticos.
El concepto de necrofratría, propuesto por
el autor, nos conecta con la idea de que los
muertos a causa de la violencia son actores que
reconfiguran el espacio social y político. Este
concepto nos invita a reflexionar sobre cómo el
conflicto armado en América Latina ha
generado geografías afectivas y territorios
heridos, configurando espacialidades de la
muerte y del duelo a partir de fenómenos como
la desaparición forzada, la existencia de fosas
comunes y la construcción de monumentos y
lugares de memoria.
El segundo artículo, Paradojas del capitalismo
cognitivo: aproximación al conocimiento académico
en las universidades públicas en Colombia, aborda
el conflicto epistémico que atraviesa la
producción de conocimiento en América
Latina. Las tensiones entre las lógicas
mercantiles del capitalismo cognitivo global y
las prácticas académicas locales muestran una
región donde el conocimiento se vuelve campo
de disputa: entre globalización y territorio,
2
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
entre métricas y sentidos, entre políticas de
ciencia y precarización docente. Esta discusión
evidencia cómo los sistemas de producción
científica crean espacialidades desiguales
centros y periferias, concentraciones y
ausencias que inciden en la forma en que
circulan los saberes y se configuran hoy las
comunidades académicas en las universidades
latinoamericanas.
Con su artículo, el autor contribuye a
reflexiones recientes sobre la configuración de
geografías del conocimiento en América Latina
al exponer cómo las universidades
latinoamericanas ocupan lugares desiguales en
los circuitos globales de producción y
divulgación del conocimiento. En definitiva,
desde la perspectiva del autor, examinar las
paradojas del capitalismo cognitivo en las
universidades públicas colombianas pone en
evidencia la urgencia de replantear
profundamente la función social de la
universidad. Más que limitarse a ofrecer
servicios educativos o a producir
investigaciones orientadas al mercado, la
universidad pública debe reivindicarse como un
espacio de pensamiento autónomo, generador
de conocimiento libre y orientado al bien
común, donde el saber opere como instrumento
de transformación social.
Finalmente, Sociología clínica y Mediación
Alternativa Ética de Soluciones (MAÉS), nos
traslada a otro tipo de conflicto: el
institucional, cotidiano, muchas veces
naturalizado en los espacios educativos. A
partir de un enfoque de sociología clínica, el
texto revela cómo las prácticas punitivas y la
selectividad institucional no solo no resuelven
los conflictos, sino que producen nuevos
escenarios de tensión. Frente a ello, propone la
MAÉS como un método de mediación que,
lejos de ofrecer soluciones definitivas, abre un
proceso ético y dinámico que busca
transformar las relaciones y las estructuras que
reproducen el conflicto. Aquí los entornos
escolares se analizan como territorios donde se
inscriben disputas de autoridad,
reconocimiento y agencia. Propone la
selectividad ética como un enfoque que permite
leer, acompañar y resolver conflictos
situacionales desde la reflexión colectiva, el
cuidado mutuo y los derechos humanos,
evitando caer en modelos inquisitivos. Además,
destaca el valor de la sociología clínica como
herramienta para escuchar a los actores, co-
construir soluciones y calibrar las tensiones
internas de manera dinámica. Finalmente,
invita a pensar la gestión de conflictos como un
ejercicio comunitario una especie de
inteligencia colectiva que fortalece el
bienestar institucional y reconoce las
contradicciones propias de los procesos
formativos.
Juntos, estos artículos revelan un
continente tejido por múltiples geografías del
conflicto: la del duelo colectivo, la de la vida
escolar que busca transformarse, la del
conocimiento tensionado por fuerzas
económicas globales. En cada una de ellas
se hace visible que los conflictos no solo
fracturan: también producen comunidad, abren
preguntas éticas, generan alternativas y
permiten imaginar otros modos de vinculación
social. Esta edición invita, entonces, a leer el
conflicto no como falla, sino como campo fértil
para pensar críticamente la región y para
imaginar los futuros posibles de nuestras
sociedades latinoamericanas.
3
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
ecrofratría: utopía
de comunidad
doliente para una
época de
cadáveres
Necrofraternity: A Utopia of Mourning
Community for an Epoch of Cadavers
* Doctor en Filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México. Profesor - investigador. Integrante
del sistema Nacional de Investigadores, Nivel II. https://orcid.org/0000-0002-6182-1422
Arturo Aguirre Moreno *
4
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Recibido: 04/05/2025 Aprobado: 22/09/2025
Esta colaboración propone el concepto de
necrofratría como categoría filosófico forense
para analizar la violencia extrema y la
proliferación masiva de cadáveres en la
contemporaneidad. Su objetivo central es
examinar críticamente los vínculos
comunitarios entre vivos y muertos desde una
perspectiva necrohumanista, la cual enfatiza la
agencia de los cadáveres ultrajados como
(f)actores activos en la transformación
socioespacial. La metodología empleada es
teórica, con enfoque crítico, basada en análisis
interdisciplinarios que integran filosofía, teoría
social y estudios sobre violencia. Los resultados
destacan que los cadáveres, a contrapelo de la
tradición, no son restos inertes, más bien
intervienen decisivamente en la configuración
afectiva y material del mundo compartido.
Como conclusión, se plantea que la necrofratría
redefine la noción tradicional de fraternidad al
incluir a los muertos dentro de una comunidad
doliente, lo cual posibilita imaginar nuevas
formas de justicia, responsabilidad colectiva y
memoria crítica ante escenarios marcados por la
violencia extrema, desaparición forzada y
despojo radical.
Palabras clave
Cadáveres, Duelo colectivo, Filosofía forense
This article proposes the concept of
necrofraternity as a philosophical-forensic
category for analyzing extreme violence and the
mass proliferation of cadavers in contemporary
times. Its central aim is to critically examine the
communal bonds between the living and the
dead from a necrohumanist perspective, one
that emphasizes the agency of desecrated
cadavers as active (f)actors in socio-spatial
transformation. The methodology is theoretical
and critical, grounded in interdisciplinary
analysis that brings together philosophy, social
theory, violence and death studies. The findings
underscore that cadavers, against the grain of
tradition, are not inert remnants; rather, they
intervene decisively in shaping the affective and
material configurations of the shared world. In
conclusion, it is argued that necrofraternity
redefines the traditional notion of fraternity by
including the dead within an afflicted
community, thereby opening possibilities for
imagining new forms of justice, collective
responsibility, and critical memory in contexts
marked by extreme violence, enforced
disappearance, and radical dispossession.
Keywords
Cadavers, Collective mourning, Forensic
philosophy
Resumen
Abstract
Revista Ciencias y Humanidades , Vol. XIX, No. 2, p. 4-29
DOI: https://doi.org/10.61497/4n5erd59
5
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Los cadáveres ultrajados y los cuerpos heridos
manifiestan el umbral al que ha sido conducida
nuestra experiencia contemporánea: la
encarnación precaria y volátil de las políticas
estatales. Dicho límite no corresponde a otra
cosa que, al propio presente del siglo XXI, en el
cual, en lugar de consolidarse las promesas de
seguridad o de una convivencia armónica, se
configura un horizonte atravesado por la
violencia y la descomposición social,
evidenciando así la fragilidad constitutiva de
tales aspiraciones.
En la actualidad, otros anhelos han echado
raíz: tanto la identidad como lo común se
configuran al calor de odios colectivos, de la
ambición desmedida, del rechazo reiterado al ya
de por sí rechazado, de la imaginación del mal
para su realización consiguiente, de la
apropiación violenta y del expolio, así como de
una lógica de supremacía que anula la
heterogeneidad. Por momentos, pareciera que
son estos los espacios de un delirio atroz,
gestado durante el siglo XX como coartada para
la aniquilación de pueblos, al amparo de la
promesa de un orden superior; es decir, una
burbuja ideológica en la que algunos se
conciben a sí mismos como elegidos y legitiman
su existencia a partir del odio intensificado
contra determinados otros.
[1]
Este presente desde el Sur atravesado por
violencias múltiples y transformaciones sociales,
se configura desde trayectorias históricas que
orientan su sentido. Sur, por tanto, más que
aludir a una localización territorial, remite a
una latitud crítica que condensa procesos de
empobrecimiento, depredación y desposesión.
En ese horizonte, el tiempo adquiere múltiples
formas discontinuas, más cercano a una
secuencia de ecos que a una línea recta
continua, progresiva. Sus marcas se rastrean en
la memoria de los muertos, en aquello que tuvo
lugar por cuanto resonancia de conflictos y en
lo que quedó suspendido. En este Sur, la
experiencia actual del habitar se configura en
los pliegues temporales y espaciales donde
resuenan las continuidades de violencias
históricas. Se trata de formas de vida que se
sostienen mediante la explotación de cuerpos y
territorios, cuyas consecuencias recaen, de
manera desigual, sobre aquellos que soportan el
costo de lo habitable.
[2]
Hoy, nos confrontamos con una
contemporaneidad en la que los recursos
Introducción
[1] La radicalización del odio colectivo y su arraigo en formas de identidad excluyente en el siglo XX han sido objeto de
análisis filosófico. Aurel Kolnai examina el odio como un sentimiento hostil estructurado en términos metafísicos, en el
cual la construcción de un enemigo absoluto responde a una supuesta amenaza existencial. Desde esta perspectiva, el odio
no se reduce a una reacción emocional, puesto que opera como un mecanismo de organización política y social orientado a
la aniquilación del otro. Además, Hannah Arendt señala que el totalitarismo convierte el odio en un medio de
movilización colectiva, en el cual la propaganda y el terror desempeñan un papel determinante en la conformación de una
comunidad políticamente cohesionada a partir de la hostilidad hacia el otro; Aurel Kolnai, Asco, soberbia, odio.
Fenomenología de los sentimientos hostiles (Madrid: Ed. Encuentro, 2013), 143-190; Hannah Arendt, Sobre la violencia
(Madrid: Alianza, 2005), 145.
[2] Ezequiel Binaghi, Algunos problemas con la noción del Sur Global, Das Questões 8, No. 16 (2020): 82-100,
https://doi.org/10.26512/dasquestoes.v8i16.31100
6
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
conceptuales heredados se muestran
insuficientes para dar cuenta de las formas
actuales de sufrimiento y exclusión. Las voces de
víctimas y sobrevivientes circulan sin ser
atendidas en marcos institucionales que han
desplazado su capacidad de respuesta. Mujeres y
hombres huérfilos se ubican en los márgenes de
lo marginado de este Sur, removiendo la tierra
con sus propias manos, sin garantías de
reconocimiento territorial ni de continuidad
política por la erosión sistemática de vínculos,
derechos y memorias.
[3]
Por eso: ¿qué región habitamos realmente?
¿Aquella construida sobre la promesa de un
contrato social y su bienestar, o la que se
desarticula frente al sufrimiento exponencial?
¿La luz de la razón nos permite ver un territorio
en penumbras? Una región que se despliega
como un espacio doliente, el cual ensancha más la
distancia entre la aspiración de lo común y la
brutalidad organizada; desbordardo en la
producción de fosas comunes del más diverso
cuño: fosas producidas por civiles y autoridades,
fosas de agua en ríos y mares, fosas a la
intemperie (desiertos, grietas y barrancas
trasmutados en paisajes forenses); fosas
contenedores, fosas que se cuentan por litros de
soda caustica y más. Una fosa común o clandestina
como espacio de inhumación oculto y carente
de rituales funerarios, donde se disponen
cuerpos en un en un acto intencional de
deshumanización. Este espacio críptico además
de ocultar los cadáveres ultrajados prolonga una
violencia que se extiende más allá de la muerte
al negar el reconocimiento y la dignidad a las
víctimas, con lo cual se afecta la memoria y se
erosiona la posibilidad de la reconstrucción de
los lazos sociales. Esos lugares son, luego, una
expresión tangible de necroviolencia, dado que
actúan como mecanismos de control
socioafectivo y configuran un paisaje de terror y
desolación en la comunidad afectada .
[4]
La configuración contemporánea de lo
común exige repensarse a partir de la muerte
infligida a manos de otros. La reiteración de
asesinatos, desapariciones y agresiones dirigidas
contra cuerpos por otros cuerpos, dentro de una
misma especie, establece condiciones materiales
y simbólicas que transforman los modos de
habitar, de relacionarse y de comprender la
existencia compartida. Esta investigación parte
de esa condición para introducir el concepto de
necrofratría: una figura propuesta para abordar
los vínculos entre vivos y muertos desde una
comunidad doliente, marcada por la herencia
del daño y por la potencia relacional que emana
de los cadáveres ultrajados como elementos que
alteran la organización del mundo común.
[3] Huérfilo es quien carece de descendencia, lo cual marca una ruptura en la transmisión generacional y abre un vacío en
el porvenir, con la interrupción en la cadena de continuidad de vida. En esta huerfilia, el sentido de trascendencia y legado
queda en suspenso, sugiriendo una orfandad prospectiva, no determinada por la ausencia de un pasado, sino por la falta de
un futuro corporalizado directo.
[4] María Ángeles Martínez Martínez, Las fosas clandestinas: Necroescritura, duelo y subjetividad, Religación. Revista de
Ciencias Sociales y Humanidades 10, No. 44 (2024): e2501326, https://doi.org/10.46652/rgn.v10i44.1326 ; asimismo, véase
Fabrizio Lorusso,Una discusión sobre el concepto de fosa clandestina y el contexto mexicano. El caso de Guanajuato,
Historia y Grafía, No. 56 (2021): 129-170, https://doi.org/10.48102/hyg.vi56.354.
Necrofratría: utopía de comunidad doliente para una época de cadáveres
7
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Esta investigación desarrolla una metodología
teórica de carácter crítico, con base en un
abordaje transdisciplinario que entrelaza
herramientas conceptuales provenientes de la
filosofía contemporánea, la teoría social, los
estudios sobre violencia, la antropología forense
y el análisis cultural. El método se orienta a la
elaboración de categorías analíticas -como la de
necrofratría-, mismas que exploran la
articulación comprensiva entre muerte,
violencia y comunidad en el tiempo actual.
Se privilegia el análisis hermenéutico de
fuentes filosóficas clásicas y contemporáneas
junto con el análisis crítico del discurso sobre la
producción social de cadáveres, la gestión de la
muerte y los dispositivos de deshumanización.
Este enfoque atiende a las lógicas epistémicas,
políticas y afectivas que sustentan las prácticas
de violencia extrema -necrocida
particularmente-, así como sus efectos en la
configuración socioespacial de lo común
Además, la metodología articula una
reflexión arqueológico conceptual sobre los
modos en que la violencia extrema transforma
las nociones modernas de fraternidad, duelo y
dignidad, al integrar una dimensión onto-
política desde la cual se interroga el estatuto del
cadáver como actor y factor del mundo. Con
ello, la investigación se sitúa en el cruce entre
filosofía forense y necrohumanismo, y abre un
horizonte crítico que resignifica los vínculos
entre vivos y muertos más allá de los marcos
institucionales o simbólicos heredados.
[5] United Nations Office on Drugs and Crime (UNODC), Global Study on Homicide 2023 (Vienna: United Nations,
2023), https://www.unodc.org/unodc/en/data-and-analysis/global-study-on-homicide.html
Metodología
Época de cadáveres
Nuestra contemporaneidad puede entenderse
como una época signada por la producción
masiva de cadáveres, debido a la sistematicidad
y la escala de la violencia. Para situar la
reflexión en un marco más amplio y evitar
interpretaciones que consideren desmesurada la
afirmación de que la violencia homicida y
productora de cadáveres constituye un rasgo
estructural de nuestro tiempo, conviene añadir
un sustento empírico. El Global Study on
Homicide 2023 de la United Nations Office on
Drugs and Crime (UNODC, por sus siglas en
inglés) estima que entre 2019 y 2021 ocurrieron
en promedio 440,000 homicidios por año, una
cifra que supera con creces el número de
muertes ocasionadas por conflictos armados o
terrorismo en el mismo periodo. Tan solo en
2021 se registraron 458,000 homicidios,
[5]
Arturo Aguirre Moreno
8
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
asociados en gran medida a la violencia
organizada y a los efectos económicos de la
pandemia. Incluso cuando en 2022 las muertes
por conflicto aumentaron un 95%, los
homicidios siguieron duplicando esas cifras, lo
que evidencia el peso del crimen organizado
como engranaje letal: responsable del 22% de los
homicidios globales y del 50% en América, la
región con la tasa más elevada (15 por cada
100,000 habitantes), con armas de fuego
empleadas en tres cuartas partes de los casos.
África, por su parte, registró 176,000 homicidios
(12.7 por cada 100,000), mientras Asia (2.3),
Europa (2.2) y Oceanía (2.9) permanecieron por
debajo del promedio global (5.8). La
distribución de víctimas revela asimetrías
significativas: los hombres constituyen el 81%
del total, pero las mujeres el 19% restante se
encuentran en mayor riesgo en el ámbito íntimo
y familiar, al representar el 54% de las víctimas
en el hogar y el 66% de los crímenes de pareja.
Asimismo, 71,600 niños fueron asesinados en
2021. Estos datos refuerzan la tesis de que la
violencia necrocida opera como una
maquinaria extendida más allá de los escenarios
de guerra, afectando con especial crudeza a
sujetos vulnerabilizados y, en el caso de América
y África, a poblaciones atravesadas por procesos
de racialización, exclusión y expulsión
territorial . De este modo, este fenómeno no se
limita a los conflictos bélicos tradicionales,
abarca también dinámicas de brutalidad
vinculadas al crimen organizado, la violencia
estatal, las políticas de desaparición forzada y
diversas formas de violencia extrema, las cuales
afectan a grandes sectores de la población.
[6]
[7]
De tal manera, la brutalidad
contemporánea no surge de manera fortuita ni
responde únicamente a situaciones aisladas; por
el contrario, su persistencia depende de una
capacidad organizativa que articula mecanismos
de violencia a través de estructuras
institucionales, agrupaciones armadas y
dispositivos de coerción informales. A ello se
suma la penetración ideológica, que integra la
violencia en discursos legitimadores y la inserta
en marcos narrativos que la presentan como
[6] UNODC, Global Study on Homicide 2023.
[7] En este panorama la necropolítica, en la formulación de Achille Mbembe, ha sido un marco de utilidad para
comprender la violencia homicida como una tecnología colectiva organizada que administra la vida y la muerte bajo
lógicas racializadas y securitarias. En este horizonte, el capitalismo racial aparece como trasfondo histórico y como
engranaje contemporáneo que convierte cuerpos en desechables y refuerza un régimen de impunidad que banaliza la
producción de muerte. La convergencia entre crimen organizado, migración forzada y políticas fronterizas intensifica la
exposición diferencial a la violencia homicida, en particular sobre poblaciones atravesadas por procesos de racialización y
expulsión. Un límite de esta propuesta, advertidos algunos de sus alcances, radica en que concentra su atención en las
prácticas de los vivos para producir muertos, lo que mantiene un sesgo biocéntrico que conviene matizar y articular con
categorías capaces de pensar las formas comunitarias que emergen en torno al cadáver ultrajado, lo cual conduce hacia una
filosofía forense. Desde esta perspectiva, el contraste entre la lectura de Mbembe y la aproximación necrohumanista
filosófico-forense resulta controversial: no se trata solamente de comprender a los muertos como marcas de control, sino
de reconocer en ellos un ámbito de dignidad póstuma y de posibilidad comunitaria. De este modo, la diferencia entre
ambas aproximaciones radica en en el giro hacia una comprensión del cuerpo muerto como un nodo de relaciones y de
memoria que va más allá de la lógica de control en contextos de violencia extrema. En última instancia, la propuesta de
una necrofratría no se da en el marco de la necropolítica, al menos no en el sentido de Mbembe en aquél texto detonante;
Achille Mbembe, Necropolítica: seguido de Sobre el gobierno privado indirecto, trad. Elisabeth Falomir Archambault (Barcelona:
Melusina, 2011).
Necrofratría: utopía de comunidad doliente para una época de cadáveres
9
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
inevitable o necesaria. Asimismo, la
microsolidaridad refuerza estas dinámicas al
generar vínculos de adhesión que sostienen la
brutalidad como práctica compartida. En
conjunto, la interacción de estos factores
convierte la violencia en una estructura con
capacidad de adaptación, así como de
permanencia en distintos contextos . Por
tanto, la producción de cadáveres no solo se
explica por el aumento de la letalidad en los
conflictos, también se da por las formas en que
la muerte es administrada, gestionada y
distribuida a través de lógicas de exclusión y
eliminación. La proliferación de fosas
comunes, ejecuciones extrajudiciales, migrantes
asesinados en su tránsito, feminicidios y
crímenes masivos consolidan la alteración del
espacio en las formas de habitarlo, y, en su
frecuencia, contribuyen a la construcción de su
normalización.
[8]
[9]
En este horizonte, ¿qué arquitecturas
conceptuales pueden problematizar una éopoca
en la cual el sufrimiento redefine
incesantemente, ante la brutalidad, la idea de
comunidad y el espacio compartido? ¿Qué
fundamentos epistémicos y éticos permiten
comprender una realidad donde la promesa de
lo común se disuelve ante la intensificación de
la violencia homicida, la cual despoja la vida, y
necrocida, aquella que arrebata incluso la
muerte? ¿De qué manera, entonces, puede la
filosofía responder a las secuelas de la violencia
extrema, a los desgarramientos sociales y a la
imposibilidad de ser dichas en sus propios
términos? ¿Qué filosofía deberá construirse en
estos contextos?
Notemos que esta producción masiva de
cadáveres no remite exclusivamente a la
cantidad de cuerpos, antes bien, enfatiza su
tratamiento: cadáveres ultrajados, violencias
necrocidas que les imponen ser inhumados sin
registro, fragmentados, disueltos o reducidos a
residuos, un proceso que niega su
reconocimiento y su lugar dentro del orden de
lo existente, del mundo. En este marco,
proponemos la necrofratría como una categoría
para redefinir los vínculos en la construcción
colectiva de los cadáveres, tanto en el pasado
como en la actualidad.
[8] Siniša Malešević, El auge de la brutalidad organizada: Una sociología histórica de la violencia, trad. María Granell Toledo
(Valencia: Publicacions de la Universitat de València, 2020), 25-62.
[9] InSight Crime, Balance anual de homicidios (2024), https://insightcrime.org/es/noticias/series-especiales/balance-anual-
de-homicidios/
[10] Platón, La República, 5.ª ed., trads. Julio Pabón y Manuel Fernández-Galiano (Madrid: Centro de Estudios Políticos y
Constitucionales, 2006), 589b-592b.
Interludio: utopía filosófica y arquitectura conceptual de lo posible
Antes de abordar la noción de necrofratría en el
Sur, será necesario detenerse brevemente ante la
posibilidad misma de que el saber filosófico
formule algo de esta naturaleza.
Así, la posibilidad de una necrofratría deberá
rastrearse en el siglo IV a.n.e. Hacia el final del
libro IX de La República, Platón, a través de
Sócrates, plantea un más allá de la existencia
[10]
Arturo Aguirre Moreno
10
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
material de la ciudad ideal, una ciudad la cual
busca ser edificada con una arquitectura
conceptual de dimensiones monumentales e
inéditas hasta ese momento.
[11]
En este contexto, Platón, a través de
Sócrates, inicia un diálogo con los jóvenes
atenienses cuyas dudas reflejan la incertidumbre
propia de su juventud en un tiempo adverso. A
través de una conversación sobre lo que es y lo
que podría ser, Platón elabora la reflexión sobre
las posibilidades de transformación más allá de
lo dado. La reflexión apunta al hecho de quien
comprende la importancia de vivir bien no se
limitará a seguir las costumbres de su propia
ciudad, dado que buscará habitar una ciudad
interior, una construcción que se eleva con la
fuerza de la imaginación, el cuestionamiento
crítico, la argumentación reflexiva y la
creatividad conceptual. Aquí la voz es de
Platón:
Esta afirmación culminante del libro IX, entre
el no creo que se dé del joven incrédulo y el
no importa si existe del filósofo mayor, deja
una impresión de grandeza y largo aliento para
el oficio del pensar. Adviértase como una
referencia a la inmensidad que separa la
amargura de la vida en comunidad del esfuerzo
por las ideas y la capacidad transformadora de
los conceptos. Los nueve libros de La República
reflejan, así, este recorrido largo y sinuoso:
desde la planificación de la ciudad ideal y las
tensiones del alma, hasta la eventual renuncia a
materializar concretamente esa utopía
monumental.
En este último pasaje citado, Platón revela
que, ante los límites que la realidad impone, el
filósofo no debe concentrarse exclusivamente en
su manifestación tangible; posee, en cambio, la
capacidad de erigir arquitecturas interiores. La
verdadera importancia de esta ciudad ideal
reside, luego, en su función como referente
interior para el bien vivir. Quien desee
contemplarla podrá edificar una localización
(topós) donde los conceptos de justicia, tal
como los concibe Platón, prevalezcan y orienten
[11] Nicole Loraux, El niño griego (Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2012), 331342.
[12] Platón, La República, 592a-b.
Ya entiendo [dijo el joven ateniense]:
quieres decir que solo en la ciudad
que hemos venido fundando, la cual
no existe más que en nuestros
razonamientos, se podrá actuar, pues
no creo que se dé en ningún lugar de
la tierra.
Pero quizá haya [prosigue el anciano
Sócrates] en el cielo un modelo de
ella [de esa ciudad] para quien desee
contemplarlo y fundar conforme a él
su ciudad interior. No importa si
existe en algún sitio o si habrá de
existir: solo en esa ciudad actuará y
en ninguna otra.
Así es contestó.
[12]
Necrofratría: utopía de comunidad doliente para una época de cadáveres
11
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
su vida. Por tanto, quien desee contemplarla
podrá edificar una u-topía.
Podría interpretarse que este final es una
reflexión sobre el posible fracaso en la
materialización de esa ciudad ideal, ante las
dificultades del tiempo de Platón (y, por
extensión, de todos los tiempos). O quizá, en
lugar de ver un fracaso, sea más bien i) un
recordatorio de que la filosofía siempre se ha
creado en un mundo en vilo; y, además, ii) es
una indicación de que, frente a tales
adversidades, el pensamiento no ha de
claudicar.
Se trata, entonces, de un pensar que
adquiere más volumen al volverse utópico. Su
método no se reduce a la representación
especulativa de un ideal y se configura como un
recurso teórico-afectivo que interpela las
condiciones presentes, desestabiliza las
estructuras vigentes y plantea futuros
alternativos.
[13]
Desde esta perspectiva, la utopía extiende
los horizontes de lo posible y examina las
restricciones impuestas por las realidades
actuales. Estos ecos de ideas, provenientes de
una época distante, rememoran los límites de lo
realizable y, al mismo tiempo, abren la
posibilidad de un horizonte accesible, al alcance
de los esfuerzos individuales, así como
colectivos. Al plantear un orden de interacción
comunitaria distinto, cuestiona el presente y
traza caminos hacia transformaciones efectivas.
De esta manera, la utopía se afirma como una
creación legítima de la filosofía, en especial
cuando los tiempos se vuelven intensamente
hostiles en un orden del mal vivir.
[13] A lo largo de la historia del pensamiento filosófico, el género utópico articula un esfuerzo sostenido por confrontar el
presente desde la imaginación de sus posibilidades futuras. En este horizonte, Utopía de Tomás Moro (México: Fondo de
Cultura Económica, 2014) plantea una crítica implícita a las estructuras políticas y económicas de su tiempo. De manera
análoga, Tommaso Campanella, La ciudad del sol (México: Fondo de Cultura Económica, 2014), diseña un modelo teocrático
sustentado en la comunidad de bienes, donde el conocimiento y la dimensión religiosa reorganizan la vida colectiva. En
otra dirección, Francis Bacon, Nueva Atlántida (México: Fondo de Cultura Económica, 2014), propone un ordenamiento en
el que el saber científico se convierte en principio rector del desarrollo humano. Ya en el siglo XX, Ernst Bloch, El principio
esperanza (México: Fondo de Cultura Económica, 2004), reformula la utopía como un horizonte de expectativa impulsado
por la esperanza, alejándola de la rigidez de un destino fijo. Como se mira con este índice mínimo, la utopía, lejos de
constituir un artificio especulativo, opera como un recurso filosófico de índole crítica.
[14] Wolfgang Sofsky, Tiempos de horror: Amok, violencia y guerra (Madrid: Siglo XXI Editores, 2004).
Espacio doliente y la reconfiguración de la violencia
Tiempos hostiles, ¿para quién, en realidad? Para
los vivos, que arrastran en sus días el peso del
riesgo, de la inseguridad, de la ausencia y del
olvido; para quienes respiran, sí, pero con un
[14]
aliento marcado por el temor y la desesperanza.
O son tiempos hostiles para los muertos?
También. Aquellos quienes, lejos de encontrar
reposo, se ven privados incluso de la dignidad
Arturo Aguirre Moreno
12
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
de su memoria, arrojados a un silencio forzado,
ocultos en espacios que anulan la posibilidad de
duelo y despedida .
[15]
Esta forma de violencia transforma y
establece un orden donde la exclusión de los
cadáveres ultrajados altera las relaciones. A lo
largo de la historia, la violencia ha operado
como un mecanismo de delimitación del
espacio, definiendo quiénes pueden habitar
un territorio y bajo qué condiciones . Su
efecto no se reduce a la eliminación física, ya
que modifica la estructura del entorno y
refuerza jerarquías que restringen la existencia
de ciertos cuerpos y regulan su desaparición.
Las prácticas, así como los mecanismos
desplegados sobre un territorio actúan como
herramientas de control, reafirmando
relaciones de poder orientadas a la marginación
[16]
[17]
[15] Élisabeth Anstett, What Is a Mass Grave? Toward an Anthropology of Human Remains Treatment in Contemporary
Contexts of Mass Violence, en A Companion to the Anthropology of Death, ed. Antonius C. G. M. Robben (Hoboken, NJ:
John Wiley & Sons, 2018), 159176, https://hal.science/hal-01818990/document
En tal tenor, basta reconocer, rememorar, que los entierros y la disposición material de los cadáveres de una comunidad
configuran el espacio y determinan su apropiación por parte de los vivos. En este proceso, emergen lugares de memoria
cuyo significado responde al contexto sociocultural en el que se insertan. La transformación espacial derivada de las
prácticas funerarias delimita territorios sagrados o de conmemoración e influye en la organización urbana, la
estratificación social y las formas en que las generaciones futuras se relacionan con su propio pasado. La existencia de
tumbas, monumentos funerarios o marcadores mortuorios estructura la espacialidad comunitaria y establece una tensión
entre permanencia y transformación en los espacios habitados; Mike Parker Pearson, The Powerful Dead: Archaeological
Relationships between the Living and the Dead, Cambridge Archaeological Journal vol. 3, núm. 2 (1993), 203-229. Los
espacios funerarios, cementerios, constituyen, y de ahí su relevancia en la historia humana, ámbitos de interacción
simbólica en los que los vivos renuevan y afirman su vínculo con los fallecidos; véase R. Martínez González, A dónde van
los muertos: Algunas reflexiones en torno a las relaciones entre vivos y difuntos en diversos tipos de sociedades del
mundo, Ilu. Revista de Ciencias de las Religiones 22 (2017), 221244, https://doi.org/10.5209/ILUR.57414. La presencia
cadavérica, así, en estos espacios adquiere un carácter activo al contribuir a la continuidad de la comunidad y reafirmar
los lazos que conectan a quienes fueron, quienes son y quienes serán. Estas configuraciones espaciales median la
interacción entre vivos y muertos y posibilitan nuevas relaciones. En las necrópolis, a su vez, se consolida una hermandad
mortuoria donde los cadáveres cohabitan bajo un orden propio. Al mismo tiempo, los vínculos simbióticos con el
entorno natural integran estos espacios en procesos de transformación material y ecológica
[16] Rocío Chávez Ramírez, La violencia espacial, reCHERches 19 (2017), 135151.
[17] Jason C. Wood, Locating Violence: The Spatial Production and Construction of Physical Aggression, en Assaulting
the Past: Violence and Civilization in Historical Context, ed. Katherine D. Watson (Newcastle upon Tyne: Cambridge Scholars
Publishing, 2007), 2037.
y al borrado de los muertos de la vida común.
En este proceso, los cadáveres ultrajados son
confinados a espacios invisibilizados, al tiempo
que el territorio experimenta una
reorganización donde su existencia queda
negada y su lugar en la memoria se convierte en
objeto de pugna.
De tal manera, estos tiempos despliegan
una violencia sin contornos y agravan el agravio:
un escenario donde vivos y muertos se
entrelazan en espacios donde la brutalidad no
distingue entre quienes caminan y quienes
yacen. Por ello, es imperioso reconocer que cada
experiencia de sufrimiento manifestada en los
cadáveres da cuenta de una existencia truncada
por el despojo de su espacio vital, una condición
que priva al cuerpo de su lugar en el mundo y
aspira a reducirlo a un vestigio de lo que alguna
Necrofratría: utopía de comunidad doliente para una época de cadáveres
13
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
vez habitó. Esta negación del espacio no se
limita a ser consecuencia del abandono o la
violencia, ya que también implica una forma de
anulación que le impide ser reconocido dentro
del orden de lo vivo y lo muerto, confinándolo a
una indeterminación donde su existencia queda
constreñida entre el olvido y la huella de la
brutalidad que lo afectó, se abre un umbral de
habitabilidad que puede denominarse: espacio
doliente.
Para atender a esta noción cabe
reconceptualizar nuestra vivencia en un tiempo
hostil. La comprensión de la violencia como un
espacio doliente se asienta dentro del marco del
giro afectivo, el cual ha transformado la
manera como las ciencias humanas y sociales
abordan la relación entre afecto, materialidad y
memoria. Se entiende que las relaciones
humanas se configuran en la interacción
situada, donde los individuos, así como
colectivos, ajustan mutuamente sus acciones en
un proceso que no se limita al lenguaje y
encuentra sustento en el cuerpo; es decir, hay
una corporalización de las relaciones situadas,
en tanto los gestos, la proximidad y la
modulación de la voz no acompañan
únicamente el intercambio, puesto que también
[18]
[18] Ana Lara y Guillermo Enciso Domínguez, El Giro Afectivo, Athenea Digital. Revista de Pensamiento e Investigación
Social 13, No. 3 (2013), 101119, http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=53728752006
[19] Don Weenink et al., Taking Social Ontology Seriously: An Interview with Jack Katz, Ethnography 21, No. 2 (2020):
198219, https://doi.org/10.1177/1466138120907333
[20] Rainer Reisenzein, What Is an Emotion in the Belief-Desire Theory of Emotion?, en The Goals of Cognition: Essays
in Honor of Cristiano Castelfranchi, eds. Fabio Paglieri, Luca Tummolini, Rino Falcone y Maria Miceli (London: College
Publications, 2012), 120.
lo estructuran. A partir de estos procesos de
corporalización e interacción situada se
construyen significados que lejos de ser
reducidos al momento presente, se entretejen en
una textura narrativa que enlaza pasado,
presente y futuro, al dotar de continuidad-
prevalencia a la experiencia compartida. En
suma, los afectos no se comprenden como
estados internos fijos, dado que son
experiencias relacionales, dinámicas, que se
estructuran en la trama de interacciones de eso
que llamamos mundo. Los cambios afectivos en
los cuales abruptamente un individuo o
colectivo son excluidos de la continuidad de su
afectividad habitual -espacio doliente-
configura un umbral de habitalidad mundana.
¿Cómo acontece esto?
[19]
Desde esta perspectiva, los espacios
dolientes funcionan como configuraciones
socioespaciales afectivas donde la violencia se
materializa en los cadáveres y en las huellas de
la ejecución de la violencia. En este contexto, la
transformación epistemológica en los estudios
sobre la violencia ha desplazado la primacía del
discurso y la representación para atender la
centralidad de la dimensión prediscursiva y
corpórea del afecto (manifestaciones que
[20]
Arturo Aguirre Moreno
14
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
pueden ser tan inmediatas como el llanto o
tan persistentes como la impronta física y
emocional de la ausencia).
[21]
Dicha reconfiguración teórica permite
comprender la violencia más allá de un evento
narrativo o simbólico, al persistir-resistir en la
materialidad de los cuerpos y en la alteración de
los espacios afectados por quienes la ejercen, la
padecen y la sobreviven; puesto que su impacto
transforma los vínculos y los modos de
percepción del entorno, al configurar otras
tramas colectivas que exceden lo
representacional y adquieren presencia en
prácticas, silencios y reconfiguraciones
espaciales.
[22]
[21] Como sostiene Jack Katz, How Emotions Work (Chicago: University of Chicago Press, 1999), el llanto es una tensión
entre discurso y performance corporal. Según este planteamiento, el llanto involucra elementos corporales como la
respiración agitada, pausas y lágrimas que emergen en medio del discurso. De esta manera, Katz reinterpreta la emoción
en un punto intermedio entre hacer algo y ser algo. Desde esta perspectiva, llorar no se limita a una reacción fisiológica.
Katz lo describe como parte de un entramado de significados donde lo emocional y lo social convergen. Las lágrimas
emergen en momentos de intensidad excepcional y se vinculan con aquello que se considera valioso en la vida. En este
sentido, el llanto expresa lo digno de orgullo, lo sobrecogedor y lo que escapa a la verbalización. El llanto adopta diversas
formas según el contexto. El asociado a la tristeza se manifiesta con mayor intensidad sonora y con un tono desgarrador.
El que surge en situaciones de alegría -como en un nacimiento, una boda o un logro significativo- se distingue por su
carácter silencioso y contenido, en un gesto que resguarda la relevancia del instante. En su obra, hoy referente, Katz
propone que los afectos responden a experiencias que ponen a prueba la capacidad de comprensión y control. Es decir, el
llanto, al igual que la risa, la ira o la vergüenza, se articula en episodios donde las personas enfrentan la necesidad de
otorgar sentido a la experiencia.
[22] Michela Marzano, La muerte como espectáculo: La difusión de la violencia en internet y sus implicaciones éticas
(Barcelona: Tusquets, 2010), 99-100.
[23] Una reconsideración espacial sobre las vivencias en contextos de alta intensidad se ha generado en las últimas
décadas, lo cual brinda un marco de comprensión a la idea espacioafectiva de espacio doliente. En ese sentido, Rachel E.
Cyr, The Forensic Landscapes of Srebrenica, Култура/Culture 5 (2014), 81-92, disponible en
https://journals.cultcenter.net/index.php/culture/article/view/65. Empleó el concepto de paisajes forenses para referirse
a territorios donde la pérdida desborda lo simbólico y transforma la materialidad misma de la existencia. En particular,
con él analiza cómo estos espacios, marcados por la violencia y la intervención forense, adquieren una configuración en la
que la búsqueda de cadáveres, la identificación de restos y la reconstrucción de crímenes reordenan tanto su estructura
física como su carga histórica y afectiva. En su estudio sobre Srebrenica, muestra que estos territorios contienen
evidencias de violencia masiva -como fosas comunes o sitios de exterminio- y, al mismo tiempo, se convierten en
escenarios donde la memoria, la justicia y la impunidad se confrontan. La exhumación y el duelo los atraviesan, con ello
generan una tensión que exige respuestas forenses, jurídicas y éticas que impidan cualquier clausura simbólica o
restitución que omita sus implicaciones irreductibles.
[24] Patricia Ticineto Clough y Jean Halley, eds., The Affective Turn: Theorizing the Social (Durham, NC: Duke
University Press, 2007), 223-228.
De esta manera, este econocimiento permite
examinar el dolor en un registro que se aparta
de lo privado o doméstico y desmonta cualquier
intento de reducirlo a una experiencia apolítica
o ahistórica, al evidenciar que sus efectos no
terminan con la vida, pues continúan afectando
en formas diversas de persistencia. Desde esta
óptica, el sufrimiento adquiere un carácter
estructural que transforma las interacciones
socioespaciales y modifica los entornos en los
que se manifiesta, al constituir un espacio
doliente. Su impacto atraviesa a quienes lo
experimentan directamente y altera la
configuración de lo común, al dejar marcas que
reordenan la relación con el espacio habitado.
[23]
[24]
Arturo Aguirre Moreno
15
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
En este proceso, los lugares incorporan nuevas
cargas afectivas que reconfiguran su significado
y prolongan en el tiempo las secuelas de la
violencia.
Como se mencionaba, la violencia extrema
no se limita al acto que la origina, puesto que
interfiere abruptamente entre cuerpos, espacios
y tramas sociales de quienes se ven afectados;
asimismo, su impacto no se agota en la ausencia
de quienes se les arrebata la vida, ya que impone
mutaciones irreversibles en la materialidad del
entorno y en las formas de habitarlo, es decir,
umbrales de habitabilidad. Por tanto, en este
enfoque, el sufrimiento no se concibe como un
estado transitorio ni como una experiencia
aislada.
[25] Adriana Cavarero, Horrorismo: Nombrando la violencia contemporánea (Barcelona: Anthropos, 2009), 12.
Su impacto se extiende más allá de la pérdida
individual y transforma los espacios donde
ocurre la vida colectiva.
A su vez, las prácticas de dolor, resistencia y
confrontación, tanto espontáneas como
organizadas, inciden en la configuración de las
dinámicas sociales. La desaparición forzada y la
muerte violenta imponen nuevas formas de
interacción que atraviesan el tiempo y el
espacio. En este proceso, las ciudades, los
poblados y los parajes rurales protagonizan la
ausencia de quienes han sido sustraídos de la
vida colectiva, mientras que las secuelas de la
violencia modifican de manera persistente sus
estructuras y formas de habitar.
Necrofratría: utopía de comunidad doliente para una época de cadáveres
Vulnerabilidad extrema: filosofía forense y el nekros como (f)actor
Estas configuraciones espaciales reflejan la
persistencia de cadáveres mortificados y de las
ausencias que reordenan el sentido de lo
habitable. Como se advierte, la transformación
del espacio responde no únicamente a la huella
material de la violencia, a la emocionalización
de las interacciones situadas, puesto que,
además, se articula con una lógica donde la
indefensión se establece como una condición
estructural. Adriana Cavarero señala que la
vulnerabilidad del indefenso forma parte de la
violencia extrema como paradigma epocal, en
tanto ocupa un lugar central en las escenas
contemporáneas de masacre. Esta condición,
luego, no se restringe a la fragilidad del inerme
(desarmado), privado de medios para repeler la
[25]
agresión ya que alcanza al cuerpo inerte,
inmovilizado y sometido a la acción ajena. Con
ello, la indefensión lejos de reducirse a la
imposibilidad de resistir el daño, manifiesta un
orden de violencia en el que la existencia queda
subordinada a la voluntad de otros en un estado
de vulnerabilidad extrema.
Esto es, la violencia ejercida a los cadáveres
(necrocida) no se limita a la eliminación de un
organismo funcional. Su alcance persiste en la
alteración, manipulación, desaparición o
exposición como formas de dominio que
transforman el territorio, la memoria y las
dinámicas de poder.
16
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
[26] Claudia Card, The Atrocity Paradigm: A Theory of Evil (Oxford: Oxford University Press, 2002), 11-12. Atrocidad como
paradigma de maldad, según Claudia Card. Para ella, los males se componen de dos elementos: un daño intolerable y
razonablemente previsible, y una acción culpable que lo causa. Este enfoque pone el énfasis en el daño infligido más que
en las intenciones del perpetrador. Card sostiene, entonces, que las atrocidades requieren una atención filosófica más
detenida, al constituir núcleos reflexivos sobre las acciones humanas de violencia extrema, es decir, atroz; Card, The
Atrocity Paradigm.
[27] Ewa Domańska, The Environmental History of Mass Graves, Journal of Genocide Research 22, no. 2 (2019), 243,
https://doi.org/10.1080/14623528.2019.1663467
[28] En tal sentido, como afirma Laneri se deben analizar las prácticas de entierro en el contexto en el que se llevan a
cabo, con un énfasis específico en su relación con otras actividades realizadas por la comunidad de los vivos, porque las
acciones rituales y las narrativas involucradas en la práctica de los rituales funerarios son piezas de un mosaico más
amplio de conocimiento, dentro de la organización colectiva y vinculado con los eventos culturales del presente
historicizado.
Esta prolongación del control sobre el cadáver
refuerza la agresión inicial y establece nuevas
condiciones para una reorganización espacial
donde la delimitación entre lo viviente y lo
inerte obedece a jerarquizaciones impuestas
mediante esos mecanismos.
En tal sentido, abordar la indefensión del
cuerpo en su precariedad última y analizar las
espacialidades donde lase registra la violencia
extrema y persiste en su comprensión epocal
posibilita hablar de una filosofía forense. Esta
aproximación considera la interdependencia
entre los territorios de los vivos y los espacios
de los muertos como un eje analítico para
reflexionar sobre las formas contemporáneas de
ultrajamiento y atrocidad. Más allá del
análisis técnico forense, incorpora también
aspectos ontológicos, éticos, políticos y
socioculturales.
[26]
Se sostiene, por tanto, que el necrocidio es
una forma radical de necroviolencia dirigida
deliberadamente a aniquilar no solo la vida,
sino también la memoria y dignidad de las
víctimas, degradando sus cuerpos con el
objetivo de borrar todo rastro de su existencia.
Este acto de violencia extrema se perpetra
mediante la exhibición, profanación y/u
ocultación deliberada de los mismos.
Con ello, los cadáveres se convierten en
herramientas, objetos, de control y terror,
reforzando la deshumanización y el poder sobre
las comunidades afectadas.
Para fundamentar estos problemas cabe
reconocer en los cadáveres algo más que materia
inerte. En lugar de considerarlos elementos
pasivos, se advierte que son (f)actores con la
capacidad de incidir en diversos ámbitos. El
cadáver adquiere una presencia activa debido a
su compleja relación con el mundo y a la
manera en que su existencia interactúa con el
entorno. Domanska señala que, en su
descomposición, los cadáveres asumen un papel
constitutivo dentro de los espacios marcados
por genocidios y asesinatos masivos. La noción
de (f)actor engloba dos dimensiones de acción.
Por un lado, el cadáver opera como actor al
generar respuestas en distintos ámbitos, desde
lo social y cultural hasta lo legal. Por otro lado,
actúa como factor al modificar la estructura
de los espacios físicos y simbólicos. Luego, este
(f)actor deja de ser concebido como un ente
pasivo, ya que su presencia incide en el espacio
con su materialidad persistente, y el impacto
simbólico que proyecta lo convierten en un
elemento activo en la configuración de los
lugares que constituye.
[27]
[28]
Arturo Aguirre Moreno
17
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Bajo esta concepción, el cadáver (f)actuante
no permanece en la inercia, pues su existencia
afecta el entorno y las dinámicas colectivas.
Su efecto alcanza a la comunidad y y a las
relaciones sociales, al poner en evidencia la
violencia, la muerte y sus implicaciones éticas,
así como políticas. La agencia, luego, no se
restringe a los vivos, dado que los cuerpos sin
vida, a través de su materialidad y el impacto
que generan, intervienen en el curso ecológico,
político, cultural y social como vectores de
memoria y agentes de transformación
antropoespacial.
[29]
[30]
Desde esta perspectiva necrohumanística, los
cadáveres afectan las dinámicas de los vivos, los
espacios que ocupan y las concepciones de vida
y muerte.
[31]
Así, esta interpretación de los rituales funerarios como un rito de paso en la vida de una comunidad determinada
proporciona razones que permiten comprender su relevancia tanto en contextos antiguos como en los contemporáneos.
Primero, estos rituales establecen un umbral entre la existencia de los vivos y la de los muertos, al tiempo que refuerzan la
memoria de quienes han fallecido como parte fundamental de las relaciones entre quienes permanecen. Segundo,
posibilitan que las identidades culturales y religiosas se configuren, negocien y reordenen mediante símbolos y metáforas
integradas en la materialidad de las ceremonias fúnebres.Tercero, representan un momento preponderante en el que la
comunidad reafirma sus estructuras y las ideologías dominantes mediante la manifestación de creencias compartidas;
Nicola Laneri, ed., Performing Death: Social Analyses of Funerary Traditions in the Ancient Near East and
Mediterranean (Chicago: The Oriental Institute of the University of Chicago, 2007), 4-7.
[29] La idea de (f)actuante constituye una construcción filosófica orientada a resaltar la particularidad del cadáver en
contextos de violencia extrema; complementa la de (f)actor, al poner de relieve la manera en que el cadáver opera en el
mundo. Mientras (f)actor designa su doble condición hecho material que incide en espacios y vínculos, y agente que
interviene en tramas sociales y políticas, (f)actuante acentúa la fuerza en acto, la eficacia que se despliega en territorios,
afectos y relaciones colectivas. El término enfatiza, luego, la dimensión procesual y activa de la agencia cadavérica, al
tiempo que muestra cómo su impacto se ejerce de forma concreta en la configuración del mundo común.
[30] La antropoespacialidad se concibe como un rasgo que define la condición humana a través de su capacidad para
experimentar y practicar el espacio privado, social y público en su dimensión mundana. Su alcance excede la distribución
de cuerpos en un territorio, dado que implica la acción de crear espacio (espacializar) mediante interacciones que
permiten la existencia de múltiples relaciones. Algunas expresan agencia, otras receptividad, y otras más intensidades que
contribuyen a la formación de entornos habitados. Desde esta perspectiva, los espacios no actúan como escenarios donde
transcurre la vida humana, antes bien, quieren una cualidad activa al surgir de prácticas, afectos y conflictos. En este
marco, se comprende que la argumentación desarrolla la interrogante qué transformaciones experimenta la
antropoespacialidad cuando la violencia necrocida interviene cadáveres necroviolentados en el espacio y altera las
condiciones del habitar.
[31] Ewa Domańska, Nekros: Wprowadzenie do ontologii martwego ciała [Nekros: Introducción a la ontología del cuerpo
muerto] (Warszawa: Wydawnictwo Naukowe PWN, 2017). ; Domańska, The Environmental History of Mass Graves.
En este marco teórico, la manera como los
cadáveres son tratados -con respeto o con
desdén- patentiza el estado de las relaciones
políticas y comunitarias de un colectivo.
Luego, la filosofía se centra en reconsiderar
los límites tradicionales entre lo vivo y lo
muerto, al mostrar que el cadáver influye en
nuestras interacciones y en nuestra
comprensión de la vida, umbral agónico y
muerte en comunidad.
De este modo, se exploran perspectivas
distintas sobre cómo los muertos, el acto de
matar y la muerte tienen un papel central en
una violencia extrema que afecta más allá de la
operatividad vital.
Necrofratría: utopía de comunidad doliente para una época de cadáveres
18
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
[32] Vinciane Despret, A la salud de los muertos: Relatos de quienes quedan (Madrid: La Oveja Roja, 2022), 15.
[33] Maurice Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción, 3.ª ed. (Barcelona: Ediciones Península, 2000), 203.
[34] Howard Williams y Duncan Sayer, eds., Mortuary Practices and Social Identities in the Middle Ages: Essays in Burial
Archaeology in Honour of Heinrich Härke (Oxford: Oxbow Books, 2009), 5-13.
[35] El concepto de continuing bonds, formulado en la literatura anglosajona y recuperable dentro del planteamiento
filosófico forense, proviene de los estudios sobre el duelo y la muerte. Su desarrollo se consolidó con la publicación de
Continuing Bonds: New Understandings of Grief, editado por Klass, Silverman y Nickman.
Vivos y muertos: persistencia de vínculos o duelos resueltos
Para proceder conviene detenerse y reconocer
los elementos observados hasta aquí. A pesar de
los innumerables actos de matar y los
inimaginables actos necrocidas, ¿será posible
construir nuevas relaciones afectivas con los
muertos desde el espacio doliente? Relaciones
de los sobrevivientes con los muertos en esta
época de cadáveres. ¿Es posible concebir una
comunidad que no se fundamente en
laletalidad de control ejercida contra los vivos
ni en la violencia necrocida contra los muertos,
sino que les reconozca el derecho a participar en
la configuración social y a una dignidad
póstuma? ¿de dónde surge tanta hostilidad hacia
los muertos?¿cuál es la responsabilidad humana
hacia los muertos de quienes sobreviven entre
cadáveres?
Como se ha mencionado, los muertos,
aquellos que preceden, no son simplemente
figuras del pasado, dignos de necrolatría política
u objetos indistintos del presente alterados por
la necroestética mediática; son (f)actores
estructurantes de la continuidad de nuestra
existencia en el mundo. Nosotros, sus herederos,
acogemos las huellas físicas que dejaron, además
integramos su presencia en lo simbólico, en lo
afectivo y en las decisiones que orientan
nuestras vidas. En esta dirección, Vinciane
Despret muestra que los muertos reclaman
[32]
cuidados capaces de prolongar su existencia
bajo nuevas formas: no se reducen a recuerdos
estáticos, se configuran como vínculos activos
que abren desplazamientos y territorios
compartidos.
De este modo, los muertos nos otorgan un
mundo que sostienen con su ser-pasado. Este
legado se entrelaza con nuestra propia
existencia, dado que somos quienes
continuamos el relato que ellos iniciaron y la
carne que dieron forma en nuestra
corporalización. Su materialidad persiste en
nosotros y permite reconocer que nuestros
cuerpos conservan la presencia de quienes han
partido, dado que: El cuerpo es nuestra manera
general de tener un mundo.
[33]
En el marco prouesto, el respeto hacia los
cadáveres -de data milenaria atestiguada por la
arqueología y la bioarqueología - no puede
reducirse a una cuestión de piedad o temor,
pues responde a una configuración ontológica,
ética, ecológica, cultural y política donde los
cuerpos de los difuntos continúan ejerciendo
una influencia sobre el orden colectivo.
[34]
[35]
Esta continuidad relacional cuestiona la
perspectiva moderna del duelo que concibe la
muerte como un corte definitivo y plantea,
en cambio, que los muertos persisten en la vida
[36]
Arturo Aguirre Moreno
19
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
de los vivos de modos que rebasan la memoria
individual.
Adviértase que la concepción contemporánea
del duelo ha estado dominada por la idea de que
la relación con los muertos debe clausurarse
para permitir la reorganización afectiva de los
deudos. No obstante, la propuesta de una
necrofratría muestra que estos vínculos se
transforman en lugar de interrumpirse. En esta
línea, los muertos continúan (f)actuando en la
vida de los vivos. La relación con los difuntos
como una reconfiguración que incide en la
experiencia social se vincula con la variabilidad
histórica de la interacción con los muertos,
determinada por las estructuras simbólicas de
cada época.
[37]
[38]
Este planteamiento contrasta con la visión tradicional del duelo, fundamentada en la desvinculación, que sostenía la
necesidad de una superación de la pérdida y el restablecimiento de la vida sin la persona fallecida, perspectiva influida,
según estos autores, por John Bowlby y el enfoque psicoanalítico clásico. Más que una ruptura, continuing bonds concibe
el duelo como una transformación de la relación con los muertos. La permanencia de estos vínculos se expresa mediante
recuerdos, prácticas simbólicas, rituales, objetos significativos, diálogos internos o experiencias que los dolientes
interpretan como signos de la presencia de sus seres queridos. Esta aproximación sostiene que la relación con los muertos
antes que desaparecer, adquiere otras formas de expresión e incide en la vida de los vivos. Desde su formulación, diversas
disciplinas han retomado esta perspectiva. En la psicología del duelo, la antropología de la muerte y los estudios sobre
memoria y trauma, su impacto ha abierto nuevas interpretaciones. En la sociología de la muerte, Tony Walter ha
analizado la variabilidad de los lazos con los difuntos según contextos históricos y culturales, el cual señala que la
modernidad ha intentado reducir estas conexiones, aunque persisten bajo múltiples expresiones simbólicas; Dennis Klass,
Phyllis R. Silverman y Simon Nickman, eds., Continuing Bonds: New Understandings of Grief (Philadelphia: Taylor &
Francis, 1996); Walter, On Bereavement.
[36] John Walliss, Continuing Bonds: Relationships Between the Living and the Dead Within Contemporary
Spiritualism, Mortality 6, No. 2 (2001), 128, https://doi.org/10.1080/13576270120051811
[37] Klass, Silverman y Nickman, Continuing Bonds; Charles J. Vickio, Together in Spirit: Keeping Our Relationships
Alive When Loved Ones Die, Death Studies 23, No. 2 (1999), 161175, https://doi.org/10.1080/074811899201141; Helen
Hewson, Nicky Galbraith, Carol Jones y Gemma Heath, The Impact of Continuing Bonds Following Bereavement: A
Systematic Review, Death Studies, publicación anticipada (2023), 9-13, https://doi.org/10.1080/07481187.2023.2223593
[38] Walliss, Continuing Bonds.
[39] Tony Walter, On Bereavement: The Culture of Grief (Buckingham: Open University Press, 1999), 67-73.
[40] José Luis Cerrillo Vidal, Debate sobre la muerte en la modernidad, Moralia 37 (2014), 81-103.
[41] Tony Walter, Modern Grief, Postmodern Grief, International Review of Sociology 17, No. 1 (2007), 123129,
https://doi.org/10.1080/03906700601129646
Durante la Edad Media, los vivos mantenían
una relación de asistencia mutua con los
muertos: las almas en el purgatorio dependían
de las oraciones de los vivos, mientras que los
santos intercedían por quienes aún estaban en
la Tierra. Como muestra Cerrillo Vidal, la
modernidad desplazó la muerte fuera del marco
comunitario mediante la medicalización, la
institucionalización hospitalaria y la
desaparición de rituales colectivos, generando
un proceso de privatización que fractura los
vínculos entre vivos y muertos. En esta misma
línea, la modernidad fragmentó dicho vínculo al
reducir la muerte a un acontecimiento
individual y, en muchos casos, patologizar la
persistencia de lazos con los difuntos. A pesar
de ello, los muertos son evocables y generan
[39]
[40]
[41]
Necrofratría: utopía de comunidad doliente para una época de cadáveres
20
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
reacciones, puesto que su estatuto no se limita a
la cesación orgánica sino que se articula en una
metamorfosis necrótica (orgánica y cultural) lo
que muestra una frontera más porosa entre lo
humano y lo no humano de lo que la
racionalidad moderna sugiere. Desde esta
perspectiva, reconsiderar la agencia de los
cadáveres permite comprenderlos como factores
y actores que inciden en la configuración
continua del mundo. Actúan como testigos de
estructuras de violencia, transforman los
espacios que habitan y resignifican el lugar de lo
humano en relación con la muerte.
Por lo cual, entonces, el concepto de
necrofratría ofrece una vía para entender estas
persistencias, ya desde una dimensión
espiritual, aunque sobre todo desde la
materialidad misma de los cadáveres (enfoque
corpocéntrico), que operan en los
ecosistemas, los imaginarios, la política y las
luchas por el reconocimiento de la muerte como
un fenómeno que redefine el espacio
socioafectivo más allá de su dimensión
biológica.
[42]
En tal panorama, la presencia de los
cadáveres no se limita al recuerdo ni a las
marcas que persisten en los vivos. Su existencia
[42] Francisco Ferrándiz, Landscape of Terror: Spanish Tale, en Necropolitics: Mass Graves and Exhumations in the Age
of Human Rights, eds. Francisco Ferrándiz y Antonius Robben (Philadelphia: University of Pennsylvania Press, 2015), 93.
mantiene una fuerza activa que modela el
mundo, ya que su desaparición y el trato que
reciben intervienen en la organización de los
espacios y en la configuración de los vínculos
colectivos. En este sentido, los cadáveres actúan
como agentes cuyas experiencias y
padecimientos definen las formas en que lo vivo
y lo muerto se entrelazan y transforman
mutuamente. De tal modo, el respeto hacia los
muertos va más allá de los rituales sociales o
religiosos y se configura como una afirmación
de la humanidad compartida, un
necrohumanismo que fortalece los lazos que nos
vinculan con quienes preceden, con los vivos y
con aquellos que aún no han nacido.
Cabe, entonces interrogar: ¿la humanidad
contemporánea será capaz de imaginar y
construir, al estilo platónico, una arquitectura
conceptual para una ciudad (bio y necropolis
simultáneamente) donde se pueda habitar en
armonía con los cadáveres en este tiempo? Una
ciudad que tal vez no exista ni deba existir, pero
que, aun así, no importe, siempre que logremos
habitar y actuar conforme a ella. ¿Un proyecto
colectivo para hermanarnos con los muertos?
Arturo Aguirre Moreno
21
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
[43] Ángel Puyol, Sobre el concepto de fraternidad política, Daimon. Revista Internacional de Filosofía, supl. 7 (2018):
91106, https://doi.org/10.6018/daimon/333811 .
[44] William Scott Ferguson, The Athenian Phratries, Classical Philology 5, No. 3 (1910): 257284,
https://www.jstor.org/stable/262150 ; Nicole Loraux, La ciudad dividida: El olvido en la memoria de Atenas (Buenos
Aires: Katz Editores, 2008), 200 ; Stephen D. Lambert, The Phratries of Attica (Ann Arbor: University of Michigan Press,
1999), 2-21.
[45] Puyol, Sobre el concepto de fraternidad política, 95-97.
Necrofratría: hermandad doliente entre cadáveres
A medida que la argumentación se desarrolla, la
cuestión que emerge es si resulta posible
concebir una fraternidad que no esté delimitada
exclusivamente por estructuras institucionales,
esas que permiten enunciar la idea de conflictos
fratricidas.
En efecto, el fratricidio es un hecho por la
construcción de una fraternidad
institucionalizada dentro de las relaciones
cívicas y jurídico-políticas de reconocimiento
mutuo en colectivos organizados de esa manera.
Luego, fraternidad no es un concepto neutro ;
su institucionalización puede dar lugar a
conflictos fratricidas cuando ciertos grupos son
excluidos o cuando se disputa la definición de
quién pertenece a la comunidad fraterna
legítima. Así, en la Ática antigua, donde el
sistema de fratrías estructuraba las relaciones
políticas y cívicas, se generaban tensiones entre
los grupos que se consideraban integrantes de
una fraternidad, pero competían por los
privilegios asociados a ella.
[43]
[44]
En la modernidad estatal, la fraternidad
política, al igual que la ciudadanía, no se
constituye de manera autónoma. Su definición y
formalización dependen de las estructuras de
poder que rigen el orden político; por lo que
determinan los criterios de pertenencia y
establecen los márgenes de inclusión y exclusión
dentro de la comunidad legítima. Lejos de
operar como un principio universal y expansivo,
la fraternidad estatal puede funcionar cual
dispositivo que refuerza distinciones, legitima
desigualdades y orienta las disputas sobre los
límites del reconocimiento político.
[45]
Entonces, ¿cabe imaginar una fraternidad
articulada desde marcos distintos a los políticos
y jurídicos, capaz de integrar a los muertos
como parte activa de una comunidad
compartida, tanto en su dimensión material
relacional como en su presencia simbólica? Esto
conduce a indagar si la fraternidad en las
sociedades contemporáneas está absorbida en su
comprensión por las estructuras de poder y si,
en consecuencia, puede existir una forma de
vínculo solidario que se fundamente en
relaciones socioafectivas y éticas entre los
individuos (vivos y muertos) más significativas,
redefiniendo la comunidad en términos más
inclusivos y continuos.
Ante ello, el neologismo necrofratría se
plantea aquí como una propuesta para designar
una relación particular, al postular que los
cadáveres continúan integrando la comunidad,
tanto en lo tangible como en lo intangible.
Aunque esta idea podría parecer tan imaginaria
Necrofratría: utopía de comunidad doliente para una época de cadáveres
22
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
como la ciudad platónica mencionada en el
interludio, apertura un horizonte en el que los
lazos entre vivos y muertos pueden
reconfigurarse, al sugerir una convivencia
respetuosa que reconozca el estatus de quienes
componen la comunidad: los vivos, los muertos
y los no nacidos. Desde esta óptica, la
necrofratría se presenta como una integración
de los muertos en la comunidad, al replantear
críticamente estos vínculos.
De tal manera, la idea de reformulación del
vínculo entre fráteres resultan prioritarias para
comprender el sentido propuesto de la
necrofratría. Hay elementos para ello. En esta
línea, Nicole Loraux, apoyándose en el
análisis lingüístico de Émile Benveniste, ]
examina una fraternidad que, según los
pensadores de la antigüedad griega, no se
restringe al ámbito cívico-político e
institucional y, al mismo tiempo, posee una
dimensión afectiva orientada a restaurar los
lazos desgarrados en contextos de conflicto de
alta intensidad. En este punto, resulta
significativo considerar cómo ciertos procesos
rituales han influido en la reconfiguración de la
continuidad de vínculos, tal como se ha
documentado en prácticas funerarias donde la
disposición de los cadáveres, su marcación
simbólica dentro de la comunidad (una muerte
con nombre), así como su localización en la
necrópolis reflejan un esfuerzo por restaurar la
[46]
[47
[46] Loraux, La ciudad dividida, 196-204.
[47] Émile Benveniste, Vocabulario de las instituciones indoeuropeas (Madrid: Taurus, 1983), 2016-227.
[48] Ian Morris, Death-Ritual and Social Structure in Classical Antiquity (Cambridge: Cambridge University Press,
1992).
[49] Laneri, Performing Death, 6.
[50] Loraux, La ciudad dividida, 215-220.
fraternidad en un plano que excede a los vivos.
Tal como señala Laneri:
[48]
el acto ritual funerario es un
momento fundamental en el que se
refuerza la cohesión social de la
comunidad viva y/o del grupo
doméstico, y los restos físicos de este
acto, como la tumba, funcionan como
un punto focal en el paisaje social y
mnemónico de la sociedad. La
creación de estos loci memoriae
ayuda a definir elementos de
continuidad en momentos de cambio
social y cultural.
[49]
Asimismo, la tensión entre la fraternidad
institucional y la fraternidad doliente, que
Loraux[ ] desarrolla, permite articular la
necrofratría como una figura que emerge
precisamente de la imposibilidad de restablecer
esos lazos en vida, desplazando la fraternidad al
ámbito de los cadáveres. En este sentido, la
necrofratría no constituye únicamente una
respuesta a la descomposición del lazo social en
términos políticos; pues también actúa como un
dispositivo que, desde sus vínculos, opera en
una dimensión afectiva en la cual el cadáver no
es únicamente el testimonio de una fractura,
sino la posibilidad de una reconfiguración
50
Arturo Aguirre Moreno
23
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
fraterna que se produce a partir de su ultraje.
Si se repara brevemente, el pensamiento
occidental moderno ha tendido a articular la
vida y la muerte como esferas opuestas,
delimitadas por umbrales claros que separan lo
que pertenece a la existencia activa de aquello
relegado a la inercia de lo extinto. No
obstante, pensar las necrofratrías desde lo nekros
o cadáver implica reconocer que la vida y la
muerte no se oponen de manera absoluta, pues
se entrelazan en dinámicas de pertenencia,
exclusión y resignificación.
[51]
El cadáver, así, no representa la negación de
la vida, dado que persiste y obliga a cuestionar
el orden biocéntrico que determina qué cuerpos
cuentan y cuáles pueden ser descartados.
[51] Gabriela E. Martínez Cazares, El miedo a la muerte a través del tiempo, Humanitas, Anuario del Centro de Estudios
Humanísticos 46, No. 1 (2019), 92-97.
[52] Jane Bennett, Vibrant Matter: A Political Ecology of Things (Durham, NC: Duke University Press, 2010), 10-13.
Así, la necrofratría desestabiliza esta dicotomía
al configurar su propia noción de lo viviente y
lo muerto como un continuo en el que los
muertos, en general, y los cadáveres ultrajados,
en particular, actúan dentro de la comunidad
que los acoge, rechaza o es indiferente. Pero con
todo, su existencia no se reduce a la condición
de residuo, desecho o ausencia, ya que conserva
una agencia no subordinada a la voluntad de los
vivos dentro de un orden que los mantiene
actuantes en la trama de lo mundano. Estas
fratrías, entendidas como formas de relación
con los cadáveres y con el mundo dado,
expresan una continuidad con la vida. Revelan
cómo ciertas manifestaciones de lo muerto
persisten y afectan las configuraciones de lo
viviente.
Conclusiones: Horizonte necrofraterno y u-topía
En este marco, la necrofratría se presenta como
parte de un ensamblaje vital que reconfigura
la relación entre la vida y la muerte al atribuir
agencia a los cadáveres, lo que impugna su
reducción a objetos inertes. Los cadáveres no
desaparecen ni quedan relegados a lo
irrelevante; al contrario, intervienen en nuevas
tramas afectivas, simbólicas y materiales que los
mantienen vinculados con lo viviente.
[52]
Como se ha mencionado antes, su papel dentro
de los ensamblajes existentes adquiere distintas
formas: pueden convertirse en signos de una
violencia que estructura lo social, en objetos de
disputas políticas o en figuras que rearticulan el
sentido de comunidad a partir de su negación o
reconocimiento.
En un contexto donde la violencia necrocida
Necrofratría: utopía de comunidad doliente para una época de cadáveres
24
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
aspira borrar las huellas de los muertos, la
necrofratría subraya la importancia del trato
con respeto y dignidad, con narrativas, actos y
prácticas que redimensionen la humanidad
doliente, empática y némica (transgeracional)
en todos los implicados, además que fomenten
la cohesión social y creen una comunidad que
no se limita a los vivos. Por lo tanto, es
necesario considerar, imaginar, que la
construcción de una paz no puede plantearse
sin reconocer, primero, la paz de los muertos, el
descanso de los cadáveres bajo la vigilia de
quienes les sobreviven: un nosotros que
trasciende los lazos consanguíneos.
[53]
Como se ve, esta fraternidad existencial y
necrohistórica establece una conexión entre
vivos y muertos (sostenida en los acervos
funerarios de las comunidades), misma que no
se interrumpe con el cese de la vida singular. No
obstante, adviértase que la necrofratría destaca
la relación mundana de los muertos, la cual
incluye su presencia material, corpocéntrica.
En el contexto contemporáneo, donde la
producción masiva y la exposición constante de
[53] La muerte se manifiesta de formas diversas según la posición del sujeto frente a ella. A decir de Ferrater Mora, es
posible distinguir tres perspectivas que evidencian su impacto ontológico y existencial: la muerte en primera, segunda y
tercera persona. Cada una estructura una relación particular con la finitud y la continuidad de la experiencia. La muerte
en primera persona es inexperimentable: la muerte es lo único que no puede ser vivido, pues constituye el fin mismo de
toda experiencia José Ferrater Mora, El sentido de la muerte (Buenos Aires: Editorial del Sur, 1947), 256. Se presenta
como un límite absoluto, siempre anticipado, pero jamás vivido. No obstante, su certeza configura la existencia,
otorgándole un marco finito que, en algunos casos, le confiere coherencia última. En segunda persona, a quienes
conocemos -nuestros consanguíneos y seres queridos- la muerte se convierte en pérdida. No solo desaparece el otro,
también se desestabiliza la identidad del sobreviviente: El fallecimiento de un ser querido arrastra consigo no solo la
desaparición de una persona, sino también una parte de la identidad de quien sobrevive, Ferrater Mora, El sentido de la
muerte. Finalmente, en tercera persona, la muerte adquiere una dimensión distante o abstracta: la muerte de
desconocidos, por ejemplo, puede presentarse de manera estadística, mediada por la información o las imágenes de la
guerra, Ferrater Mora, El sentido de la muerte. En estos casos, se despersonaliza, perdiendo su impacto inmediato. Sin
embargo, en ciertos contextos, como en la violencia extrema, la muerte anónima se convierte en un problema ético y
político, ya que el anonimato impide la incorporación del muerto en una comunidad de vivencia del duelo. Aquí es
donde la necrofratría opera de manera más evidente. Desde estas tres perspectivas, la muerte no solo transforma la
existencia individual, antes bien altera las estructuras afectivas y colectivas que sostienen el mundo en su relación,
movimiento, temporalidad, materialidad y cambio.
cadáveres configuran un horizonte persistente,
el cadáver, desborda la noción de un resto inerte
y se redimensiona en un umbral ontológico
donde lo vivo y lo inanimado convergen en una
tensión irreductible. Lejos de quedar
circunscrito a una materialidad pasiva, se
presenta como (f)actor: punto de articulación
y controversia reflexiva entre presencia y
ausencia, dominación y resistencia,
materialidad y sentido. Su existencia resiste la
reducción a evidencia forense o a un resto de lo
viviente, pues forma parte de ensamblajes que
lo entrelazan con dimensiones ecológicas,
políticas, económicas y afectivas. En su
capacidad de alterar las delimitaciones entre lo
viviente y lo muerto, el cadáver introduce una
reconfiguración de las relaciones entre cuerpos,
espacios y temporalidades, al tiempo que
evidencia las formas en que las violencias
extremas encuentran en él el lugar de
corporalización y confrontación. Advirtamos
que prácticas como as búsquedas de cadáveres,
las exhumaciones y la restitución de identidades
reflejan cómo la necrofratría toma forma en
actos de resistencia, donde los muertos, lejos de
quedar confinados al silencio o a la desaparición
Arturo Aguirre Moreno
25
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
definitiva, irrumpen en la conversación social y
obligan a reelaborar la comprensión de lo que
constituye un necrohumanismo en espacios así
constituidos por la violencia extrema y la
resistencia.
La necrofratría, como propuesta teórica,
replantea, nuestra relación con quienes nos
precedieron, reconociendo que su influencia
permanece activa en nuestra realidad. En efecto,
es viable reconsiderar cómo convivimos con los
muertos sin reducirlos a restos o rastros del
pasado cada vez más distante ante la aceleración
del instante presente. Inspirados en la idea
platónica de una ciudad interior, podemos
imaginar un espacio necrofraterno donde
nuestra relación con los muertos, en su dignidad
material, sea otra. ¿Por qué no podríamos
hacerlo? La filosofía posee la capacidad de
concebir conceptos viables y edificar
arquitecturas complejas del pensamiento,
aquellas que denominamos utopías.
En este sentido, la necrofratría se entiende
como un horizonte conceptual y un ejercicio de
imaginación que performa una comunidad
orientada a reconfigurar los marcos desde los
cuales se comprende la muerte, así como la
materialidad cadavérica y su lugar en los
ensamblajes que configuran lo viviente. En ese
lugar posible, los cadáveres (f)actuantes
participan en la construcción del mundo junto
a los vivos. Por el contrario, un mundo donde
los muertos han sido desterrados y su
permanencia negada, como el que ahora se
perfila, condena a los vivos a una orfandad
mundana, aislados y extraviados en el flujo de la
historia, desarraigados, simultáneamente, de
toda continuidad en un espacio doliente.
Al final, la necrofratría abre la posibilidad de
reconsiderar las formas de vinculación con los
muertos en su multidimensionalidad material y
en la persistencia de sentido, por cuanto fuerza
actuante en el mundo que nos han compartido.
En lugar de concebir la muerte como un cierre
definitivo, al muerto como un ente ajeno al
presente o al cadáver como un resto sin agencia,
esta perspectiva los concibe como componentes
estructurantes, cohabitantes de este mundo. Un
mundo más amplio, vasto y complejo, que los
reconoce en toda la dignidad de su ser-aún-
presencia. Quizá esto no se halle en ninguna
parte ni pueda darse, pero como ya se sabe
desde Platón eso no importa.
Necrofratría: utopía de comunidad doliente para una época de cadáveres
26
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Referencias
Anstett, Élisabeth. What Is a Mass Grave? Toward an Anthropology of Human Remains Treatment
in Contemporary Contexts of Mass Violence. En A Companion to the Anthropology of Death,
editado por Antonius C. G. M. Robben, 159176. Hoboken, NJ: John Wiley & Sons, 2018.
https://hal.science/hal-01818990/document
Arendt, Hannah. Sobre la violencia. Madrid: Alianza, 2005.
Aurel Kolnai, Asco, soberbia, odio. Fenomenología de los sentimientos hostiles. Madrid: Ediciones
Encuentro, 2013.
Bennett, Jane. Vibrant Matter: A Political Ecology of Things. Durham, NC: Duke University Press, 2010.
Benveniste, Émile. Vocabulario de las instituciones indoeuropeas. Madrid: Taurus, 1983.
Binaghi, Ezequiel. Algunos problemas con la noción de Sur Global. Das Questões 8, no. 16 (2020): 82
100. https://doi.org/10.26512/dasquestoes.v8i16.31100
Card, Claudia. The Atrocity Paradigm: A Theory of Evil. Oxford: Oxford University Press, 2002.
Cavarero, Adriana. Horrorismo: Nombrando la violencia contemporánea. Barcelona: Anthropos, 2009.
Chávez Ramírez, Rocío. La violencia espacial. reCHERches 19 (2017): 135151.
Clough, Patricia Ticineto, y Jean Halley, eds. The Affective Turn: Theorizing the Social. Durham, NC:
Duke University Press, 2007.
Despret, Vinciane. A la salud de los muertos: Relatos de quienes quedan. Madrid: La Oveja Roja, 2022.
Domańska, Ewa. The Environmental History of Mass Graves. Journal of Genocide Research 22, no. 2
(2019): 241255. https://doi.org/10.1080/14623528.2019.1663467.
Domańska, Ewa. Nekros: Wprowadzenie do ontologii martwego ciała [Nekros: Introducción a la ontología del
cuerpo muerto]. Warszawa: Wydawnictwo Naukowe PWN, 2017.
Fabrizio Lorusso, Una discusión sobre el concepto de fosa clandestina y el contexto mexicano. El
caso de Guanajuato, Historia y Grafía 56 (2021): 129170, https://doi.org/10.48102/hyg.vi56.354.
Ferguson, William Scott. The Athenian Phratries. Classical Philology 5, no. 3 (1910): 257284.
https://www.jstor.org/stable/262150
Ferrándiz, Francisco. Landscape of Terror: Spanish Tale. En Necropolitics: Mass Graves and
Exhumations in the Age of Human Rights, editado por Francisco Ferrándiz y Antonius Robben,
92115. Philadelphia: University of Pennsylvania Press, 2015.
Francis Bacon, Nueva Atlántida, en Utopías del Renacimiento. México: Fondo de Cultura Económica,
2014.
Arturo Aguirre Moreno
27
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Hewson, Helen, Nicky Galbraith, Carol Jones, y Gemma Heath. The Impact of Continuing Bonds
Following Bereavement: A Systematic Review. Death Studies. Publicación anticipada, 2023.
https://doi.org/10.1080/07481187.2023.2223593
InSight Crime. Balance anual de homicidios. 2024. https://insightcrime.org/es/noticias/series-
especiales/balance-anual-de-homicidios/
Jack Katz, How Emotions Work. Chicago: University of Chicago Press, 1999.
Lambert, Stephen D. The Phratries of Attica. Ann Arbor: University of Michigan Press, 1999.
Laneri, Nicola, ed. Performing Death: Social Analyses of Funerary Traditions in the Ancient Near East and
Mediterranean. Chicago: The Oriental Institute of the University of Chicago, 2007.
Lara, Ana, y Guillermo Enciso Domínguez. El Giro Afectivo. Athenea Digital. Revista de Pensamiento e
Investigación Social 13, no. 3 (2013): 101119. http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=53728752006
Loraux, Nicole. La ciudad dividida: El olvido en la memoria de Atenas. Buenos Aires: Katz Editores, 2008.
Malešević, Siniša. El auge de la brutalidad organizada: Una sociología histórica de la violencia, traducido
por María Granell Toledo. Valencia: Publicacions de la Universitat de València, 2020.
Martínez Cazares, Gabriela E. El miedo a la muerte a tras del tiempo. Humanitas, Anuario del
Centro de Estudios Humanísticos 46, No. 1 (2019): 91102.
Martínez Martínez, María Ángeles. Las fosas clandestinas: Necroescritura, duelo y subjetividad.
Religación. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades 10, no. 44 (2024): e2501326.
https://doi.org/10.46652/rgn.v10i44.1326
Marzano, Michela. La muerte como espectáculo: La difusión de la violencia en internet y sus implicaciones
éticas. Barcelona: Tusquets, 2010.
Mbembe, Achille. Necropolítica: seguido de Sobre el gobierno privado indirecto, traducido por Elisabeth
Falomir Archambault. Barcelona: Melusina, 2011.
Merleau-Ponty, Maurice. Fenomenología de la percepción. 3.ª ed. Barcelona: Ediciones Península, 2000.
Morris, Ian. Death-Ritual and Social Structure in Classical Antiquity. Cambridge: Cambridge University
Press, 1992.
Pereira, Gabriel. Bioarqueología de las prácticas funerarias. Arqueología Mexicana 24, no. 143 (2017):
5055.
Platón. La República. 5.ª ed. Traducido por Julio Pabón y Manuel Fernández-Galiano. Madrid: Centro
de Estudios Políticos y Constitucionales, 2006.
Puyol, Ángel. Sobre el concepto de fraternidad política. Daimon. Revista Internacional de Filosofía,
suplemento 7 (2018): 91106. https://doi.org/10.6018/daimon/333811
Rachel E. Cyr, The Forensic Landscapes of Srebrenica, Култура/Culture 5 (2014): 8192, disponible
en https://journals.cultcenter.net/index.php/culture/article/view/65.
Necrofratría: utopía de comunidad doliente para una época de cadáveres
28
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Reisenzein, Rainer. What Is an Emotion in the Belief-Desire Theory of Emotion? En The Goals of
Cognition: Essays in Honor of Cristiano Castelfranchi, editado por Fabio Paglieri, Luca Tummolini,
Rino Falcone y Maria Miceli, 120. London: College Publications, 2012.
Silverman, Phyllis R., y Dennis Klass, eds. Continuing Bonds: New Understandings of Grief. Philadelphia:
Taylor & Francis, 1996.
Sofsky, Wolfgang. Tiempos de horror: Amok, violencia y guerra. Madrid: Siglo XXI Editores, 2004.
Tomás Moro, Utopía, en Utopías del Renacimiento. México: Fondo de Cultura Económica, 2014.
Tommaso Campanella, La ciudad del sol, en Utopías del Renacimiento. México: Fondo de Cultura
Económica, 2014.
Torres Peña, Paola, y Melissa Calle Cajas. Prácticas funerarias de la antigüedad. Quito: Museo
Arqueológico Weilbauer, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, 2020.
United Nations Office on Drugs and Crime (UNODC). Global Study on Homicide 2023. Vienna: United
Nations, 2023. https://www.unodc.org/unodc/en/data-and-analysis/global-study-on-homicide.
html
Vickio, Charles J. Together in Spirit: Keeping Our Relationships Alive When Loved Ones Die.
Death Studies 23, No. 2 (1999): 161175. https://doi.org/10.1080/074811899201141
Walliss, John. Continuing Bonds: Relationships Between the Living and the Dead Within
Contemporary Spiritualism. Mortality 6, No. 2 (2001): 127145.
https://doi.org/10.1080/13576270120051811
Walter, Tony. Modern Grief, Postmodern Grief. International Review of Sociology 17, No. 1 (2007): 123
134. https://doi.org/10.1080/03906700601129646
Walter, Tony. On Bereavement: The Culture of Grief. Buckingham: Open University Press, 1999.
Weenink, Don, Doreen van der Duin, Laurens Keesman, Roos Lekkerkerk, Frans Mosselman, y
Patrick van Rompu. Taking Social Ontology Seriously: An Interview with Jack Katz.
Ethnography 21, No. 2 (2020): 198219. https://doi.org/10.1177/1466138120907333
Williams, Howard, y Duncan Sayer, eds. Mortuary Practices and Social Identities in the Middle Ages:
Essays in Burial Archaeology in Honour of Heinrich Härke. Oxford: Oxbow Books, 2009.
Wood, Jason C. Locating Violence: The Spatial Production and Construction of Physical
Aggression. En Assaulting the Past: Violence and Civilization in Historical Context, editado por
Katherine D. Watson, 2037. Newcastle upon Tyne: Cambridge Scholars Publishing, 2007.
Arturo Aguirre Moreno
29
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
aradojas del
capitalismo cognitivo:
aproximación al
conocimiento
académico en las
universidades públicas
en Colombia
Paradoxes of cognitive capitalism: approach to
academic knowledge in public universities in
Colombia
* Doctor en Antropología por la Universidad del Cauca. Profesor - investigador del Departamento de
Educación y Pedagogía de la Universidad del Cauca. https://orcid.org/0000-0001-8538-4004
Jorge Alberto López Guzmán *
30
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Recibido: 18/04/2025 Aprobado: 01/10/2025
El artículo analiza la manera en que el
conocimiento académico de las universidades
públicas en Colombia es resultado del
capitalismo cognitivo. Para ello, se presentan
los hallazgos de un estudio de carácter mixto,
con prevalencia cualitativa y apoyo en fuentes
documentales, estadísticas y normativas
nacionales. Se combina la revisión de bases de
datos internacionales (EBSCO, JSTOR,
Scopus, entre otras) con el análisis de
informes institucionales y convocatorias de
Minciencias (20202022), lo que permite
contrastar los discursos globales del
capitalismo cognitivo con las prácticas locales
de producción científica en Colombia. Entre
las principales conclusiones se encontra que
las leyes de la cienciometría que se cumplen
en la producción, divulgación y uso del
conocimiento en el país, han determinado las
tasas anuales de crecimiento de la producción
en ciencia de Colombia, pero también las
críticas sobre los modelos de asignación de
puntos salariales, así como los modelos de
medición desdela institucionalidad y los roles
de pauperización para algunos docentes
investigadores.
Palabras clave
Capitalismo cognitivo; Cienciometría;
Conocimiento hegemónico; Contrahegemonía;
Universidad
The purpose of this article is to analyze how
academic knowledge at public universities in
Colombia is a result of cognitive capitalism. To
this end, the findings of a mixed-method study
are presented, with qualitative prevalence and
support from documentary sources, statistics,
and national regulations. A review of
international databases (EBSCO, JSTOR,
Scopus, among others) is combines with an
analysis of institutional reports and calls from
the Ministry of Science (MINC) (20202022),
which made it possible to contrast the global
discourses of cognitive capitalism with local
practices of scientific production in Colombia.
Among the main conclusions, it was found that
the laws of scientometrics that are fulfilled in
the production, dissemination, and use of
knowledge in the country have determined the
annual growth rates of scientific production in
Colombia, but also the criticisms of the models
for assigning salary points, as well as the
measurement models from the institutional
framework and the impoverishing roles for
some professors and researchers.
Keywords
Cognitive capitalism; Counterhegemony;
Hegemonic knowledge; Scientometry;
University.
Resumen Abstract
Revista Ciencias y Humanidades , Vol. XIX, No. 2, p. 30-70
DOI: https://doi.org/10.61497/04per037
31
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
El capitalismo cognitivo puede ser abordado
desde diferentes enfoques y miradas como un
modelo o sistema económico alimentado o
nutrido por la explotación del intelecto,
subjetividad y creatividad de los seres humanos;
lo que ha generado posiciones críticas hacia las
lógicas de mercantilización y privatización del
conocimiento especializado, principalmente, el
que se produce en las universidades . Este
capitalismo se ha fortalecido a través de una
serie de discursos y prácticas que se relacionan
fuertemente con la presencia tecnológica, la
retórica de la innovación, la gestión de políticas
de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTeI) y la
imposición de una vida social aunada a lo
digital convirtiendo todas estas relaciones en
valor económico, dejando de lado el valor social
y epistemológico que podrían tener.
[1]
[2],
Para precisar los antecedentes teóricos de
este artículo, es importante correlacionar cómo
la teorización de Marx sobre la producción
material y sus teorías de la plusvalía, podrían
seguir vigentes porque las prácticas de
explotación han ido migrando a las economías
basadas en la producción, distribución y
utilización de bienes y servicios inmateriales.
Así, de manera cuantitativa y cualitativa se
pone en tela de juicio las nociones de propiedad
sobre lo vivo: ya no es solamente el cuerpo lo
que se transforma en fuerza de trabajo, sino el
intelecto, el pensamiento y las ideas.
[3]
Introducción
[1] Jorge Alberto LópezGuzmán, Fetichización del paper y capitalismo cognitivo, Revista Latinoamericana de Educación y
Estudios Interculturales (RLEEI) 5, No. 4 (2021).
[2] Igor Sádaba, Capitalismo cognitivo y Sociedad de la Información: de la Innovación al Big Data, ConCiencia Social,
No. 20 (2016): 21-30.
[3] Karl Marx, El Capital I. Crítica de la Economía Política (México: Fondo de Cultura Económica, 2014).
[4] Ricardo Antunes, ¿Adiós al trabajo? Ensayo sobre la metamorfosis del trabajo y el rol esencial del trabajo en la fase actual del
capitalismo. (Buenos Aires: Ediciones Nordan-Comunidad, 2000).
[5] Yann Moulier-Boutang, Cognitive Capitalism (Cambridge: Polity Press, 2011).
La noción marxista de plusvalía,
tradicionalmente asociada a la explotación del
trabajo manual, se reinterpreta en el
capitalismo cognitivo como la extracción de
valor de la fuerza de trabajo intelectual y la
creatividad. Los docentes-investigadores, al
producir conocimiento y patentes, generan un
excedente de valor que es apropiado por las
instituciones universitarias y los monopolios
editoriales, lo que lleva a una "proletarización
académica" donde, a pesar de producir más
riqueza intelectual, sus condiciones laborales y
salariales pueden precarizarse .
[4]
En este sentido, autores como Yann
Moulier-Boutang destacan que el capitalismo
cognitivo no sólo se sustenta en la explotación
del conocimiento, sino en su acumulación bajo
nuevas formas de apropiación mediante los
regímenes de propiedad intelectual, los
monopolios editoriales y la valorización del
conocimiento como capital fijo. Esta nueva
configuración se distancia del capitalismo
industrial al priorizar la innovación inmaterial,
las redes colaborativas y la inteligencia
colectiva, aspectos que reconfiguran las lógicas
de producción, circulación y apropiación del
saber. Asimismo, se incorporan dispositivos de
control institucional que operan sobre la
subjetividad, como las políticas de evaluación,
la producción de indicadores y los discursos de
calidad académica, que subordinan el
[5]
32
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
conocimiento a una lógica de rentabilidad .
[6]
El capitalismo cognitivo tiene su razón de
ser en los trabajadores intelectuales y la
explotación de su subjetividad como mercancía.
De esta manera, los docentesinvestigadores de
las universidades se vuelven indispensables para
el aumento de la productividad y el capital.
Como lo manifiesta Castells quien afirma que,
la trasmisión de conocimiento se convierte en
parte de las principales fuentes de
productividad y poder al conjugarse el saber y la
técnica.
[7]
Lo anterior permite pensar cómo, dentro del
capitalismo cognitivo la productividad, la
riqueza y las mercancías empiezan a tener un
valor inmaterial, lo que evidencia lo
mencionado por Marx donde todo acto
creador de plusvalor es productivo y permite
que circulen y sean consumidas. No hay que
desconocer las raíces del capitalismo cognitivo
en las críticas de Marx al sistema capitalista,
porque se entiende que, actualmente, el
conocimiento se torna en una mercancía a
través de un productoresultado como lo puede
ser un artículo científico o patente que circula
en las universidades y se consume dentro y fuera
de ellas. Ahora sí, es de entender que los
docentesinvestigadores se han transmutado,
desde estas prácticas económicas, en
trabajadores productivos por su conocimiento y
creatividad.
[8]
Estas consideraciones llevan a reflexiones
sobre cómo el trabajo inmaterial del
[6] Boaventura de Sousa Santos, La universidad en el siglo XXI: para una reforma democrática y emancipadora de la universidad
(Caracas: Centro Internacional Miranda, 2008b)
[7] Manuel Castells, La sociedad red (Madrid: Alianza Editorial, 1999).
[8] Karl Marx, El Capital I. Crítica de la Economía Política.
pensamiento y las ideas deviene en productivo,
donde el docenteinvestigador no solamente
vende su fuerza de trabajo, sino que vende su
subjetividad, su intelectualidad en productos
resultados, o sea, en mercancías que se
distribuyen a través de editoriales, bases de
datos especializadas y de alto impacto o
mercados globales de innovación y
productividad.
Aquí se puede concebir cómo las materias
primas y mercancías ya no son materia, ni
substancia, sino simbolismos, códigos o
lenguajes especializados que circulan en
escenarios especializados y se venden a públicos
especializados. Sin embargo, los medios de
producción siguen siendo materiales, por
ejemplo, la utilización de computadores,
hardware, equipos tecnológicos, dispositivos
móviles o instrumentos informáticos que son
los que permiten la producción y circulación del
conocimiento de lo vivo, pasando de lo material
a lo inmaterial y conllevando a una
desmaterialización de las mercancías
tradicionales y tangibles.
Para poner un ejemplo de las implicaciones
materiales de este tipo de capitalismo en la
academia, se podría plantear que, si un
docenteinvestigador especializado en una
temática es retirado de su cargo o no se le
renueva el contrato, no se podría colocar a
alguien a reemplazarlo de una manera tan fácil,
porque tendría que ser alguien con una
formación similar, que trabaje en temáticas y
líneas de investigación equivalentes. Aunque su
Paradojas del capitalismo cognitivo: aproximación al conocimiento
académico en las universidades públicas en Colombia
33
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
producción académica va a ser distinta, a
diferencia del cambio material dentro de una
empresa donde se buscaría la explotación de la
fuerza de trabajo para un cargo específico, para
el capitalismo cognitivo no interesa la persona,
sino su capacidad de producir conocimiento
atractivo dentro del mundo académico porque
lo que se explota no es solamente su cuerpo,
sino su fuerza intelectual, sin que esto afecte la
evolución de la producción, que en este caso
sería la estabilidad y prestigio de la universidad,
ya que sus indicadores dependen de la
producción de sus trabajadores.
Asimismo, las mercancías dentro de este
contexto, no se determinan por ser escasas o
agotarse, porque los artículos o patentes, entre
otros productosresultados, se inscriben en la
durabilidad y perennización de su producción y
circulación. Más bien, lo que juega un rol
importante es su posibilidad de exclusividad
(los artículos más citados o las patentes con
mayor impacto socioeconómico), porque el
conocimiento impregnado en ellos es la fuente
de otras riquezas. Es decir, el conocimiento
académico hegemónico como bien inmaterial
no es un recurso naturalmente escaso, porque en
la medida que haya docentesinvestigadores
generando conocimiento desde lo establecido
por las instituciones, su escasez es solamente
artificial, además que su perdurabilidad
también depende de su trasmisión y
transformación a través de otras investigaciones
[9] Oliver Blondeau et al., Capitalismo Cognitivo. Propiedad intelectual y creación colectiva (Madrid: Editorial Traficante de
Sueños, 2004).
[10] Jeremy Rifkin, La Sociedad del Costo Marginal Cero: El Internet de las Cosas, el Procomún Colaborativo y el Eclipse del
Capitalismo (Madrid: Ediciones Paidós, 2014).
que reafirmen, refuten o reformulen sus
postulados.
De esta manera, el conocimiento académico
hegemónico tiene un valor de uso para la
sociedad y un valor de cambio para los
académicos , el valor de uso permite su
circulación y apropiación y su valor de cambio
la posibilidad de canjearlo por salarios más
altos, prestigio académico o estatus científico.
[9]
Es importante manifestar que, esta
economía de lo inmaterial se basa en un
conjunto de paradojas normativas e
institucionales donde se prioriza y avala lo que
se debe investigar y lo que no, la forma en que
se debe trasmitir y los mecanismos de
circulación, así como los lenguajes predilectos y
la intencionalidad, entendiendo que las lógicas
financieras se inscriben en monopolios
editoriales que implican un progreso científico,
tecnológico y social.
La escasez artificial del conocimiento
académico, pese a su naturaleza inmaterial y
reproducible, es un pilar del capitalismo
cognitivo. Los regímenes de propiedad
intelectual y los modelos de suscripción de las
grandes editoriales restringen el acceso y crean
monopolios, convirtiendo un bien
potencialmente abundante en un recurso escaso
y costoso . Esto genera una tensión entre el
valor de uso del conocimiento para la sociedad y
[10]
Jorge Alberto López Guzmán
34
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
su valor de cambio en el mercado, limitando la
circulación y apropiación del saber,
especialmente en países con menos recursos.
En consecuencia, el capitalismo cognitivo se
basa en una economía del conocimiento como
mercancía y que permite establecer rankings,
indicadores y categorizaciones al interior de las
universidades como fuera de ellas sobre el
crecimiento y competitividad donde el principal
capital fijo de explotación sería el mismo ser
humano . Esta producción de los docentes
investigadores también genera una paradoja
desde la división cognitiva del trabajo, entre
quienes producen y quienes no lo hacen o entre
quienes producen el conocimiento que se vuelve
hegemónico y quienes producen otros
conocimientos que no se enmarcan en esas
hegemonías , ya sea porque son producidos
desde disciplinas que no tienen la misma
relevancia académica que otras, son
producidosresultados desde contextos con
poca relevancia socioeconómica o trabajan
temáticas con escasa relevancia científica.
[11]
[12]
La división cognitiva del trabajo es otra
paradoja central del capitalismo cognitivo. Se
generan jerarquías entre quienes producen el
conocimiento hegemónico aquel que cumple
con las métricas y estándares impuestos por las
políticas de CTeI y quienes producen otros
conocimientos, muchas veces desde disciplinas
menos valoradas, contextos socioeconómicos
con menor visibilidad o temáticas con escasa
[11] Karl Marx, Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse) 18571858 (Madrid: Siglo XXI
Editores, 2007).
[12] Jorge Alberto LópezGuzmán, Hegemonía del conocimiento académico: entre silenciamientos y borramientos,
Revista Latinoamericana de Educación y Estudios Interculturales (RLEEI) 7, No. 2 (2023).
[13] Max Horkheimer, Teoría Tradicional y Teoría Crítica (Buenos Aires: Editorial Paidós, 2000).
[14] Horkheimer, Teoría Tradicional.
relevancia científica para el sistema dominante.
Esta división no solo invisibiliza saberes
valiosos, sino que también precariza a los
investigadores que no se ajustan a estos moldes.
Esta realidad que se concibe desde la
producción y circulación de mercancías
inmateriales ha generado una reconfiguración
de lo público y de las universidades públicas,
exigiendo una reflexión desde teorías críticas
que cuestionen la privatización y
deshumanización del conocimiento académico
hegemónico, porque se ha conllevado a una
instrumentalización consciente e inconsciente
del docenteinvestigador por parte del
capitalismo cognitivo.
[13]
Es decir, este estudio crítico manifiesta las
condiciones de privatización y comercialización
a las que ha sido llevado el conocimiento
académico y que ha determinado que un sistema
económico se alimente de su explotación y, por
ende, le impida desarrollar una praxis
liberadora desde un pensamiento emancipador
y crítico . Enfatiza en las universidades
públicas porque constituyen los principales
escenarios de producción de conocimiento en el
país y, al mismo tiempo, los más afectados por
las políticas de medición y financiamiento
ligadas al rendimiento académico. Estas
instituciones enfrentan tensiones entre su
función social y las exigencias de productividad
impuestas por el sistema nacional de ciencia y
tecnología. En ese sentido, analizar el
[14]
Paradojas del capitalismo cognitivo: aproximación al conocimiento
académico en las universidades públicas en Colombia
35
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
capitalismo cognitivo desde lo público permite
comprender cómo la lógica de mercado incide
en la precarización laboral, la homogenización
del saber y la pérdida de autonomía
universitaria .
[15]
Desde esta dimensión crítica el capitalismo
cognitivo es visto como un dispositivo que
ordena, regula y controla y, además, impone
una serie de normativas institucionales a tras
de actores internacionales como la
Organización para la Cooperación y Desarrollo
Económico (OCDE) y a nivel nacional como el
Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación
(Minciencias), que determinan las políticas y
directrices de la investigación desde lo
internacional a lo nacional. Por lo tanto, pensar
críticamente es buscar sacar a la luz y poner en
cuestión los presupuestos teóricos e ideológicos
del conocimiento académico hegemónico que se
produce y circula en las universidades y que
impide una incidencia sustancial más allá de un
productoresultado o indicador de
productividad.
[16]
La evolución del capitalismo hacia su fase
"cognitiva" se asienta en la preminencia del
conocimiento, la información y la comunicación
como fuerzas productivas centrales, desplazando
la hegemonía del trabajo material . Esta
transición, lejos de ser meramente económica,
implica una reconfiguración profunda de las
relaciones sociales, donde la acumulación de
capital se vincula directamente a la capacidad
[17]
[15] Jorge Alberto LópezGuzmán, Antropología del conocimiento hegemónico y contrahegemónico en Colombia: Un estudio desde
la Universidad del Cauca (Popayán: Editorial Universidad del Cauca, 2025).
[16] Giorgio Agamben, ¿Qué es un dispositivo?, Sociológica 26, No. 73 (2011).
[17] Yann Moulier-Boutang, Cognitive Capitalism (Cambridge: Polity Press, 2011).
[18] Yann Moulier-Boutang, Le Capitalisme Cognitif: La Nouvelle Grande Transformation (Éditions Amsterdam, 2007).
de generar, apropiar y controlar el saber,
transformándolo en una mercancía valiosa y
estratégica. La propiedad intelectual y los
monopolios editoriales son mecanismos clave
en esta fase, permitiendo la valorización del
conocimiento como un capital fijo, un activo
que genera rendimientos continuos .
[18]
Este estudio se desarrolló desde un enfoque
mixto con predominio cualitativo,
complementado con análisis descriptivos de
carácter cuantitativo. El diseño combinó tres
fases:
Búsqueda documental: se
consultaron bases de datos
especializadas (EBSCO, JSTOR,
Scopus, Science Direct y
SpringerLink) empleando
descriptores como capitalismo
cognitivo, universidades públicas,
cienciometría, precarización docente y
Minciencias Colombia. Se incluyeron
textos en español e inglés
publicados entre 2015 y 2024.
Recolección y análisis de
información secundaria: se
sistematizaron informes oficiales
del Observatorio Colombiano de
Jorge Alberto López Guzmán
36
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
[19] Bill Readings, The University in Ruins (Harvard University Press, 1996).
En el contexto del capitalismo cognitivo, las
universidades públicas colombianas se han
configurado como nodos estratégicos para la
producción de valor, no solo por su papel en la
formación de capital humano, sino también por
su función en la generación de conocimiento
medible, transferible y comercializable .
[19]
En el caso colombiano, estas dinámicas se
institucionalizan a través del Ministerio de
Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias),
creado por la Ley 1951 de 2019, que reemplazó a
Colciencias. Desde 2020, el ministerio coordina
el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e
Innovación (SNCTI), encargado de medir,
categorizar y financiar la producción científica
mediante convocatorias periódicas.
de Ciencia y Tecnología (OCyT) y
resultados de convocatorias de
Minciencias (20202022),
identificando tendencias en la
producción científica, distribución
regional y categorías de medición.
Análisis interpretativo: a partir del
diálogo entre los datos
cuantitativos y los enfoques
teóricos del capitalismo cognitivo,
Este proceso permitió triangular fuentes
teóricas, estadísticas y normativas, garantizando
coherencia entre el objetivo general analizar
las paradojas del capitalismo cognitivo en las
universidades públicas colombianas y los
resultados interpretativos del artículo.
se elaboró un análisis crítico de las
paradojas que emergen en la
relación entre productividad,
precarización docente y
pertinencia social del
conocimiento.
De las convocatorias de medición y otros demonios
El presente estudio toma como referencia la
Convocatoria Nacional para el Reconocimiento
y Medición de Grupos e Investigadores (2021
2022), que estableció criterios de clasificación
para universidades, grupos y docentes según su
productividad científica. Este proceso, basado
en un modelo cienciométrico, prioriza
indicadores cuantitativos como número de
artículos, citas y patentes sobre la pertinencia
social o el impacto educativo de las
investigaciones (Minciencias, 2021).
A través de la revisión de estos
lineamientos, se identifican tensiones
estructurales entre el discurso meritocrático de
la medición y las condiciones laborales reales
del profesorado universitario. Dichas tensiones
Paradojas del capitalismo cognitivo: aproximación al conocimiento
académico en las universidades públicas en Colombia
37
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
[20] Cris Shore, Beyond the multiversity: neoliberalism and the rise of the schizophrenic university, Social
Anthropology/Anthropologie Sociale 18, No. 1 (2010).
[21] Shore, Beyond the multiversity.
[22] Pedro Pineda, Capitalismo académico, oligarquía académica y los profesores taxi en Chile, Colombia, Alemania y
Estados Unidos, en Enfoques de sociología y economía política de la educación superior: aproximaciones al capitalismo académico en
América Latina, eds. J. J. Brunner, J. Salmi, & J. Labraña (Santiago de Chile: Ediciones Universidad Diego Portales, 2022),
79106.
[23] Rocío Knipp y Jorge Valdebenito, ¡Académicos del mundo, uníos! (Un reporte desde Chile), Pléyade, No. 30 (2022).
[24] Knipp y Valdebenito, ¡Académicos del mundo, uníos!.
revelan las paradojas del capitalismo cognitivo,
donde el conocimiento se convierte
simultáneamente en instrumento de
emancipación y de control institucional .
[20]
En lo concerniente al caso colombiano, se
podrían distinguir a grandes rasgos dos grupos
de docentesinvestigadores dentro de las lógicas
del capitalismo cognitivo: el primero
corresponde a los docentes que ocupan las
principales posiciones en las universidades
según estatus laboral, prestigio académico y
remuneración salarial, dichos docentes ostentan
título de doctorado o se encuentran cursando
uno, son contratados por jornada completa y
realizan actividades de docencia, investigación y
administración. De igual manera, muchos de
ellos tienen estímulos económicos más allá de su
salario base por dirigir proyectos de inversión y
orientar clases en posgrados.
El segundo grupo comprende al resto de
docentesinvestigadores que se dedican
principalmente a tareas de docencia, y su
contratación es bajo modalidad de tiempo
parcial u hora catedra, proletarizando a los
docentesinvestigadores . Por tal motivo, es
usual que quienes se encuentran en estos grupos
desempeñan tareas en otros empleos o
universidades, por lo que son tildados como los
profesores taxis . Ahora bien, debe señalarse
[21]
[22]
que al interior de dicho grupo existen al menos
dos subgrupos: uno se compone por quienes
desarrollan tareas de docencia como
complemento salarial y otro por quienes se
dedican exclusivamente al trabajo por hora .
[23]
De lo anterior ha resultado que muchos
docentes investigadores hayan visto
pauperizadas sus condiciones de trabajo,
retribución salarial y estatus académico,
conllevando a una proletarización académica
donde se vislumbra un deterioro en las
condiciones laborales de los sectores con menor
estabilidad contractual.
[24]
Para profundizar en la triada que se ha
venido analizando de capitalismo cognitivo,
convocatorias de Minciencias y docentes
investigadores colombianos, es importante
recordar que este artículo se basa en una
temporalidad de dos años, teniendo como
referencia el año 2020 donde lleva unos meses
de fundado el Ministerio de Ciencia, Tecnología
e Innovación creado a través de la Ley 1951 de
2019 y culmina en el año 2022 teniendo como
referente la publicación de los resultados
definitivos de la Convocatoria nacional para el
reconocimiento y medición de grupos de
investigación, desarrollo tecnológico o de
innovación y para el reconocimiento de
investigadores del Sistema Nacional de Ciencia,
Jorge Alberto López Guzmán
38
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
[25] Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, Convocatoria nacional para el reconocimiento y medición de grupos
de investigación, desarrollo tecnológico o de innovación y para el reconocimiento de investigadores del Sistema Nacional
de Ciencia, Tecnología e Innovación SNCTI 2021, consultado el 18 de abril de 2025.
[26] Lo anterior demuestra que muchas de las críticas sobre los modelos de medición del ministerio relacionados con las
ciencias naturales y exactas se ha ido expandiendo a disciplinas académicas que antes no se tenían en cuenta como las artes
y el diseño.
Tecnología e Innovación creado a través de la
Ley 1951 de 2019 y culmina en el año 2022
teniendo como referente la publicación de los
resultados definitivos de la Convocatoria nacional
para el reconocimiento y medición de grupos de
investigación, desarrollo tecnológico o de innovación
y para el reconocimiento de investigadores del
Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e
Innovación (SNCTI) que tuvo apertura en el año
2021 .
[25]
Lo primero que hay que enunciar es que
desde la presentación de los términos de
referencia de las convocatorias de medición
realizadas por Minciencias se plantea que, estas
se basan en un modelo de medición, es decir,
medir el conocimiento en términos
cuantitativos, así como se mide el crecimiento
económico de un país, por lo que se establece un
modelo cienciométrico desde la Dirección de
Generación de Conocimiento del ministerio. Lo
anterior va a ser muy importante para tenerlo
en cuenta más adelante que se hable sobre la
cienciometría.
Por otra parte, la producción del
conocimiento académico hegemónico es
entendida como productoresultado desde el
ministerio, siendo los productos tangibles o
intangibles capaces de medirse para saber la
calidad científica de las universidades desde sus
docentesinvestigadores. De igual manera, las
últimas convocatorias de Minciencias
incluyeron un apartado titulado Investigación
Creación siendo una tipología exclusiva para
la determinación de los productosresultados
de las artes, la arquitectura y el diseño
concibiendo la relación entre el arte y la ciencia,
lo que permite evidenciar que los docentes
investigadores de las artes que en algún
momento se resistían a ser incluidas en estas
mediciones, hoy en día, hacen parte de estas
prácticas.
[26]
En la convocatoria se conserva la estructura
de los cuatro tipos de los productos resultados
de los procesos de investigación, desarrollo
tecnológico e innovación desarrollados por los
grupos:
Productos resultados de
actividades de Generación de
Nuevo Conocimiento
Productos resultados de
actividades de Desarrollo
Tecnológico e Innovación
Productos resultados de
actividades de Apropiación
Social del Conocimiento y
Divulgación Pública de la
Ciencia
Productos de actividades
relacionadas con la Formación
de Recurso Humano para
CTeI.
Paradojas del capitalismo cognitivo: aproximación al conocimiento
académico en las universidades públicas en Colombia
39
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
[27] Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, Convocatoria nacional para el reconocimiento, consultado el 18 de
abril de 2025.
[28] Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, Convocatoria nacional para el reconocimiento, consultado el 18 de
abril de 2025.
Los productos resultados de Investigación
Creación en Artes, Arquitectura y Diseño
(específicamente las que hayan sido
seleccionados o evaluados por expertos en un
espacio para tal fin) serán considerados como
productos de nuevo conocimiento, siempre y
cuando cumplan con los criterios definidos por
el ministerio . Es así como el conocimiento
desde la visión del ministerio y de la
convocatoria es entendido como el principal
motor del crecimiento económico del país,
además, se postula que, aunque sea costosa su
generación, puede ser usado de manera
permanente a costos marginales mínimos y no
solo por aquellos que lo producen .
[27]
[28]
Siguiendo con el análisis de la convocatoria
del 2021, es importante tener en cuenta que es la
primera convocatoria que se presenta desde
Minciencias antes llamado Colciencias. Según
los objetivos de la convocatoria, se buscaba
contar con información actualizada de los
grupos de investigación y de los investigadores
del país. Sin embargo, más allá de solo conocer
o contar con información actualizada, también
se buscaba a través de los resultados generar una
serie de categorías de los grupos y de los
investigadores. Para el caso de los grupos de
investigación se categoriza desde A1, A, B, C y
Reconocido y para el caso de los investigadores
hay cuatro categorías principales: Emérito,
Senior, Asociado y Junior.
Cada una de las categorías tiene unos requisitos,
pero también, un estatus y prestigio en el
mundo académico, porque, para muchas
convocatorias de formación posgradual o apoyo
a proyectos de investigación, dependiendo la
categoría en la que se encuentre el grupo o
docenteinvestigador le permite presentarse y
acceder a puntajes o ser mentor de algún
estudiante, lo que un grupo o docente
investigador sin categoría no podría hacer.
Para contextualizar con mayor detalle el
por qué los productosresultados que surgen de
las universidades públicas en Colombia es
resultado del capitalismo cognitivo es
importante entender cómo se configuran las
tipologías de productosresultados según el
ministerio, para el caso de la generación de
nuevo conocimiento se encuentran los artículos
de investigación categorizados en A1, A2, B, C y
D, así como notas científicas y libros y capítulos
de libros resultados de investigación. Además,
se encuentran los productos tecnológicos como
las patentes, nuevas variedades vegetales y,
finalmente, los productos resultados de
investigacióncreación.
Además, estas categorías no son neutras ni
meramente administrativas: condicionan el
acceso a convocatorias, estímulos salariales y
programas de formación avanzada. En
consecuencia, los docentes-investigadores de
menor categoría, particularmente aquellos
contratados por hora o sin posgrado doctoral,
quedan en desventaja estructural frente a las
exigencias de productividad. Este fenómeno
puede ser entendido como una oligarquía
Jorge Alberto López Guzmán
40
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
[29] Carlos Vercellone, From the Crisis of the Law of Value to the Becoming-Rent of Profit: Notes on the Neoliberal
Restructuring of the Mode of Production, Historical Materialism 15, No. 1 (2007).
[30] Jorge Alberto López-Guzmán, Antropología del conocimiento hegemónico y contrahegemónico en Colombia: Un estudio desde
la Universidad del Cauca (Popayán: Editorial Universidad del Cauca, 2025).
[31] Michel Foucault, Genealogía del Racismo. De la Guerra de las Razas al Racismo de Estado (Madrid: La Piqueta, 1992).
académica, donde unos pocos concentran los
beneficios del sistema mientras la mayoría
enfrenta precariedad y sobrecarga laboral.
No obstante, también se evidencian
prácticas de resistencia institucional, como las
América Latina ha tendido a reproducir
modelos coloniales de valoración del saber,
donde la legitimidad depende de los criterios de
indexación y no de la pertinencia del
conocimiento generado.
De este modo, se genera una paradoja entre
unos conocimientos que se vuelven
hegemónicos y otros que se someten o
simplemente se invisibilizan, como diría
Foucault con su noción de saberes sujetos
aunque se hable de saberes y no de
conocimientos, responde a la misma lógica que
se ha querido dar en este artículo. Foucault ,
entiende como saberes sujetos dos cosas: en
primera instancia, los bloques de saber histórico
que estaban presentes y enmascarados dentro de
conjuntos funcionales y sistemáticos, y que la
crítica ha podido hacer reaparecer a través del
instrumento de la erudición; en segundo lugar,
entiende a los saberes que habían sido
descalificados como no competentes o
insuficientemente elaborados: saberes ingenuos,
[31]
iniciativas de acceso abierto y reconocimiento
de productos de apropiación social del
conocimiento promovidas por algunas
universidades públicas que buscan equilibrar las
lógicas de mercado con la función social de la
ciencia .
[29]
Las paradojas del capitalismo cognitivo
Las categorías mencionadas anteriormente,
establecen una paradoja entre lo que se vuelve
digno de ser publicado y lo que no, lo que debe
ser referenciado y lo que no, lo que es
económicamente viable para patentarse y lo que
no. Por eso, para el caso de los artículos
científicos, los conocimientos se validan para
circular en revistas de alto impacto e indexadas
en bases de datos.
En Colombia, esta jerarquización de
productos se consolidó con la inclusión de los
productos de apropiación social del
conocimiento en las convocatorias de
Minciencias (2021), que incorporan experiencias
de divulgación pública, formación comunitaria
y proyectos de impacto social. No obstante,
estos productos siguen ocupando un lugar
secundario en los sistemas de evaluación y
asignación de puntos, lo que perpetúa la tensión
entre la producción con sentido social y la
producción con valor mercantil. Como advierte
López-Guzmán , la medición de la ciencia en
[30]
Paradojas del capitalismo cognitivo: aproximación al conocimiento
académico en las universidades públicas en Colombia
41
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
[32] Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología (OCyT), Informe de indicadores, consultado el 18 de abril de
2025, https://ocyt.org.co/indicadoresctei2020.ocyt.org.co/Informe%20Indicadores%20CTeI%202020%20v1.pdf
[33] Renato Ortiz, La supremacía del inglés en las ciencias sociales (Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2009).
[34] Marta Zambrano Las políticas de investigación y publicación en Colombia: debates y propuestas, Revista Colombiana
de Antropología 54, No. 1 (2018).
jerárquicamente inferiores, por debajo del nivel
de conocimiento o cientificidad requerido. Esos
conocimientos que han sido descalificados por
su bajo nivel de cientificidad, en cierta medida,
podrían responder a la lógica de esos
conocimientos que no se acoplan a la
rigurosidad o estructura que demandan las
revistas científicas y, que, por ende, no son
publicados o no servirían para generar una
patente.
Es pertinente aclarar que, para Minciencias
se consideran productosresultados de
actividades de generación de nuevo
conocimiento aquellos aportes significativos al
estado del arte de un área de conocimiento, que
han sido discutidos y validados para llegar a ser
incorporados a la discusión científica, al
desarrollo de las actividades de investigación, al
desarrollo tecnológico, y que pueden ser fuente
de innovaciones. Este tipo de producto se
caracteriza por involucrar mecanismos de
estandarización que permiten corroborar la
existencia de una evaluación que verifique la
generación de nuevo conocimiento.
Lo anterior demuestra que los productos
resultados que establece el ministerio, ejercen
una suerte de poder sobre el conocimiento, la
capacidad creativa, la escritura y su trasmisión.
Jerarquizan, imponen normativas y establecen
políticas, se convierten en herramientas que
subyugan formas de escritura distintas a la
científica, conocimientos que no se generan en
la academia o formas de trasmisión distintas a
la publicación. Por esto, docenteinvestigador
se encuentra en la paradoja de seguir los
lineamientos del ministerio acoplados al
capitalismo cognitivo o recrear su intelecto y
creatividad por fuera de los indicadores y
rankings.
Otro de los efectos visibles del capitalismo
cognitivo en el campo académico del país es la
anglo-dominancia en la publicación científica.
Gran parte de las revistas reconocidas por
Minciencias (Scopus o Web of Science)
publican exclusivamente en inglés, lo que obliga
a los docentes-investigadores a traducir o
adaptar sus trabajos para cumplir con los
estándares internacionales. Según el
Observatorio Colombiano de Ciencia y
Tecnología , más del 68 % de los artículos
colombianos indexados en Scopus entre 2019 y
2022 fueron publicados en inglés, a pesar de que
sus contextos empíricos correspondían a
problemáticas locales. Este fenómeno no solo
limita la accesibilidad del conocimiento en el
país, sino que refuerza una dependencia
epistémica hacia los centros editoriales del
Norte Global . Es decir, está mejor visto
publicar un artículo que tiene como referente
empírico a Colombia en una revista del Reino
Unido o Estados Unidos, porque se encuentra
mejor posicionada, así no vaya a tener ninguna
incidencia social en el lugar con la población de
estudio .
[32]
[33]
[34]
La imposición del inglés como lengua franca
de la ciencia global genera una paradoja de
Jorge Alberto López Guzmán
42
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
[35] Jeremy Rifkin, La Sociedad del Costo Marginal Cero: El Internet de las Cosas, el Procomún Colaborativo y el Eclipse del
Capitalismo, (Madrid: Ediciones Paidós, 2014).
[36] Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, Convocatoria nacional para el reconocimiento, consultado el 18 de
abril de 2025.
exclusión y hegemonía epistémica. Aunque se
busca una mayor visibilidad y citación al
publicar en revistas anglófonas de alto impacto,
esta práctica a menudo invisibiliza
conocimientos generados en otras lenguas y
contextos, especialmente del Sur Global. Esto
refuerza un modelo de ciencia centrado en el
Norte, desvalorizando las producciones locales y
limitando su impacto social en las propias
comunidades de estudio.
Las tasas de citación y la posición en
rankings internacionales, si bien son
indicadores de visibilidad, también exponen la
dependencia de las universidades públicas
colombianas de un sistema de evaluación global
dominado por ciertas revistas y lenguas. Es
decir, la presión por publicar en revistas
anglófonas de alto factor de impacto no solo
busca prestigio, sino que responde a la lógica de
la acumulación primitiva del conocimiento,
donde el valor se concentra en plataformas
controladas por grandes corporaciones
editoriales. Esta dinámica genera una escasez
artificial del conocimiento para aquellos que
no tienen acceso a estas bases de datos o no
publican en las lenguas hegemónicas, afectando
la circulación interna y la relevancia local del
saber producido.
[35]
Para efectos de Minciencias , los tipos de
artículos que se establecen como los legítimos
dentro de la convocatoria para la medición son
aquellos que se encuentran publicados en
revistas científicas indexadas en alguno de los
índices bibliográficos de citaciones ISI Web of
[36]
Knowledge (Science Citation Index [SCI] y
Social Sciences Citation Index [SSCI]) o
Scopus. Los artículos de investigación tipo C
también incluyen aquellos publicados en
revistas científicas indexadas en índices
bibliográficos Índex Medicus, PsycINFO, Arts
& Humanities Citation Index (A&HCI). Estos
índices se caracterizan por garantizar la calidad
científica de la política editorial de la revista
indexada. Además, los dos primeros cuentan un
sistema de gestión de citas que calcula métricas
de la visibilidad e impacto de las revistas.
Aquí viene otra paradoja, la del mundo
editorial, porque no es lo mismo publicar en
una revista que no se encuentra indexada en
bases de datos de alta popularidad, que en una
revista de alto impacto registrada en la Web of
Science (ex ThompsonReuters, hoy propiedad
de la empresa Clarivate) o Scopus ( propiedad
de Elsevier, parte del grupo RELX).
Así, a través del servicio Web of Science,
Scopus o Scielo, es posible identificar qué
revistas o artículos han sido más mencionados o
citados en el mundo académico,
comprensiblemente, esto no quiere decir que,
entre más citados, más relevante es la
información contenida, pero sí termina siendo
relevante institucionalmente en términos de
indicadores el número de citas, así como de la
popularidad de quien lo escribió.
En suma, las universidades públicas se
enfrentan a un dilema permanente: ajustarse a
los lineamientos de la medición para garantizar
Paradojas del capitalismo cognitivo: aproximación al conocimiento
académico en las universidades públicas en Colombia
43
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
[37] Se entiende como capacidad creativa a todos los procesos de creación artística que se enmarcan en la noción de
investigación+creación en disciplinas como música, literatura, artes plásticas, diseño gráfico, diseño visual, teatro, entre
otras. También han sido adaptadas a la dinámica de producción, comercialización y privatización del conocimiento.
[38] Mario Biagioli, Metrics Junkies, Nature 535, No. 7611 (2016).
[39] Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología (OCyT), Informe de indicadores, consultado el 18 de abril de
2025.
[40] Maximiliano Salatino y Osvaldo López, El fetichismo de la indexación,. Una crítica latinoamericana los regímenes de
evaluación de la ciencia mundial, Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Sociedad CTS 16, No. 46 (2016).
su sostenibilidad financiera o preservar su
autonomía epistemológica frente a la
estandarización. Estas paradojas muestran que
el capitalismo cognitivo no solo produce
informes del Observatorio Colombiano de
Ciencia y Tecnología muestran, por
ejemplo,que entre 2010 y 2020 el número de
artículos indexados en Scopus creció en un 280
%, mientras que los niveles de inversión estatal
en ciencia y tecnología apenas aumentaron un
12 %.
[39]
Esta brecha entre producción y financiación
refleja que el crecimiento cuantitativo no
necesariamente se traduce en bienestar docente
ni en impacto social del conocimiento. De ahí
que la cienciometría, lejos de ser una
herramienta neutral, funcione como un
dispositivo performativo que moldea la práctica
académica, jerarquiza disciplinas y legitima
ciertas formas de hacer ciencia en detrimento
de otras .
[40]
No obstante, es innegable que la visión
pragmática de la cienciometría ha sido
determinante en la formulación de políticas en
CTeI o en su capacidad para medir el desarrollo
científico de un país o la calidad de una
conocimiento, sino también desigualdades
simbólicas, lingüísticas y laborales que
atraviesan el quehacer docente-investigativo en
Colombia .
[37]
Cienciometría y el afán por medir el conocimiento
En el contexto colombiano, la medición del
conocimiento científico se ha convertido en un
dispositivo central para la regulación del trabajo
académico. Las convocatorias de Minciencias
legitiman un tipo de conocimiento
cuantificable, en el que la productividad se
asocia al número de publicaciones, patentes o
citaciones. Este énfasis en la cantidad por
encima de la calidad o la pertinencia social
responde a una lógica propia del capitalismo
cognitivo, en la cual el saber se traduce en valor
económico.
No obstante, esta racionalidad
cuantificadora no es neutra. Como plantea
Biagioli , las métricas no solo miden la ciencia,
sino que la producen: orientan los
comportamientos, moldean las agendas de
investigación y definen qué se considera
conocimiento legítimo. En el caso de las
universidades públicas colombianas, la
adopción acrítica de estos sistemas ha
implicado una subordinación de la creatividad
académica a la lógica de los indicadores. Los
[38]
Jorge Alberto López Guzmán
44
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
[41] Juan Millán et al, La cienciometría, su método y su filosofía: Reflexiones epistémicas de sus alcances en el siglo XXI,
Revista Guillermo de Ockham 15, No. 2 (2017).
[42] Gonzalo Génova, Hernán Astudillo y Anabel Fraga, La burbuja cienciométrica considerada dañina, Ética de ciencia e
ingeniería, No. 22 (2016): 229.
[43] Maximiliano Salatino y Osvaldo López, El fetichismo de la indexación.
universidad . No obstante, dentro de las
críticas y limitaciones que se encuentran en la
cienciometría se aprecia su incapacidad para
reflexionar o cuestionar la instrumentalización
y privatización del conocimiento y capacidad
creativa que se cuantifica. Es decir, su capacidad
técnica ha sido valorada, pero su imposibilidad
epistemológica, ética y con vacíos teóricos ha
causado que se conciba como un instrumento
para justificar el capitalismo cognitivo.
[41]
Desde el análisis de este artículo se
manifiesta que, la calidad de un artículo o
impacto de una patente no se puede reducir a la
cantidad de citas que tiene o los beneficios
económicos para sus inventores. Aunque para
muchos docentesinvestigadores esta
cuantificación genere un estatus. De hecho,
según la cantidad de citas o patentes que
ostente una universidad o país, esta se considera
como avanzada científicamente, esto es lo que
se ha llamado el Factor de Impacto (FI) o
Índice de Citación Científico que mide la
importancia de un artículo, con base en su nivel
de citación. De acuerdo con lo anterior:
La cienciometría defiende el FI porque
permite identificar los artículos más
relevantes en un campo de estudio y, además,
genera los fundamentos para ponderar las
universidades y a los docentesinvestigadores
dentro de los ranking nacionales e
internacionales. En este sentido, la
cienciometría se instrumentaliza en una forma
de gestión de las instituciones y agentes
científicos a partir de la cuantificación de la
producción científica y su transformación en
indicadores .
[43]
Las actuales métricas de
productividad científica tienen
como objetivo medir la calidad de
las publicaciones. La calidad de
una publicación se mide
básicamente en función del factor
de impacto del lugar (revista o
conferencia) donde se publica. El
Factor de Impacto (FI) se mide en
función del número de citas que
han recibido otros artículos en el
mismo lugar en los últimos años.
Los supuestos implícitos en este
procedimiento de medición son los
siguientes (I) una publicación es
buena si se publica en un buen
lugar; (II) un lugar es bueno si ha
merecido suficiente atención de
los científicos. En otras palabras, se
supone que existe una correlación
positiva entre el factor de impacto
y la calidad científica .
[42]
Paradojas del capitalismo cognitivo: aproximación al conocimiento
académico en las universidades públicas en Colombia
45
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
[44] Mario Biagioli, Metrics Junkies.
Aunque el uso de indicadores como el
Factor de Impacto o el índice H se justifica por
su capacidad de medir visibilidad, su aplicación
mecánica en contextos como el colombiano
genera distorsiones importantes. Las áreas de las
humanidades y las ciencias sociales, que suelen
publicar en español y en revistas de acceso
abierto, son penalizadas por sistemas que
privilegian publicaciones anglófonas de
circulación restringida.
A pesar de estas limitaciones, varias
universidades públicas han impulsado políticas
alternativas de evaluación que incorporan
criterios de pertinencia territorial, extensión
universitaria y contribución al desarrollo
regional. Estos esfuerzos constituyen formas de
resistencia epistémica que buscan recuperar el
sentido público del conocimiento frente a la
lógica del rendimiento y la competencia.
La cienciometría, si bien se presenta
como una herramienta objetiva para medir la
producción científica, opera como un
dispositivo performativo que moldea las
prácticas de investigación y publicación . Las
[44]
métricas, como el factor de impacto y el índice
H, no solo cuantifican, sino que también
jerarquizan disciplinas, validan ciertos modos
de hacer ciencia y, en última instancia, influyen
en la asignación de recursos y el prestigio
académico. Esta producción de la ciencia por la
medición genera una distorsión, incentivando
la publicación por cantidad más que por
relevancia o impacto social, y privilegiando las
revistas indexadas en bases de datos
hegemónicas.
En suma, la discusión sobre la
cienciometría no implica desconocer la
importancia de evaluar la producción científica,
sino repensar sus fundamentos. La obsesión por
medir lo medible ha desplazado la pregunta por
el valor humano, social y ético del
conocimiento. Superar esta paradoja exige
avanzar hacia modelos de evaluación más
integrales, que reconozcan la diversidad de
modos de producir saber, los aportes no
cuantificables y las prácticas de investigación
que contribuyen a la justicia cognitiva y al
bienestar colectivo.
MinCiencias en la Producción, Circulación y Acceso al Conocimiento
Académico como Resultado del Capitalismo Cognitivo, 20202022
Desde hace unas décadas, parte esencial de las
prácticas académicas consisten en la producción
y circulación de generación de conocimiento
académico en redes nacionales e
internacionales, donde entidades como el
Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación
(MinTIC) y el Ministerio de Educación
(Mineducación) generan paradojas entre
premios y castigos para universidades, grupos
de investigación y docentesinvestigadores de
acuerdo con la producción académica que hayan
generado.
Jorge Alberto López Guzmán
46
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
[45] Max Horkheimer y Theodor Adorno, Dialéctica de la Ilustración (Valladolid: Editorial Trotta, 1998).
Minciencias, desde el año 2013, da apertura a
la Convocatoria Nacional para el
reconocimiento y medición de grupos de
investigación, desarrollo tecnológico o de
innovación y para el reconocimiento de
investigadores del Sistema Nacional de Ciencia,
Tecnología e Innovación (SNCTeI). La
convocatoria de reconocimiento y medición es
la estrategia que ha utilizado el ministerio para
contar con información actualizada sobre la
generación de conocimiento de los grupos de
investigación, desarrollo tecnológico o de
innovación y los investigadores colombianos
que se encuentran registrados a través del
Currículum Vitae de Latinoamérica y el Caribe
(CvLAC) en la Plataforma ScienTI. De igual
manera, esta información ha permitido
clasificar a los grupos e investigadores de
acuerdo con el cumplimiento de un conjunto de
requisitos y exigencias.
Desde su creación en 2019, el Ministerio de
Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias)
ha asumido la tarea de articular las políticas
nacionales de investigación y desarrollo. Su
papel no se limita a financiar proyectos o
registrar indicadores, sino que define los
parámetros bajo los cuales se produce, circula y
evalúa el conocimiento académico en el país.
En este marco, el capitalismo cognitivo se
expresa en la institucionalización de una lógica
de premios y castigos que regula la vida
universitaria. Los grupos de investigación y los
docentes son valorados según la cantidad de
productos indexados, la posición en rankings y
la vigencia de sus publicaciones. Así, el sistema
científico colombiano termina subordinando la
reflexión crítica a la producción acelerada,
reproduciendo las desigualdades entre
universidades de centro y de periferia.
El capitalismo cognitivo en el que se basan
las convocatorias del ministerio propicia que las
políticas de CTeI se encaminen a una
producción cultural homogénea, y políticas de
investigación que imponen temáticas sobre lo
que se debe investigar, cómo se debe investigar,
dónde se debe publicar y cuáles deberían ser los
productosresultados de esas investigaciones.
Esto es, el cultivo de capacidades cognitivas que
le interesa a los gobiernos que se enmarcan en
estas lógicas y que determinan los indicadores
de competitividad y productividad, porque el
tiempo para pensar y crear ha sido colonizado
por la técnica .
[45]
Lo anterior ha conllevado a desarrollar un
afán por publicar, porque Sistemas de Ciencia,
Tecnologías e Innovación como el de Colombia,
cada dos años hacen mediciones de los grupos
de investigación e investigadores de las
diferentes universidades, en donde categorizan
de acuerdo con la cantidad de producción
científica, las revistas donde se publicó o circuló
esa producción y la vigencia de esta. Esto último
es lo más preocupante, porque la vigencia de la
producción científica para las mediciones oscila
entre 5 años y 10 años, posterior a ese tiempo, la
producción ya no servirá más para las
mediciones de la hoja de vida del docente
investigador.
Para ser docenteinvestigador, no
solamente es necesario tener el rotulo de una
profesión o un contrato con una institución,
Paradojas del capitalismo cognitivo: aproximación al conocimiento
académico en las universidades públicas en Colombia
47
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
[46] Vincent Larivière, Stefanie Haustein y Philippe Mongeon, The oligopoly of academic publishers in the digital era,
PLoS ONE 10, No. 6 (2015).
[47] Producciones Pliegue. [CAPÍTULO 3: Publica o muere] [Paradojas del Nihilismo, La Academia], video de YouTube 11
de junio de 2020, https://www.youtube.com/watch?v=kjSArdv5cNY&lc=Ugzn1_evrhcn55pZD9Z4AaABAg. Consultado el
18 de abril de 2025.
[48] OCyT, Informe de indicadores.
[49] Se seleccionaron estos servicios de indexación teniendo en cuenta que son los utilizados por el Ministerio de Ciencia,
Tecnología e Innovación y el Ministerio de Educación para las categorizaciones y rankings académicos.
[50] OCyT, Informe de indicadores.
sino la posibilidad de producir conocimiento,
una de las formas más validadas y
representativas a nivel global son las
publicaciones científicas. Hoy en día, en el
mundo se publican alrededor de 2,6 millones de
artículos científicos al año, seis grandes
editoriales de las cuales cinco son privadas y con
fines de lucro como Elsevier, Springer, Taylor &
Francis, WileyBlackwell, American Chemical
Society y Sage Publications controlan en todo el
mundo el 50% de las publicaciones científicas
indexadas, obteniendo márgenes globales de
ganancia de casi un 40% .
[46][47]
La concentración del mercado editorial
académico mundial refuerza la dependencia
cognitiva de las universidades del Sur Global.
En Colombia, esta dependencia se manifiesta en
los altos costos de acceso a bases de datos
internacionales y en la escasa visibilidad de las
revistas nacionales. Según el OCyT , solo el 15
% de las revistas colombianas indexadas logran
permanecer más de cinco años en Scopus o Web
of Science, lo que evidencia una inestabilidad
estructural del sistema editorial local.
[48]
No obstante, algunas universidades públicas
han promovido estrategias de acceso abierto y
repositorios institucionales (como el Sistema
Nacional de Acceso Abierto de Colciencias,
creado en 2 016), buscando democratizar la
circulación del conocimiento y contrarrestar la
mercantilización de la ciencia. Estas iniciativas,
aunque parciales, representan una alternativa
política frente a la hegemonía de las grandes
editoriales.
Por lo tanto, este apartado pretende
describir la producción bibliográfica presente
en los servicios de indexación con mayor
prestigio en el mundo dentro de los que se
encuentran Web of Science (WoS), SCIELO y
Scopus, para los años 2009 a 2019. Es importante
mencionar que se retoma esta temporalidad
porque son los datos hasta ahora publicados por
el Observatorio Colombiano de Ciencia y
Tecnología (OCyT).
[49]
La tendencia del crecimiento de la
producción en ciencia de Colombia (se duplica
en promedio cada 10 años) es consistente con
los patrones de aumento del volumen de
producción de artículos en países de economías
con renta MediaAlta . A pesar del notable
crecimiento en la producción científica, la
brecha entre el volumen de publicaciones y el
reconocimiento efectivo de los docentes-
investigadores a través de incentivos salariales o
condiciones laborales estables solamente se da
para algunos docentes que utilizan y conocen el
sistema de puntos salariales, revelando una
paradoja fundamental del capitalismo cognitivo
[50]
Jorge Alberto López Guzmán
48
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
[51] Ricardo Antunes, Los sentidos del trabajo: ensayos sobre la afirmación y la negación del trabajo, (Buenos Aires:
Herramienta Ediciones, 2005).
[52] OCyT, Informe de indicadores.
en el contexto colombiano. La extracción de
valor de la fuerza de trabajo intelectual no se
traduce equitativamente en la mejora de las
condiciones de vida de los productores de
conocimiento . Este desequilibrio pone en
evidencia cómo la plusvalía generada por el
intelecto es apropiada por el sistema, mientras
los académicos enfrentan presiones crecientes y,
en algunos casos, precarización, a pesar de su
contribución crucial a la acumulación de capital
simbólico y económico para la institución.
[51]
El ritmo de publicaciones científicas
aumenta año a año, y no necesariamente se debe
a descubrimientos relevantes o trabajos que
generan nuevos conocimientos en una disciplina
específica, aunque también es importante
mencionar que, ha habido artículos que han
contribuido a los avances científicos de la
humanidad y con contenidos muy concretos,
por ejemplo: la publicación sobre el modelo del
Ácido Desoxirribonucleico o ADN (Molecular
structure of nucleic acids), que tiene alrededor
de 800 palabras y una sola figura cuyo
contenido condujo a Watson y Crick al Premio
Nobel, o como la publicación de Hans Selye,
donde publica su descubrimiento sobre el estrés
(A syndrome produced by diverse nocuous
agents), de 570 palabras y sin figura alguna.
En síntesis, hay una necesidad de algunos
docentesinvestigadores y universidades en
escalafonarse de acuerdo con unos rankings,
normativas y políticas internacionales que
miden los criterios de calidad educativa e
investigativa, así como los procesos de registro
calificado y acreditación de alta calidad que se
les exige a los programas académicos para poder
ejercer y también ser referenciados como los de
mayor calidad académica y científica.
Esta dinámica revela una paradoja
estructural: mientras las universidades buscan
cumplir los criterios de calidad exigidos por los
sistemas de acreditación, se ven atrapadas en
una lógica de productividad que reduce la
investigación a su dimensión contable. Los
informes de OCyT muestran que más del 70
% de los artículos publicados por autores
colombianos entre 2019 y 2022 fueron
elaborados en coautoría con otros
investigadores nacionales, pero solo el 15 % tuvo
colaboración con comunidades, organizaciones
sociales o entidades públicas territoriales. Este
dato evidencia que, aunque la ciencia nacional
crece en volumen, no necesariamente amplía su
vínculo con la sociedad.
[52]
De este modo, el capitalismo cognitivo se
materializa no solo en la presión por publicar,
sino también en la fragmentación del tiempo
del docente-investigador, quien debe equilibrar
la enseñanza, la producción científica y la
gestión administrativa dentro de marcos
laborales cada vez más precarios.
Es decir, la paradoja se encuentra en que,
se torna más relevante el medio en el cual se
publica que lo publicado en sí. O, en otros
términos, la estimación del aporte específico de
la publicación científica queda subsumida a la
evaluación de la revista donde se publicó, al
Paradojas del capitalismo cognitivo: aproximación al conocimiento
académico en las universidades públicas en Colombia
49
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
[53] Maximiliano Salatino y Osvaldo López, El fetichismo de la indexación.
[54] Robert Merton, The Matthew effect in science: The reward and communication systems of science are considered,
Science 159, No. 3810 (1968).
[55] Jorge Alberto LópezGuzmán, El poder simbólico y social de los papers, Revista Latinoamericana de Educación y
Estudios Interculturales (RLEEI) 6, No. 3 (2022).
[56] Michel Foucault, Microfísica del Poder (Madrid: Ediciones La Piqueta, 1990), 189.
factor de impacto de la revista o al cuartil en el
cual se encuentra indexada .
[53]
De acuerdo con lo anterior, se afirma que la
producción de un país o un dominio de
conocimiento tiende a duplicarse en un periodo
entre 10 y 15 años . En el caso de la producción
en ciencia de Colombia, se observa que el
número de artículos publicados por autores
colombianos en los últimos diez años (2009
2019) se ha duplicado.
[54]
que la acompañan . Este régimen ha sido
artífice de la formación y desarrollo de un
capitalismo cognitivo basado en la explotación
intelectual de los docentesinvestigadores. Otro
aspecto importante es el tema de las coautorías,
reconocidas por ser estudios donde se genera
colaboración científica, es decir, cuando dos o
más autores se encuentran listados en un
artículo, se considera que es altamente probable
que hayan colaborado en diversas formas.
[56]
Figura 1.
Volumen de generación de nuevo conocimiento en
Colombia, 20092019
Fuente: elaboración propia con base en información del
OCyT.
De acuerdo con la tabla, se puede evidenciar
que los artículos desarrollan una serie de
sistemas simbólicos alrededor de publicar por
publicar , del Poder, en la que se postula que:
La verdad está ligada circularmente a los
sistemas de poder que la producen y la
mantienen, y a los efectos de poder que induce y
[55]
Figura 2.
Tendencias de coautoría en Colombia, 20092019
Fuente: elaboración propia con base en información del
OCyT.
Se reconoce ampliamente que la
colaboración es fundamental para la producción
y difusión de conocimiento. Aunque las
motivaciones que determinan la propensión a la
colaboración son todavía objeto de mucha
investigación, los científicos se benefician de
ésta tanto en términos de producción
Jorge Alberto López Guzmán
50
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
[57] OCyT, Informe de indicadores.
[58] OCyT, Informe de indicadores.
(número de documentos) como de impacto
(citaciones de los documentos) .
[57]
Sin embargo, para el caso de muchas
coautorías las publicaciones se convierten en
una práctica de búsqueda de autoridad, porque
se publica por estatus y prestigio, entre más
artículos se publiquen en revistas de alto
impacto e indexadas se genera un imaginario en
los docentesinvestigadores de que eres un
referente para tu disciplina y, mejor aún,
cuando los artículos son citados y se incrementa
el índice H. Además, la práctica de cítame, yo
te cito que es muy común en el mundo
académico donde los docentesinvestigadores se
citan entre ellos para incrementar la
popularidad de sus artículos.
Por otra parte, también se encuentran las
autorías individuales. El porcentaje anual de
autorías únicas en la producción en ciencia de
Colombia ha disminuido desde 15 % hasta 9 %
entre los años 2009 y 2019 a diferencia de las
coautorías. Algo importante que manifestar es
que los docentes ejercen las prácticas de
coautorías porque es más fácil publicar varios
artículos por año cuando son en grupos, en
ocasiones, con estudiantes de posgrado que son
los que escriben en mayor medida el
documento, porque esto ayuda a incrementar la
producción bibliográfica, así la incidencia en
dicho artículo haya sido mínima por parte del
docenteinvestigador que en muchas ocasiones
aparece como autor principal.
Otro aspecto importante para tener en
cuenta es que la producción científica que se
Fuente: elaboración propia con base en información del
OCyT.
Figura 3.
Tendencias de autoría única en Colombia, 20092019
genera en Colombia también se encuentra
territorializada, es decir, existen regiones o
ciudades donde se encuentran las universidades
con mayor producción científica. El territorio
con mayor volumen de producción es Bogotá,
pero este resultado no es sorprendente pues
como capital concentra el 70% de las
universidades del país y alrededor del 70% de la
publicación de artículos se asocia con
universidades . Se estima que el 81 % de la
producción en ciencia de Colombia, se
concentra en seis departamentos o regiones; 1)
Bogotá, 2) Antioquia,3) Valle del Cauca, 4)
Santander, 5) Bolívar y 6) Atlántico. Por las
diferencias en volumen y crecimiento de la
producción, se observan dos grupos: uno
conformado por Bogotá, Valle y Antioquia,
donde su producción se ha incrementado en
una proporción que oscila entre tres y cuatro
veces entre 20092019. Un segundo grupo está
conformado por tres departamentos: Santander,
[58]
Paradojas del capitalismo cognitivo: aproximación al conocimiento
académico en las universidades públicas en Colombia
51
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
[59] OCyT, Informe de indicadores.
[60] Carlos Vercellone, From the Crisis of the Law of Value to the Becoming-Rent of Profit: Notes on the Neoliberal
Restructuring of the Mode of Production, Historical Materialism 15, No. 1 (2007).
[61] OCyT, Informe de indicadores.
[62] Cris Shore, Beyond the multiversity: neoliberalism and the rise of the schizophrenic university, Social
Anthropology/Anthropologie Sociale 18, No. 1 (2010).
Bolívar y Atlántico. La producción de estos,
entre 2009 y 2019, se ha incrementado en las
siguientes proporciones: Santander 4.84 veces,
Bolívar 7.27 veces y Atlántico 12.44 veces. En ese
sentido, estos tres departamentos soportan
buena parte de las tasas de crecimiento de
Colombia en producción en ciencia .
[59]
En términos territoriales, la concentración
de la producción científica en Bogotá,
Antioquia y Valle del Cauca refleja una
geografía desigual del conocimiento ya que
acumulan más del 70% de la producción
nacional, mientras que universidades de la
Amazonía, la Orinoquía o el Pacífico cuentan
con escasos recursos y baja visibilidad. Este
desequilibrio no solo responde a factores
económicos, sino también a la manera en que se
construyen los indicadores de productividad .
En este sentido, el capitalismo cognitivo
reproduce desigualdades regionales,
disciplinarias y lingüísticas. No obstante, las
experiencias de redes académicas
interuniversitarias, proyectos de extensión
comunitaria y programas de investigación-
acción demuestran que es posible disputar la
hegemonía de la medición desde prácticas
colaborativas y emancipadoras del
conocimiento.
[60]
MinCiencias y las convocatorias: el capitalismo cognitivo desde la medición
en Colombia
El crecimiento en la producción científica
colombiana, evidenciado por el aumento de
grupos e investigadores categorizados por
Minciencias, refleja la inserción de las
universidades públicas en la lógica del
capitalismo cognitivo. Entre 2015 y 2022, el
número de grupos reconocidos pasó de 4.800 a
más de 6.200, y los investigadores clasificados
superaron los 17.00 . Este incremento, aunque
significativo, no puede entenderse únicamente
como un avance en la ciencia nacional: también
responde a la presión institucional por escalar
en rankings y mantener la financiación
[61]
mediante indicadores de productividad. En este
sentido, la medición se convierte en una forma
de gobierno del conocimiento. Cada
convocatoria de Minciencias redefine lo que
cuenta como ciencia válida y determina los
incentivos salariales y académicos asociados.
Así, las universidades públicas se ven obligadas
a adaptar sus estrategias de investigación para
responder a los formatos exigidos, sacrificando,
a veces, en ocasiones procesos de largo aliento,
proyectos comunitarios o líneas críticas que no
producen resultados cuantificables en el corto
plazo .
[62]
Jorge Alberto López Guzmán
52
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Categoría
Número de grupos
A1
717
A
1.023
B
1.285
C
2.328
Reconocidos
236
TOTAL
5.589
Categoría
Número de investigadores
Emérito
56
Senior
2.473
Asociado
4.349
Junior
9.921
TOTAL
16.799
[63] Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, Convocatoria nacional para el reconocimiento,.
[64] Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, Convocatoria nacional para el reconocimiento,.
[65] Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, Convocatoria nacional para el reconocimiento,
Durante el año 2018 se realizó la
Convocatoria Nacional para el Reconocimiento y
Medición de Grupos de Investigación, Desarrollo
Tecnológico o de Innovación y para el
Reconocimiento de Investigadores del SNCTI 2018
(833 de 2018) . Los resultados finales de esta
Convocatoria se publicaron el 6 de diciembre
de 2019, estos fueron los siguientes:
[63]
Fuente: elelaboración propia con base en información de
Minciencias
Tabla 1.
Categorización de Grupos de investigación,
Desarrollo Tecnológico o de Innovación, 2018
Convocatoria 833 del 2018. Del total de los
registros avalados, 5.772 fueron reconocidos
como Grupo de Investigación, Desarrollo
Tecnológico o de Innovación . Por otra parte,
los parámetros para la tipificación de
investigadores e integrantes de Grupos se
aplicaron a 84.316 hojas de vida registradas y
certificadas en el aplicativo CvLAC; y avaladas
por alguna institución. Del total de hojas de
vida certificadas y avaladas, 16.799 currículos
cumplieron los criterios para el reconocimiento.
[64]
Fuente: elelaboración propia con base en información de
Minciencias
Tabla 2.
Investigadores reconocidos, 2018
Los criterios definidos para el
reconocimiento de Grupos se aplicaron a 8.070
registros de GrupLAC que fueron avalados
por las instituciones para participar en la
Asimismo, de acuerdo con los Términos de
Referencia de la Convocatoria Nacional para el
reconocimiento y medición de grupos , se
presentan a continuación los resultados finales.
[65]
Paradojas del capitalismo cognitivo: aproximación al conocimiento
académico en las universidades públicas en Colombia
53
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Puntos por trabajo/producción
15
12
8
3
[66] Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, Convocatoria nacional para el reconocimiento,
[67] Ariel Ávila Martínez, ¡Denuncia! Descubrimos cómo opera el carrusel de los puntos docentes, video de Facebook, 8
de mayo de 2023, https://www.facebook.com/ArielAvilaAnaliza/videos/253554060496136. Consultado el 18 de abril de 2025.
Para el proceso de medición/clasificación se
presentaron 7.115 registros en el aplicativo, de
los cuales 6.812 fueron avalados, y de los cuales
5.950 cumplen los criterios para ser grupos
reconocidos .
[66]
No obstante, como se mencionó
anteriormente, otra de las paradojas es que en
muchos de los docentesinvestigadores
categorizados, su principal preocupación no es
sobre la publicación de sus artículos, la temática
abordada o hallazgos encontrados, sino en q
revista se publicó, se espera que sea una revista
de alto impacto e indexada en bases de datos de
alta popularidad, así como en qué cuartil se
encontraba y hasta cuáles serían los beneficios
económicos de la publicación.
Para contextualizar el tema de los
beneficios económicos es importante manifestar
que, en el 2002 salió el Decreto 1279 del 19 de
junio, este decreto básicamente dice cómo se
deben regular los salarios a los docentes
universitarios. Hay un componente dentro de
ese decreto que corresponde a los puntos
salariales. Para regular estos puntos al interior
de las universidades se tienen un Comité
Interno de Asignación y Reconocimiento de
Puntajes (CIARP) que, generalmente, está
compuesto por docentes de las mismas
universidades, lo que ocasiona que, en
ocasiones, terminen evaluando la producción de
sus propios compañeros.
El Decreto 1279 dice que hay una serie de
tipologías de productosresultados en las que
se encuentran: libros, artículos científicos,
patentes, obras artísticas, entre otras. Para cada
productoresultado hay un conjunto de puntos
salariales que vale aproximadamente 16.400
pesos a 2023, lo que termina aumentando el
salario del docente de manera permanente. Para
el caso de los artículos científicos la tipología de
artículos establece que los puntos son los
siguientes:
Fuente: elaboración propia con base en el Decreto 1279
Tabla 3.
Puntos salariales por tipo de revista. Decreto 1279
Como se indicó, MinCiencias avala las
revistas que se encuentran en estas categorías
para que los docentesinvestigadores publiquen
en ellas y puedan canjear sus puntos salariales al
interior de las universidades. Sin embargo, se
han encontrado casos de lo que se ha llamado el
cártel o carrusel de los puntos salariales. De
acuerdo con el Senador colombiano Ariel Ávila
Martínez , hay cuatro mecanismos específicos:
[67]
Jorge Alberto López Guzmán
54
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Categoría
Número de grupos
A1
849
A
1.174
B
1.330
C
2.276
Reconocidos
531
TOTAL
6.160
Es importante pensar la calidad y
pertinencia de las revistas avaladas por
Minciencias y reconocer las que conciben la
producción científica como un negocio.
Tambien, poner en cuestión la pertinencia del
Decreto 1279 de 2002 en relación con los salarios
y puntos de los docentes universitarios. Muchas
de las publicaciones generadas a través del
conocimiento y la creatividad de los docentes e
investigadores, en ocasiones, solo surten un
efecto en las hojas de vida, en los indicadores de
producción de conocimiento de las
instituciones y en la posibilidad de incrementar
los salarios de quienes publican. Se convierte el
intelecto y capacidad creativa en una mercancía
que se puede intercambiar y transformar en el
mundo académico; que posibilita presentarse a
convocatorias para hacer parte de rankings
nacionales e internacionales. Aquí cobran
relevancia los datos de categorización de grupos
de investigación e investigadores en Colombia.
El de las coautorías: se unen varios
docentes, cada uno hace un
artículo o libro e incluye a los
demás, así pueden reclamar los
puntos salariales de cuatro
artículos o libros. En muchas
ocasiones un docenteinvestigador
solamente fue autor de uno de
ellos.
El de los evaluadores: el CIARP
está conformado por docentes
investigadores que son amigos de
otros docentesinvestigadores a
quienes evalúan su producción
académica y, por lo tanto, no se
crítica la pertinencia y relevancia
de esa producción científica.
El de las revistas avaladas por
Minciencias: muchas de ellas
cobran por publicar, a lo que
docentesinvestigadores acceden a
pagar, porque saben que recuperan
su inversión en sus salarios.
El aprovechamiento del trabajo de
estudiantes: lo que producen en
asignaturas o seminarios, los
docentes-investigadores lo vuelven
artículos, libros o capítulos de
libros y se incluyen en ellos sin
haber tenido ninguna incidencia.
Fuente: elaboración propia con base en información de
Minciencias
Tabla 4.
Categorización de Grupos, 2021
Paradojas del capitalismo cognitivo: aproximación al conocimiento
académico en las universidades públicas en Colombia
55
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Categoría
Número de investigadores
Emérito
83
Senior
3.040
Asociado
4.601
Junior
13.370
TOTAL
21.094
Los parámetros para la tipificación de
investigadores e integrantes de Grupos de
Investigación se aplicaron a 93.337 hojas de vida
registradas y certificadas en el aplicativo
CvLAC; y avaladas por alguna institución del
SNCTeI. Una vez aplicados los criterios a estas
hojas de vida certificadas y avaladas, cumplen
los criterios para el reconocimiento un total de
21.094 currículos.
Fuente: elaboración propia con base en información de
Minciencias
Tabla 5.
Investigadores reconocidos, 2021
La privatización del conocimiento y la
creatividad conllevan a invisibilizar procesos,
proyectos e ideas que no se enmarcan en las
dinámicas de la publicación, ya sea por su poco
valor científico para unos en la mayoría de
los casos, los llamados expertos que se
encuentran en la academia o por su carencia
en el desarrollo teórico y metodológico para
poder ser parte de este mundo. Como lo
manifestó Marx, la propiedad privada nos ha
hecho tan estúpidos y unilaterales que un objeto
sólo es nuestro cuando lo tenemos, cuando
existe para nosotros como capital o cuando es
inmediatamente poseído, comido, bebido,
vestido, habitado, en resumen, utilizado por
nosotros . Esa noción de propiedad privada es
la que alimenta el desarrollo de un capitalismo
basado en la explotación del intelecto del ser
humano preponderando las tecnologías y la
automatización como lo había anticipado
Marx con su concepto de General Intellect
donde el desarrollo del intelecto de los seres
humanos iba a ser una de las mercancías a
futuro y que el capitalismo iba a sustraer para
explotar.
[68]
[69]
La desmaterialización de las mercancías,
propuesta por Marx con su concepto de General
Intellect, encuentra su manifestación
contemporánea en la explotación del intelecto y
las ideas como principal fuerza productiva .
Aunque los medios de producción siguen siendo
materiales (hardware, infraestructura
tecnológica), el valor se genera cada vez más a
partir de bienes inmateriales: simbolismos,
códigos, lenguajes especializados. Este proceso
reconfigura la noción de propiedad y valor,
haciendo que el conocimiento, en su forma
codificada y circulable, se convierta en la
materia prima esencial del capitalismo actual.
[70]
La mejor forma de evidenciar lo propuesto
[68] Karl Marx, Manuscritos económicos y filosóficos (Madrid: Biblioteca Virtual Espartaco, 2001), 150.
[69] Karl Marx, Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse) 18571858 (Siglo XXI Editores,
2007).
[70] Karl Marx, Elementos fundamentales para la crítica de la economía política.
Jorge Alberto López Guzmán
56
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
por Marx sobre la explotación del intelecto
humano, la preponderancia y automatización
hacia las tecnologías es el incrementó de los
grupos de investigación en las lógicas del
capitalismo cognitivo como se enuncia en el
gráfico 4, teniendo una disminución poco
significativa de la Categoría C, entre las
convocatorias de 2018 y 2021.
Desde esta concepción de Marx , el obrero es
más pobre cuanta más riqueza produce, cuanto
más crece su producción en potencia y en
volumen. Se podría decir que lo mismo ocurre
con los grupos de investigación que venden su
conocimiento y creatividad dentro del
capitalismo cognitivo, por lo que ellos se
convierten en mercancías, conllevando a una
subvaloración de sí mismos y a una valorización
según la cantidad de publicaciones que ostenten
y que terminan incrementando los indicadores
de las instituciones que los avalan, de ahí que,
[71]
docentesinvestigadores dejen de ser ellos y
pasan a ser el productoresultado producido
dentro del grupo de investigación.
Por lo tanto, el proceso de enajenación de
muchos docentesinvestigadores por parte de
las políticas educativas y de CTeI han
conllevado a valorar más su producción
académica que su misma pedagogía, entre más
producen mejor para las universidades, pero
más olvidado se vuelve quien produce, porque lo
que importa es lo que produce y dónde lo
produce revistas de alto impacto e
indexadas. En este sentido, el trabajador hace
lo que le imponen hacer, perdiendo libertad en
sus investigaciones y alcances y, convirtiéndose
en un enajenado por su trabajo como docente
investigador.
Desde esta óptica, el trabajo del docente
investigador se enmarca en una forma
contemporánea de enajenación en la cual se le
exige una productividad constante desvinculada
de la autonomía intelectual o del compromiso
social. Como advierte Antunes , el capital ha
subsumido el conocimiento bajo el mando del
valor, mercantilizando no sólo los resultados,
sino el proceso mismo de pensar. Esto produce
una esquizofrenia académica en la que se simula
creatividad bajo presión institucional,
generando trabajos que no obedecen a intereses
epistémicos, sino a requerimientos
administrativos de visibilidad y
posicionamiento.
[72]
Para ilustrar lo anterior, no hay mejor
forma que a través del crecimiento de
[71] Karl Marx, Manuscritos económicos y filosóficos.
[72] Ricardo Antunes, Los sentidos del trabajo: ensayos sobre la afirmación y la negación del trabajo (Buenos Aires: Herramienta
Ediciones, 2005).
Figura 4.
Categorización Grupos, 2018 y 2021
Fuente: elaboración propia con base en información de
Minciencias
Paradojas del capitalismo cognitivo: aproximación al conocimiento
académico en las universidades públicas en Colombia
57
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
participación y categorización de investigadores
en Colombia que se rigen a las lógicas del
capitalismo cognitivo dentro de las
convocatorias establecidas conllevando a un
proceso de enajenación del docente
investigador al interior de las universidades,
donde pasan a ser productores de resultados
para la legitimación de rankings y políticas
internacionales que determinan las agendas de
investigación. En este contexto, una forma de
evidenciar que los docentesinvestigadores
terminan siendo enajenados, es que participan
conscientes o no, de las dinámicas del
capitalismo cognitivo que se imponen desde las
convocatorias del ministerio.
permitirá ilustrar cómo en la vida académica
desde el análisis propuesto en este escrito,
estaría sucediendo algo similar a lo expuesto dos
siglos antes. Para Marx, la enajenación del
trabajo consiste en que el trabajo es externo al
trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en su
trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se
niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no
desarrolla una libre energía física y espiritual,
sino que mortifica su cuerpo y arruina su
espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en
sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí.
Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando
trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así,
voluntario, sino forzado, trabajo forzado. Por
eso no es la satisfacción de una necesidad, sino
solamente un medio para satisfacer las
necesidades fuera del trabajo .
[73]
En suma, el conocimiento y la creatividad
no se habían manifestado de una manera más
clara como mercancía en las universidades que,
desde que las publicaciones científicas
implementaron estrategias de privatización y,
los docentesinvestigadores no se habían
percibido de una manera más enajenada que al
suscribirse de manera consciente o inconsciente
a esta forma de producir conocimiento y captar
creatividad. Según Anselm Jappe, el proceso en
que la vida social de los hombres se ha
trasferido a sus mercancías es lo que Marx llamó
el fetichismo de la mercancía ., lo que implica
que los hombres pierden el control sobre su
producción material y son gobernados por sus
productos.
[74]
[73] Ricardo Antunes, Los sentidos del trabajo: ensayos sobre la afirmación y la negación del trabajo, 58.
[74] Anselm Jappe, Las sutilezas metafísicas de la mercancía, Revista de Pensament, No. 3 (1998).
Figura 5.
Investigadores reconocidos, 2018 y 2021
Fuente: elaboración propia con base en información de
Minciencias
Para precisar el concepto de enajenación del
trabajo, hay que referirse a la explicación que
Marx brinda en sus manuscritos, porque
Jorge Alberto López Guzmán
58
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Universidad
Puesto nacional/
internacional)
Universidad Nacional de
Colombia
1/1.027
Universidad de Antioquia
2/2.129
Universidad de la Costa
7/5.382
Universidad del Valle
8/(5.384
Universidad Tecnológica
de Pereira
9/5.547
Universidad Industrial de
Santander
10/5.675
Universidad Francisco de
Paula Santander
11/5.733
Universidad del Atlántico
12/5.835
Universidad de Cartagena
13/5887
Universidad de Córdoba
14/5.903)
Universidad del Cauca
16/5.955)
Universidad Pedagógica y
Tecnológica de Colombia
18/6.058)
Universidad del Tolima
19/6.296)
Universidad de Caldas
23/6.611)
El planteamiento y la cita anterior podrían
llevar a entender cómo los grupos de
investigación e investigadores han sido
fetichizados y la producción de conocimiento y
capacidad de creación se han direccionado a
publicar por publicar en el mundo académico,
siendo gobernado el conocimiento académico
por una serie de políticas que enajenan la vida
social y biológica de los involucrados. De esta
manera, las universidades se conciben como
empresas, los investigadores como trabajadores
del conocimiento o cognitariados y el
conocimiento y la creatividad como la esencia
de un bien comercializable .
[75]
[76]
Para seguir ejemplificando el caso
colombiano, se tomará el ranking de Scimago
que utilizan una metodología basada en
indicadores bibliométricos e información
extraída de la base de datos Scopus (referencia
de calidad y reconocimiento científico para
Minciencias como se explicó anteriormente).
Este ranking analiza el número de artículos
publicados, las citas recibidas, la colaboración
internacional y el desempeño de los docentes e
investigadores, entre otros aspectos, lo que
permite categorizar a las universidades públicas
colombianas como se muestra en la tabla 6.
Se puede señalar cómo se ha generado un
ambiente de privatización del conocimiento y la
capacidad creativa en las universidades públicas
colombianas, afectando no solo la libertad en
las investigaciones de los docentes
investigadores, sino que también a disciplinas
[75] María Lozano y Daniel Sincerone, El cognitariado en el marco de la gubernamentalidad neoliberal, Quórum
Académico 15, No. 2 (2018): 28-40.
[76] Silvana Arrarte, Introducción al capitalismo cognitivo, Anuario, (2009).
[77] Ranking SCImago de universidades públicas de Colombia, 2023. https://www.scimagoir.com/rankings.php?
sector=Higher+educ.&country=COL. Consultado el 18 de abril de 2025.
Fuente: elaboración propia con base en información de
Minciencias
Tabla 6.
Ranking SCImago de universidades públicas de
Colombia, 2023
[77]
Paradojas del capitalismo cognitivo: aproximación al conocimiento
académico en las universidades públicas en Colombia
59
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
académicas que se han ido resignificando de
acuerdo con las imposiciones institucionales, el
cambio de paradigma en los objetos o sujetos de
estudio, las nuevas metodologías de
investigación, las éticas y prácticas de la
academia hacia el entorno. Todo se ha ido
reconfigurado porque la misma noción de
producción de conocimiento y valorización de
la creatividad ha trasformado la noción de la
academia como escenario de libertad de
pensamiento o espacio para la universalidad del
conocimiento; o del investigador transformador
o el docente con un rol político dentro y fuera
del aula, conllevando a que las instituciones,
principalmente las públicas, se adhieran al
entramado que tanto criticaban y que ahora
legitiman, ya sea por imposición, conveniencia
o necesidad.
Las diferencias de productividad o
visibilidad observadas entre universidades
públicas pueden ser un reflejo de la inversión
diferencial en infraestructura, acceso a bases de
[78] Yann Moulier-Boutang, Cognitive Capitalism (Cambridge: Polity Press, 2011).
datos y la capacidad de las instituciones para
gestionar la presión por la publicación en el
marco del capitalismo cognitivo. Aquellas
universidades con mayores recursos y mejor
inserción en las redes de colaboración globales
tienden a acumular más capital intelectual ,
exacerbando las disparidades entre instituciones
y perpetuando la jerarquización dentro del
sistema universitario. Este escenario subraya
cómo la lógica del mercado se infiltra en la
asignación de prestigio y recursos, priorizando
la eficiencia y la competitividad sobre la
equidad y la colaboración intrínseca al ideal de
universidad pública.
[78]
Para seguir evidenciando las lógicas del
capitalismo cognitivo a través de las
convocatorias del ministerio, a continuación, se
enuncian los grupos de investigación
categorizados de las universidades públicas en
Colombia. Lo que permite entrever que muchos
grupos e investigadores se encuentran dentro de
las lógicas del capitalismo cognitivo.
Figura 6.
Número de grupos de investigación de universidades públicas categorizados, 2021
Fuente: elaboración propia con base en información de Minciencias
Jorge Alberto López Guzmán
60
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Para seguir evidenciando las lógicas del
capitalismo cognitivo a través de las
convocatorias del ministerio, a continuación, se
enuncian los grupos de investigación
categorizados de las universidades públicas en
Colombia. Lo que permite entrever que muchos
grupos e investigadores se encuentran dentro de
las lógicas del capitalismo cognitivo.
Para terminar, en este apartado se han
señalado aspectos de las leyes de la
cienciometría que se cumplen en la producción,
divulgación y uso del conocimiento. Las
variaciones en las tasas anuales de crecimiento
de la producción en ciencia de Colombia
pueden ser explicadas, de manera parcial, desde
los factores de crecimiento de la colaboración
nacional y el aumento del personal dedicado a
CTeI en el país. En consecuencia, el sistema de
medición impulsado por Minciencias no solo
cuantifica la producción científica, sino que la
orienta. Define qué temas son prioritarios, en
qué lenguas se debe publicar y bajo qué
formatos se reconoce el conocimiento. Sin
embargo, frente a estas tensiones, emergen
experiencias institucionales que intentan
reequilibrar el panorama: las universidades del
Valle, del Cauca y de Antioquia han
incorporado en sus políticas de investigación la
valoración de productos de extensión, creación
artística y apropiación social del conocimiento,
ampliando la noción de ciencia más allá de la
mera indexación. Estos esfuerzos representan
avances hacia una pedagogía del cuidado del
conocimiento, donde producir también
significa cuidar, compartir y transformar la
realidad social.
Conclusiones
El análisis permitió evidenciar que el
capitalismo cognitivo se manifiesta en las
universidades públicas colombianas a tras de
un sistema de producción y medición del
conocimiento que transforma la labor docente
en una práctica de rentabilidad institucional. La
ciencia se vuelve mercancía, los artículos se
convierten en indicadores y la subjetividad del
investigador en capital simbólico y económico.
Las paradojas identificadas muestran que la
expansión de la producción científica no
siempre implica mayor democratización del
saber. Al contrario, la concentración editorial,
la anglo-dominancia y la dependencia de los
sistemas de indexación reproducen jerarqas
epistémicas que subordinan la creatividad y la
pertinencia social. No obstante, también
emergen contrahegemonías que resisten la
lógica mercantil del conocimiento: las políticas
de acceso abierto, los productos de apropiación
social, la investigación-creación y los procesos
colaborativos con comunidades son ejemplos de
cómo la universidad pública puede reconfigurar
su papel dentro del capitalismo cognitivo.
[79]
[79] Jorge Alberto López-Guzmán, Antropología del conocimiento hegemónico y contrahegemónico en Colombia: Un estudio desde
la Universidad del Cauca (Popayán: Editorial Universidad del Cauca, 2025).
Paradojas del capitalismo cognitivo: aproximación al conocimiento
académico en las universidades públicas en Colombia
61
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
En términos metodológicos, el estudio
demostró la importancia de la triangulación
entre fuentes teóricas, normativas y estadísticas
para comprender fenómenos complejos como la
proletarización académica. Asimismo, la
combinación de enfoques cuantitativos y
cualitativos permitió dar cuenta de las tensiones
entre productividad, precariedad y autonomía
universitaria. En perspectiva, se propone
avanzar hacia una ética del conocimiento
público que reconozca la investigación como
bien común y no como mercancía.
Revalorizar la función social de la ciencia
implica no solo cuestionar las métricas, sino
reinventar las formas de producir, compartir y
evaluar el saber, en clave de justicia cognitiva y
dignidad docente. Así, la adopción acrítica de
métricas globales y la exacerbada competencia
por la visibilidad internacional si bien
incrementan las cifras de producción, generan
una división cognitiva del trabajo que
marginaliza disciplinas, temáticas y
metodologías no alineadas con los intereses
dominantes del mercado global del
conocimiento. Esto se evidencia en la
concentración de publicaciones en ciertas áreas
y la invisibilidad de producciones en lenguas
diferentes al inglés. La búsqueda de un supuesto
prestigio global puede, paradójicamente,
despojar a las universidades de su capacidad
para responder a las necesidades locales y
regionales, convirtiéndolas en meras factorías
de conocimiento estandarizado para un
consumo externo, en lugar de centros de
reflexión crítica y solución de problemas
contextuales.
De esta manera, el nuevo espíritu
imperante del capitalismo cognitivo como se ha
mencionado anteriormente está determinado
por la captura del intelecto, por el control del
conocimiento, por la relevancia del trabajo
inmaterial, contexto en el que cobra gran
relevancia la dimensión subjetiva y simbólica,
así como la creatividad dentro del trabajo
humano, más que la infraestructura o el capital
físico que había prevalecido en la revolución
científica del trabajo . Lo anterior permite
evidenciar que, desde hace unos años, se viene
priorizando un modelo de producción donde la
subjetividad es su valor principal por su
capacidad de creación. Por lo tanto, es
importante determinar sí hay alternativas que
permitan cuestionar, reflexionar y proponer
nuevas vías que permitan generan procesos de
resistencia desde las universidades como por
fuera de ellas .
[80]
[81]
El gran reto de este tiempo consiste en la
búsqueda mancomunada desde las redes
académicas y por fuera de ellas de formas
comunes de construcción colectiva y
participativa del conocimiento académico en
articulación con la sociedad civil y demás
sectores que de manera directa o indirecta
inciden en los escenarios académicos y que
desean la transformación social y el bienestar
común.
[80] Francisco Sierra, Capitalismo cognitivo y nueva cultura colaborativa: el reto de la transversalidad, Humanidades
digitales, diálogo de saberes y prácticas colaborativas en red, s.f.
[81] Jorge Alberto López Guzmán, Apoteosis a la desobediencia. Notas para una formación filosófica en las calles (Bogotá: Casa
Editorial Horizonte Independiente, 2024).
Jorge Alberto López Guzmán
62
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
En lo que concierne a los procesos
organizativos como una forma de resistencia
desde los docentesinvestigadores se podría
manifestar que, en lo relacionado con el
sindicalismo o grupos de interés organizados
por asociaciones, redes o grupos de afinidad
académica se podría lograr increpar a
Minciencias proponiendo mayor inclusión en
las formas de generación, trasmisión y
circulación del conocimiento o proponiendo
nuevos modelos de medición.
Para precisar algunas posturas que se
podrían denominar como alternativas que
permitan cuestionar y reflexionar sobre el
conocimiento académico hegemónico resultado
del capitalismo cognitivo, este apartado
propondrá algunas posiciones y prácticas
contrahegemónicas desde la academia y, así,
poder pensar en incorporar estrategias desde
Colombia y Latinoamericana para hacerle
frente al negocio editorial donde se concibe que
los únicos referentes de calidad son los índices
consagrados en Web of Science o Scopus.
Los resultados de este estudio sobre la
producción académica en Colombia también
revelan la persistencia de una proletarización
académica, donde el esfuerzo intelectual y la
creatividad de los docentes-investigadores,
aunque generadores de un inmenso valor
inmaterial y reputacional para las instituciones,
no se traduce en condiciones laborales y
salariales proporcionales. Esta extracción de
plusvalía intelectual, inherente al capitalismo
cognitivo, crea una contradicción fundamental
en el corazón de la universidad pública: se exige
una productividad creciente bajo lógicas
empresariales, mientras se precarizan las
condiciones de quienes la hacen posible. Esta
paradoja socava la motivación, la autonomía y la
capacidad de los investigadores para dedicarse a
la investigación profunda y socialmente
relevante, desviando sus esfuerzos hacia la mera
acumulación de puntos o publicaciones.
Frente a este escenario, es imperativo que
las universidades públicas colombianas, en
articulación con las políticas de CTeI, impulsen
un giro epistémico que priorice la justicia
cognitiva y la ecología de saberes . Esto
implica ir más allá de los indicadores
cienciométricos dominantes y valorar otras
formas de producción y circulación del
conocimiento, incluyendo la investigación-
acción, la producción de conocimiento abierto y
accesible, y el diálogo con saberes ancestrales y
comunitarios. Tal enfoque no solo
democratizaría el acceso al conocimiento, sino
que fortalecería la pertinencia social de la
investigación y la capacidad de las universidades
para co-construir soluciones a los desafíos
complejos del país, trascendiendo la lógica de la
mercantilización.
[82]
En última instancia, el análisis de las
paradojas del capitalismo cognitivo en las
universidades públicas colombianas subraya la
necesidad de una profunda redefinición del rol
de la universidad en la sociedad contemporánea.
Más allá de ser un simple proveedor de servicios
educativos o un generador de publicaciones
para el mercado, la universidad pública debe
reafirmarse como un espacio de autonomía
[82] Boaventura de Sousa Santos, Una epistemología del sur: La reinvención del conocimiento y la emancipación social (Siglo XXI
Editores, 2009).
Paradojas del capitalismo cognitivo: aproximación al conocimiento
académico en las universidades públicas en Colombia
63
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
crítica, producción de conocimiento libre y
bien común, donde el saber sea una herramienta
para la emancipación social y no una mercancía
para la acumulación. Esto demanda un
compromiso político y académico con la
desmercantilización del conocimiento y la
defensa de la educación superior como un
derecho fundamental, no como un motor de
crecimiento económico descontextualizado.
De igual manera, también es importante
nombrar la defensa por el Acceso Libre al
Conocimiento, por eso, la implementación de
marcos normativos como las Declaraciones de
Budapest, Bethesda y Berlín en las políticas de
CTeI de los países y universidades, sería un
primer paso, teniendo en cuenta que estas
critican y se oponen al acceso al conocimiento
académico a través de la imposición de pagos de
editoriales hegemónicas como Taylor & Francis,
Springer, Wiley, Sage, McGraw Hill.
Aunque la discusión no termina con el
pagar o no, porque se manifiesta que otro de los
principales problemas de las editoriales y
revistas hegemónicas es la preeminencia por el
idioma inglés sobre las lenguas maternas de los
países latinoamericanos, por eso, es importante
pensar versiones bilingües de las revistas y no
solamente el resumen de los artículos . Si bien
es importante manifestar la creación de índices
latinoamericanos como Scielo y Redalyc y
directorios como Clase y Latindex que, en
[83]
muchas ocasiones se encuentran alineados a las
directrices hegemónicas, puedan tener una
visión más incluyente desde la diversidad
cultural de la región. A estas iniciativas se
suman experiencias como las universidades
comunitarias, las revistas autogestionadas por
redes académicas del Sur Global, o los
consorcios de acceso abierto liderados por
países latinoamericanos, que buscan redefinir
las relaciones de poder en la producción de
conocimiento. Tal es el caso del proyecto
AmeliCA, impulsado por la UNESCO,
CLACSO y Redalyc, que propone un
ecosistema científico abierto, no comercial y
basado en la cooperación regional. Estas
estrategias buscan no sólo democratizar el
acceso al conocimiento, sino también romper
con los regímenes de propiedad intelectual que
refuerzan el extractivismo epistémico .
[84]
Otra de las visiones contrahegemónicas
del conocimiento académico ha sido la
posibilidad de difundir conocimiento
alternativo al hegemónico . Porque la
invisibilización del alternativo es parte de la
estructura de poder de la organización
científica , lo que impide que investigaciones
críticas latinoamericanas, epistemologías y
ontologías que se enfrenten a las tradicionales o
estudios que no tenga un referente empírico,
teórico o metodológico científico tienden a ser
excluidos. En esta tendencia del conocimiento
contrahegemónico se ha pretendido no solo
[85]
[86]
[83] José Mora, Impacto de las comunidades científicas en la producción de conocimientos en Colombia y América
Latina: mirada crítica y contrahegemónica, Educere 21, No. 69 (2017).
[84] Dominique Babini y Laura Rovelli, Tendencias recientes en las políticas científicas de ciencia abierta y acceso abierto en
Iberoamérica (Buenos Aires: CLACSO / Fundación Carolina, 2020).
[85] Haydée Ochoa y Elizabeth Boscán, La difusión del conocimiento contrahegemónico en Venezuela: el reto de las
revistas científicas, Revista Venezolana de Gerencia 21, No. 75 (2016): 367-381.
[86] Boaventura de Sousa Santos, Nuestra América. Hegemonía y contrahegemonía en el siglo XXI, CELA, Centro de Estudios
Latinoamericanos Justo Arosemena, 2008a.
Jorge Alberto López Guzmán
64
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
priorizar el acceso libre al conocimiento, sino
que prevalezca la producción y circulación de
conocimiento alternativo que sea de y para la
región latinoamericana.
De acuerdo con lo anterior, se espera que la
producción y circulación del conocimiento se
base en las epistemologías otras donde se
reconozca otras formas de acceso al
conocimiento de la realidad y se tengan
propuestas como las de Dussel donde se
oriente la producción de conocimiento a los
contrarelatos desde una tradición anti
tradicional que busque decir lo no dicho, o sea,
lo no investigado o investigado desde la
tradición hegemónica.
[87]
Otra alternativa es la posibilidad de crear
revistas o fortalecer los repositorios
institucionales con pensamiento
contrahegemónico. Es decir, donde se publiquen
valiosos estudios, con rigurosidad y aportes
científicos y académicos, pero que estas revistas
no se rijan a lo impuesto por las editoriales o
bases de datos. Sin embargo, los pocos intentos
que se han realizado en América Latina han
demostrado la poca visibilidad de estas
investigaciones en muchas ocasiones todo se ha
reducido a debates de pequeños grupos sin
mucha repercusión .
[88]
De igual manera, la contrahegemonía del
conocimiento desde la academia también ha
sido analizada desde un proceso que implica un
plano intersubjetivo desde lo individual como
lo colectivo, donde las prácticas sean ejercidas
desde las aulas de clase y lideradas por los
docentesinvestigadores ejerciendo acciones
desde los currículos académicos con temáticas o
autores no hegemónicos, las investigaciones que
se realizan desde las aulas, los eventos o
seminarios que se generan en las clases, los
posgrados disruptivos, entre otras prácticas.
En este contexto, las aulas de clase
operarían como un espacio para reconstruir la
política del conocimiento y la organización de
los docentesinvestigadores saliendo de las
aulas y generando alternativas en contra de las
desigualdades dominantes se entendería como
una práctica contrahegemónica . Es decir, de
acuerdo con lo anterior, una práctica alternativa
exigiría el desarrollo de estrategias de enseñanza
y aprendizaje que introduzcan problemáticas
complejas, así como espacios de reflexión y
cuestionamiento de la realidad educativa desde
el docenteinvestigador transformador .
Igualmente, la militancia desde la academia de
muchos docentesinvestigadores que a tras de
organizaciones, sindicatos, gremios o
asociaciones generan resistencia a las prácticas
hegemónicas, convirtiendo su praxis en un
proyecto político. Dicho en pocas palabras,
contribuyendo a crear un bloque dedicado al
cambio progresivo a través de la educación.
[89]
[90]
En este mismo orden de ideas, una de las
alternativas epistemológicas para un
[87] Enrique Dussel, Política de la liberación. Historia mundial y crítica, Vol. I (Madrid: Editorial Trotta, 2007).
[88] Haydée Ochoa y Elizabeth Boscán, La difusión del conocimiento contrahegemónico.
[89] Henry Giroux, Los profesores como intelectuales. Hacia una pedagogía crítica del aprendizaje (Buenos Aires: Editorial
Paidos).
[90] Michael Apple, Teoría Crítica y Educación (Buenos Aires: Miño y Dávila Editores, 1997).
Paradojas del capitalismo cognitivo: aproximación al conocimiento
académico en las universidades públicas en Colombia
65
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
conocimiento contrahegemónico es la ecología
de saberes que invita al diálogo entre el
conocimiento científico y los saberes
tradicionales o locales que circulan en la
sociedad, donde la academia se convierta en el
núcleo de recepción y diálogo de esos
conocimientos y se puedan relacionar sin
excluir ninguno de ellos. Así, el conocimiento se
transformaría en justicia cognitiva y solidaridad
desde la conservación y resistencia teniendo en
cuenta las formas no hegemónicas de
conocimiento. Y es que frente a las lógicas
hegemónicas del capitalismo cognitivo, emergen
prácticas contrahegemónicas que buscan una
justicia cognitiva y una reconfiguración del
saber. Iniciativas como el Acceso Abierto
Radical, las revistas autogestionadas del Sur
Global y los repositorios institucionales con
enfoque alternativo son esfuerzos por
democratizar la producción y circulación del
conocimiento, desafiando los monopolios
editoriales y las métricas impuestas (AmeliCA,
UNESCO, CLACSO y Redalyc). Estas
propuestas, inspiradas en la ecología de
saberes, abogan por el diálogo entre el
conocimiento científico y los saberes
tradicionales o locales, reconociendo la
diversidad epistemológica como fuente de
enriquecimiento .
[91]
[92]
Hasta este momento se han enunciado una
serie de alternativas contrahegemónicas desde la
misma hegemonía del conocimiento y desde las
universidades. Sin embargo, hay una visión de
las alternativas contrahegemónicas desde el
enfoque latinoamericano donde se ha propuesto
que las universidades y los docentes
investigadores deben propender por formarse a
nivel académico en América Latina para realizar
investigaciones dentro de la región y que tengan
como objetivo beneficiar a los diferentes países.
Mecanismos como la Mercosur han propendido
por generar propuestas para las universidades
donde se proteja la oferta nacional y evitar la
entrada indiscriminada de la oferta
internacional, teniendo como objetivo incluir a
las universidades en la agenda regional como
una manera de resistencia ante las imposiciones
de diferentes entidades de financiamiento
internacional, suscitando la cohesión entre
países para fortalecer las instituciones débiles
como un discurso contrahegemónico.
En síntesis, se podrían plantear tres aspectos
a tener en cuenta para un modelo de
universidad con prácticas alternativas
contrahegemónicas y con docentes
investigadores generando resistencia a
Minciencias: a) investigar de manera
innovadora para la transformación social y
ecológica; b) hacerlo con diálogo y conexión con
los sectores de la sociedad civil que intervienen
en estos procesos, lo que implica un modelo de
investigación participativa; y c) transferir el
conocimiento y los resultados de las
investigaciones aplicadas a los sectores de la
sociedad civil para impulsar un determinado
modelo de desarrollo ecosocial.
[93]
[91] Boaventura de Sousa Santos, La universidad en el siglo XXI: para una reforma democrática y emancipadora de la universidad
(Ediciones Centro Internacional Miranda, 2008b).
[92] Boaventura de Sousa Santos, Una epistemología del sur: La reinvención del conocimiento y la emancipación social (Siglo XXI
Editores, 2009).
[93] Rafael DíazSalazar, ¿Reproducción o contrahegemonía? ¿Puede contribuir la Universidad al cambio ecosocial?,
Papeles de relaciones ecosociales y cambio global, No. 130 (2015): 13-26.
Jorge Alberto López Guzmán
66
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Referencias
Paradojas del capitalismo cognitivo: aproximación al conocimiento
académico en las universidades públicas en Colombia
Agamben, Giorgio. ¿Qué es un dispositivo?. Sociológica 26, No. 73 (2011): 249264.
https://www.scielo.org.mx/pdf/soc/v26n73/v26n73a10.pdf
Antunes, Ricardo. Los sentidos del trabajo: ensayos sobre la afirmación y la negación del trabajo. Buenos
Aires: Herramienta Ediciones, 2005.
Antunes, Ricardo. ¿Adiós al trabajo? Ensayo sobre la metamorfosis del trabajo y el rol esencial del trabajo en
la fase actual del capitalismo. Montevideo: Ediciones Nordan-Comunidad, 2000.
Apple, Michael. Teoría crítica y educación. Buenos Aires: Miño y Dávila, 1997.
Arrarte, Silvana. Introducción al capitalismo cognitivo. ANUARIO, 2009.
Ávila Martínez, Ariel. ¡Denuncia! Descubrimos como opera el carrusel de los puntos docentes.
Video de Facebook, 8 de mayo de 2023.
https://www.facebook.com/ArielAvilaAnaliza/videos/253554060496136 Consultado el 18 de
abril de 2025.
Babini, Dominique y Laura Rovelli. Tendencias recientes en las políticas científicas de ciencia abierta y
acceso abierto en Iberoamérica. Buenos Aires: CLACSO / Fundación Carolina, 2020.
Biagioli, Mario. Metrics Junkies. Nature 535, No. 7611 (2016): 201. https://doi.org/10.1038/535201a
Blondeau, Oliver, Yann Moulier, Antonella Corsani, Nick Dyer-Witheford, Ariel Kyrou, Mauricio
Lazzarato, Enzo Rullani y Carlo Vercellone. Capitalismo cognitivo. Propiedad intelectual y creación
colectiva. Madrid: Traficantes de Sueños, 2004.
Castells, Manuel. La sociedad red. Madrid: Alianza Editorial, 1999.
DíazSalazar, Rafael. ¿Reproducción o contrahegemonía? ¿Puede contribuir la Universidad al
cambio ecosocial?. Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, No. 130, (2015): 1326.
https://www.ucm.es/data/cont/media/www/pag-104576/Art%C3%ADculo%20Salazar.pdf
Dussel, Enrique. Política de la liberación. Historia mundial y crítica, vol. I. Madrid: Trotta, 2007.
Foucault, Michel. Genealogía del racismo: de la guerra de las razas al racismo de Estado. Madrid: La
Piqueta, 1992.
Foucault, Michel. Microfísica del poder. Madrid: Ediciones la Piqueta, 1990.
Génova, Gonzalo, Hernán Astudillo y Anabel Fraga. La burbuja cienciométrica considerada dañina.
Science and Engineering Ethics 22 (2016): 227235.
Giroux, Henry. Los profesores como intelectuales: hacia una pedagogía crítica del aprendizaje. Buenos Aires:
Ediciones Paidós, 1990.
67
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Knipp, Rocío, y Jorge Valdebenito. ¡Académicos del mundo, uníos! (Un reporte desde Chile).
Pléyade 20 (2022): 143172.
Horkheimer, Max. Teoría tradicional y teoría crítica. Buenos Aires: Ediciones Paidós, 2000.
Horkheimer, Max y Theodor Adorno. Dialéctica del iluminismo. Valladolid: Editorial Trotta, 1998.
Jappe, Anselm. Las sutilezas metafísicas de la mercancía. Revista de Pensament (1998): 19.
Larivière, Vincent, Stefanie Haustein, y Philippe Mongeon. The oligopoly of academic publishers in
the digital era. PLoS ONE 10, No. 6 (2015): 115.
Lozano, María. y Daniel Sicerone. El cognitariado en el marco de la gubernamentalidad neoliberal.
Quórum Académico 15, No. 2 (2018): 2840.
Marx, Karl. El Capital I. Crítica de la economía política. México: Fondo de Cultura Económica, 2014.
Marx, Karl. Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse) 18571858. Madrid:
Siglo XXI Editores, 2007.
Marx, Karl. Manuscritos económicos y filosóficos. Madrid: Biblioteca Virtual Espartaco, 2001.
Merton, Robert. The Matthew effect in science: The reward and communication systems of science
are considered. Science 159, No. 3810 (1968): 5663.
Millán, Juan, Fernando Polanco, Julio Ossa, Josiane Béria, y Jean Cudina. La cienciometría, su
método y su filosofía: Reflexiones epistémicas de sus alcances en el siglo XXI. Revista Guillermo
de Ockham 15, No. 2 (2017): 1727.
Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Convocatoria nacional para el reconocimiento y
medición de grupos de investigación, desarrollo tecnológico o de innovación y para el
reconocimiento de investigadores del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación
SNCTeI 2021. 2018. https://minciencias.gov.co/convocatorias/fortalecimiento-capacidades-
para-la-generacion-conocimiento/convocatoria-nacional-para. Consultado el 18 de abril de
2025.
Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Convocatoria nacional para el reconocimiento y
medición de grupos de investigación, desarrollo tecnológico o de innovación y para el
reconocimiento de investigadores del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación
SNCTeI 2018. 2018. https://minciencias.gov.co/convocatorias/investigacion/convocatoria-
nacional-para-el-reconocimiento-y-medicion-grupos-0 Consultado el 18 de abril de 2025.
Moulier-Boutang, Yann. Cognitive Capitalism. Cambridge: Polity Press, 2011.
Moulier-Boutang, Yann. Le Capitalisme cognitif: la nouvelle grande transformation. París: Éditions
Amsterdam, 2007.
Mora, José. Impacto de las comunidades científicas en la producción de conocimientos en Colombia
y América Latina: mirada crítica y contrahegemónica. Educere 21, No. 69 (2017): 367384.
Jorge Alberto López Guzmán
68
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
LópezGuzmán, Jorge Alberto. Antropología del conocimiento hegemónico y contrahegemónico en Colombia:
un estudio desde la Universidad del Cauca. Popayán: Editorial Universidad del Cauca, 2025.
LópezGuzmán, Jorge Alberto. Apoteosis a la desobediencia: notas para una formación filosófica en las
calles. Bogotá: Casa Editorial Horizonte Independiente, 2024.
LópezGuzmán, Jorge Alberto. Hegemonía del conocimiento académico: entre silenciamientos y
borramientos. Revista Latinoamericana de Educación y Estudios Interculturales (RLEEI) 7, No. 2
(2023): 1929.
LópezGuzmán, Jorge Alberto. El poder simbólico y social de los papers. Revista Latinoamericana de
Educación y Estudios Interculturales (RLEEI) 6, No. 3, (2022): 3950.
LópezGuzmán, Jorge Alberto. Fetichización del paper y capitalismo cognitivo. Revista
Latinoamericana de Educación y Estudios Interculturales (RLEEI) 5, No. 4 (2021): 5362.
Ochoa, Haydée y Elizabeth Boscán. La difusión del conocimiento contrahegemónico en Venezuela: el
reto de las revistas científicas. Revista Venezolana de Gerencia 21, No. 75 (2016): 367381.
Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología (OCyT). Informe de indicadores CTeI 2020. 2021.
https://ocyt.org.co/indicadoresctei2020.ocyt.org.co/Informe%20Indicadores%20
CTeI%202020%20v1.pdf. Consultado el 18 de abril de 2025.
Ortiz, Renato. La supremacía del inglés en las ciencias sociales. Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2009.
Pineda, Pedro. Capitalismo académico, oligarquía académica y los profesores taxi en Chile,
Colombia, Alemania y Estados Unidos. En Enfoques de sociología y economía política de la
educación superior: aproximaciones al capitalismo académico en América Latina, eds. J. J. Brunner, J.
Salmi y J. Labraña, 79106. Santiago de Chile: Ediciones Universidad Diego Portales, 2022.
Producciones Pliegue. [CAPÍTULO 3: Publica o muere] [Paradojas del Nihilismo, La Academia].
Video de YouTube, 11 de junio de 2020. https://www.youtube.com/watch?
v=kjSArdv5cNY&lc=Ugzn1_evrhcn55pZD9Z4AaABAg&ab_channel=ProduccionesPliegue.
Consultado el 18 de abril de 2025.
Readings, Bill. The University in Ruins. Harvard University Press, 1996.
Rifkin, Jeremy. La Sociedad del costo marginal cero: El Internet de las cosas, el procomún colaborativo y el
eclipse del capitalismo. Buenos Aires: Editorial Paidós, 2014.
Santos, Boaventura de Sousa. Nuestra América: hegemonía y contrahegemonía en el siglo XXI. Panamá:
CELA-Centro de Estudios Latinoamericanos Justo Arosemena, 2008a.
Santos, Boaventura de Sousa. La universidad en el siglo XXI: para una reforma democrática y emancipadora
de la universidad. Caracas: Ediciones Centro Internacional Miranda, 2008b.
Santos, Boaventura de Sousa. Una epistemología del sur: La reinvención del conocimiento y la emancipación
social. Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2009.
Paradojas del capitalismo cognitivo: aproximación al conocimiento
académico en las universidades públicas en Colombia
69
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Sádaba, Igor. Capitalismo cognitivo y Sociedad de la Información: de la Innovación al Big Data.
ConCiencia Social 20 (2016): 2130.
Salatino, Maximiliano y Osvaldo López. El fetichismo de la indexación. Una crítica latinoamericana
a los regímenes de evaluación de la ciencia mundial. Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología
y Sociedad CTS 16, No. 46 (2021): 73100.
Shapiro, S. Educación y democracia: estructuración de un discurso contrahegemónico del cambio
educativo. Revista de educación 29, (1989): 3354. https://www.educacionyfp.gob.es/revistade
educacion/numerosrevistaeducacion/numerosanteriores/1990/re291/re29102.html
ScImago Institutions Rankings. Ranking SCImago de universidades públicas de Colombia, 2023.
https://www.scimagoir.com/rankings.php?sector=Higher+educ.&country=COL. Consultado el
18 de abril de 2025.
Shore, Cris. Beyond the multiversity: neoliberalism and the rise of the schizophrenic university.
Social Anthropology/Anthropologie Sociale 18, No. 1 (2010): 1529.
Sierra, Francisco. Capitalismo cognitivo y nueva cultura colaborativa: el reto de la transversalidad. Sevilla:
Cátedra UNESCO de Comunicación, s.f.
Vercellone, Carlo. From the Crisis of the Law of Value to the Becoming-Rent of Profit: Notes on the
Neoliberal Restructuring of the Mode of Production. Historical Materialism 15, No. 1 (2007): 21-
49. https://www.researchgate.net/publication/301653779_The_Crisis_of_the_
Law_of_Value_and_the_Becoming-Rent_of_Profit
Zambrano, Marta. Las políticas de investigación y publicación en Colombia: debates y propuestas.
Revista Colombiana de Antropología 54, No. 1 (2018): 1527.
Jorge Alberto López Guzmán
70
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
ociología clínica
y Mediación
Alternativa Ética
de Soluciones
(MAÉS)
Clinical Sociology and Ethical Alternative
Mediation of Solutions (MAÉS)
* Doctor en sociología por la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Azcapotzalco. Profesor
investigador de la licenciatura en sociología de tiempo parcial en la Universidad Autónoma del Estado de
Hidalgo, Pachuca, Hidalgo, México. https://orcid.org/0000-0002-8631-9965.
Luis Alberto Hernández Cerón *
71
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Recibido: 23/01/2025 Aprobado: 28/05/2025
Resumen Abstract
El presente ensayo tiene por objetivo estudiar
las soluciones de conflictos que presenta un
establecimiento escolar universitario de tipo
privado de una zona urbana de Pachuca,
Hidalgo-México, sus principales problemas y
proponer una forma alternativa de solución. La
propuesta de solución se denomina Mediación
Alternativa Ética de Soluciones (MAÉS) y se ha
puesto a prueba durante el 2024 mostrando
resultados a finales de ese año. La metodología
implementada es el método clínico y la
sociología aplicada, así como el uso crítico y
creativo de las teorías. La hipótesis sugiere que
las soluciones actuales se fundamentan en un
proceso de selectividad institucional, centrado
principalmente en sanciones, lo que constituye
una fuente adicional de conflicto. Aunque la
MAÉS no pretende ser una solución definitiva,
se plantea como un proceso dinámico que
requiere evaluaciones continuas para abordar
sus propios desafíos. El objetivo final es doble:
estudiar la forma de solución de conflictos en el
contexto escolar universitario y proponer un
enfoque diferente de oficio de la sociología que
trascienda la erudición teórica hacia una
práctica transformadora.
Palabras clave
Conflictos; Mediación Alternativa Ética de
Soluciones (MAÉS); Sociología clínica
The objective of this essay is to analyze the
conflict resolution approaches implemented in
a private university-level educational
institution located in an urban area of Pachuca,
Hidalgo-México, identify their main problems,
and propose an alternative solution. The
proposed solution, known as Ethical
Alternative Mediation of Solutions (MAÉS),
was tested throughout 2024 and showed results
by the end of the year. The methodology
employed combines the clinical method and
applied sociology, along with a critical and
creative use of theoretical frameworks. The
hypothesis suggests that current solutions are
based on an institutional selectivity process,
primarily focused on sanctions, which itself
becomes an additional source of conflict. While
MAÉS does not claim to be a definitive
solution, it is presented as a dynamic process
requiring ongoing evaluations to address its
own challenges. The ultimate goal is twofold:
to study conflict resolution methods in a
university-level school context and to propose
a different sociological approach that
transcends theoretical erudition toward
transformative practice.
Key words
Conflicts; Ethical Alternative Mediation of
Solutions (MAÉS); Clinical Sociology
Revista Ciencias y Humanidades, Vol. XIX, No. 2, p. 71-100
DOI: https://doi.org/10.61497/jxt81763
72
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Introducción
El objetivo del presente escrito es doble. En
primer lugar, estudiar un establecimiento social
de tipo privado de educación superior, pero no
desde la perspectiva clásica de la sociología, que
se enfoca en la estructura y organización de la
institución para luego presentar un informe
detallado en formatos como artículos, tesis,
tesinas o libros. En lugar de eso, se plantea el
estudio de los conflictos rutinarios e inherentes
al establecimiento con el objetivo de proponer
alternativas éticas de solución.
En segundo lugar, se busca proponer un
modelo de oficio sociológico alternativo al
enfoque académico tradicional de docencia e
investigación, en el que comúnmente se prepara
a las y los estudiantes para competir por un
puesto en las universidades. Este modelo
implica que el oficio de la sociología no se
restrinja al ámbito universitario-docente, donde
la competencia por los pocos espacios
disponibles se ha vuelto cada vez más
compleja . En contraste, se propone una
alternativa: un oficio de sociología aplicada bajo
el modelo clínico .
[1]
[2]
En este sentido, se entiende que un conflicto
implica una tensión entre dos o más personas o
entre una persona y la organización del
establecimiento. Es posible distinguir dos
grandes tipos de conflictos: a) los internos y, b)
aquellos que implican a otros establecimientos.
Los primeros se pueden llamar intraespecíficos
y los segundos interespecíficos. Para los fines de
este ensayo solo se hablará de conflictos del tipo
intraespecífico, ya que su característica es de
situación indeterminada, evoca lo contingente,
lo que al establecimiento le interesa resolver
rápidamente para evitar problemas.
El objetivo general es estudiar conflictos
situacionales intraespecíficos aplicando el
modelo clínico, con el fin de apoyar en la
intervención y búsqueda de soluciones. La
hipótesis de trabajo plantea que el
establecimiento ha enfrentado dos modelos de
resolución de conflictos: la inquisitiva y la
conciliatoria. Sin embargo, esas soluciones se
consideran problemáticas en sí mismas, ya que
están basadas en que la solución es una sanción.
En respuesta se plantea un modelo alternativo
de mediación ética, basado en los Medios
Alternativos de Solución de Conflictos (MASC)
del derecho, pero con transferibilidad mínima
aplicada al contexto escolar. Este modelo será
denominado Mediación Alternativa Ética de
Solución (MAÉS); modelo que se apoya en la
investigación social multidisciplinaria, la
oralidad y la narrativa de las personas
involucradas, así como en sus propias
propuestas de solución de conflictos.
El establecimiento educativo del que se trata
es privado, se ubica en una zona urbana de la
capital del Estado de Hidalgo con más de 1.000
estudiantes en sus dos campus que se dividen
[1] Vincent De Gaulejac, La neurosis de clase. Trayectoria y conflictos de identidad (España: Editorial Sapere Aude, 2019).
[2] Para un panorama de la máxima casa de estudios de México, puede verse Israel Solares y Héctor Vera, Precariedad
laboral y desigualdad salarial entre profesores universitarios: El caso de la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM), Perfiles Educativos 45, No. 182 (2023), 4568. https://doi.org/10.22201/iisue.24486167e.2023.182.61081 (Consultado
el 25 de noviembre de 2024).
73
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Sociología clínica y Mediación Alternativa Ética de Soluciones (MAÉS)
en Bachillerato y facultades de humanidades,
ingeniería, negocios y creatividad e innovación.
Cuenta con un equipo multidisciplinario que se
conforma de una persona especializada en
educación, otra en psicología y otra en
sociología, así como su pertenencia al área
académica y psicopedagógica de la institución.
La hipótesis fue propuesta a inicios de 2024, por
ello, el escrito expone las soluciones anteriores a
la mediación ética, los problemas que se
presentaban y la posterior apuesta por esta
forma de mediación y las dificultades que
también acarrea.
El método utilizado para el estudio de los
conflictos es el clínico, en el que se entrevista y
dialoga de manera atenta, activa, reflexiva y
emocional sobre la historia del conflicto. La
entrevista no se trata de un interrogatorio entre
dos personas sino de un dialogo abierto que
implica a todas las personas dentro del
conflicto, basado en la neutralidad del
mediador-a en el conflicto. En otras palabras, el
método clínico señala la historia del conflicto
de las personas, de manera breve, en tanto a sus
causales, su desarrollo y sus consecuencias.
El proceso de estudio usa la teoría en su
etimología como observación, en este sentido,
no se adoptan paradigmas fijos ni teorías
centrales, sino el uso crítico y creativo de teorías
aplicadas. Estas no se limitan exclusivamente a
la sociología, sino que emergen de un diálogo
abierto entre diversas disciplinas y experiencias
personales. La aplicabilidad de estas teorías
implica una investigación en sí misma de cada
caso. De este modo, el estudio de los conflictos
se entiende principalmente como el análisis de
categorías y conceptos aplicados a los casos
específicos.
Aunado a ello, se utiliza un proceso de
investigación, entendido como transformación
abstracta , que se divide en tres etapas: a)
material de investigación, que se refiere a casos
prácticos de conflictos, b) contenido de la
investigación , que trata del estudio del caso
particular y su reflexión teórica, con la finalidad
de, a manera epistemológica, estabilizar el
conflicto y observar las posibilidades de
solución y, c) la aplicabilidad del contenido de
investigación, que depende de dos condiciones;
en primer lugar, que las personas involucradas
en el conflicto participen de manera voluntaria,
entendida como participación activa en las
propuestas de soluciones de sus propios
conflictos; en segundo lugar, es que la
intervención de los contenidos de la
investigación apoye en la mediación,
acompañando a que las soluciones sean
mutuamente aceptables y resueltas a través de la
cultura de la paz y respeto a los derechos
humanos. La mediación tiene entonces una base
de investigación y el involucramiento de las
personas a participar de su propio conflicto.
[3]
[4]
[3] La forma de hacer investigación de los conflictos es inspirada en John Dewey, Lógica. La teoría de la investigación
(España: Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2022).
[4] Dentro del contenido de investigación se utiliza otro método que es el abductivo, en el que se intentan comparar cosas
que aparentemente no tienen comparación, toda vez que se busque estabilizar lo indeterminado a lo determinado. El
método, aunque fue descrito por Charles Sanders Pierce, aquí seguimos de cerca a Gregory Bateson, especialmente con su
silogismo de la hierba para encontrar patrones como explicaciones causales de conflictos sociales. Gregory Bateson,
Espíritu y naturaleza (Buenos Aires: Amorrortu, 2015).
74
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Luis Alberto Hernández Cerón
Para llevar a cabo lo anterior se necesita de un
perfil que pueda ser multidisciplinario basado
en solución de conflictos y al parecer se aleja del
clásico oficio de la sociología, véase un poco
sobre ello.
En las universidades, en la enseñanza de
grado y posgrado se acostumbra a leer El Oficio
de sociólogo, encabezado por Pierre Bourdieu ,
en el que se ofrece una reflexión sobre la
práctica sociológica, enfatizando la necesidad
de una ruptura con las prenociones y el sentido
común para construir objetos de estudio
verdaderamente científicos. Trabaja la
ruptura epistemológica con las teorías
abstractas y de metodología individualista, que
se pueden resumir en cinco puntos: ruptura
epistemológica, construcción del objeto
científico, vigilancia epistemológica, método y
metodología, y el papel del sociólogo. Ésta
última parte refiere a la posición de la y el
sociólogo en la sociedad y su responsabilidad en
la producción de conocimiento científico, que
contribuya a la comprensión y transformación
de las realidades sociales, como se intenta en La
miseria del mundo .
[5]
[6]
Es muy interesante el oficio que describe
Bourdieu, pero tiene algunas inestabilidades. En
primer lugar, se trata de un lenguaje técnico que
refiere a una persona con altos estudios de
posgrado, dominio teórico metodológico de su
teoría y de teorías sociales en general, en otras
palabras, se trata de estudiar otras teorías para
trabajar una metateoría. A ese oficio se le puede
denominar el de investigador o investigadora
académica tradicional. No hay creatividad ni
uso crítico para trabajar con temas concretos y
prácticos sobre el saber de su oficio ¿de qué
puede trabajar una socióloga o sociólogo, sino es
en una universidad compitiendo por una
materia, medio tiempo o tiempo completo,
cuando se toma el oficio de intelectual puro?
Ese oficio de sociólogo y socióloga se
distancia de estudiar casos o problemas
prácticos, pero sin malentendido, no es que en
sí misma no sirva, sino por el contrario estudiar
teorías para trabajar con una nueva teoría es
necesario, pero hacer de ello EL oficio y no Un
tipo de oficio implica que, las y los estudiantes
compitan en un campo, por medio de relaciones
de fuerza por una posición en una universidad
en la que muestren sus habilidades teóricas por
una sociología como deporte de combate, aunque en
muchas ocasiones ese combate se realiza a partir
de un conocimiento por eslogan. Al oficio que nos
presenta Bourdieu, junto con ello obras que
llevan por título ¿Para qué sirve la sociología o
el sociólogo? Abordadas por autores como
Dubet , Lahire o Bauman , por ejemplo,
están vinculadas al oficio académico tradicional,
así al intentar responder preguntas para nada
sencillas como: ¿qué hace para qué sirve
[7] [8] [9]
[5] Pierre Bourdieu, El oficio de sociólogo. Presupuestos epistemológicos (México: Siglo XXI, 2008).
[6] Pierre Bourdieu, (Coord.), La miseria del mundo (Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2013).
[7] François Dubet, ¿Para qué sirve realmente un sociólogo? (Argentina: Siglo XXI, 2012).
[8] Bernard Lahire, ¿Para qué sirve la sociología? (Argentina: Siglo XXI, 2006).
[9] Zygmunt Bauman, ¿PARA QUÉ SIRVE realmente? Un sociólogo (España: Editorial Paidós, 2014).
Sociología aplicada y un tipo de oficio de la sociología
75
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
cómo trabaja? Y ¿Por qué fuera de su recinto
universitario no tiene mucha cabida? Las
respuestas no las pueden encontrar otras
instituciones como viables, solo las instituciones
escolares superiores o de media superior ya que
es más aceptado para impartir clases. Por lo
tanto, el oficio de la sociología, que se presenta
en la obra que encabeza Bourdieu no es tan
demandado en el mercado social.
Ante ello, no se trata de hacer una crítica a la
obra El Oficio de sociólogo, sino a su uso como El
oficio y no como una herramienta que sirva de
apoyo a la hora de ejercer la sociología. Por ello
se propone un tipo de oficio alternativo a la
sociología como deporte de combate; es la artesanía
intelectual de la que hablaba Mills . La
artesanía trata de sociología aplicada, no
entendida como aplicación de teorías sino de
una pericia, de una especialidad sociológica de
investigar casos para acompañar a resolver los
conflictos prácticos de las instituciones. Se trata
de un oficio de pericia subjetiva.
[10]
[11]
La sociología aplicada, que no por ser
considerada subjetiva se realiza a la deriva,
considera dos grandes modelos de acuerdo con
Alvin Gouldner :el clínico y el ingenieril. El
[12]
último refiere a construir y mejorar estructuras
sociales de mayor envergadura; mientras que el
clínico se enfoca en dos aspectos: sacar del
claustro médico y de patologías a la clínica
para aplicarla a otros sectores como el escolar y
el carcelario (como lo demuestra el nodo sur
de la Red Internacional de Sociología Clínica
(RISC) en su recien publicado libro Sociología
Clínica. Reflexiones e investigaciones hoy, que
ofrece una colección de sociología clínica en
español). En segundo lugar, la clínica refiere a
casos y a la escucha de los conflictos socio-
psíquicos que vivencian las personas . El
oficio que se presenta entonces es uno de
varios: el de la sociología clínica en contextos
escolares.
[13]
[14]
El problema es la resolución de conflictos
de un establecimiento, pero ¿cómo? En este
estudio se ofrece una perspectiva sobre
investigación social y ética. Pero ¿por qué la
clínica? La razón es que trabaja casos prácticos
y concretos para intervenir sobre ellos
(intervención socioclínica), aunado a que ha
tenido un auge muy fuerte desde su primera
aparición con Louis Wirth en 1931 , con
Glassner y Freedman en Estados Unidos, con
Vincent De Gaulejac como el exponente
[15]
[16]
[10] Charles Wright Mills, La imaginación sociológica (México: Fondo de Cultura Económica, 2010).
[11] Alvin Gouldner y Seymour Miller, (Eds.), Sociología aplicada: problemas y oportunidades (España: Centro de
Investigaciones Sociológicas, 2019).
[12] Alvin Gouldner, Dos Modelos de Sociología Aplicada: la Ingenieril y la Clínica, Revista Mexicana de Sociología 17, No. 2
(1955): 499504. https://doi.org/10.2307/3537879 (Consultado el 29 de noviembre de 2024).
[13] Ana María Araújo y Fernando De Yzaguirre, (Coord.), Sociología Clínica. Reflexiones e investigaciones hoy (España y
América Latina: Sapere Aude, 2021).
[14] Yzaguirre plantea muy bien el enfoque socio-clínico como: una aplicación concreta, práctica o teórica, de esta
perspectiva [Sociología Clínica], para significar que dirigimos el foco de atención y aplicamos las técnicas de investigación-
intervención el sujeto, su historicidad o su apropiación, para ayudarlo transformarse y alcanzar una mayor emancipación.
Fernando, De Yzaguirre, SOCIOLOGÍA CLÍNICA SUJETO Y APROPIACIÓN Introducción a la perspectiva socioclínica en
ciencias humanas, sociales y de la salud (España: Editorial Sapere Aude, 2024), 72-73.
[15] Louis Wirth, "Clinical Sociology: Sociology and Clinical Procedure," Clinical Sociology Review, 1, No. 1 (1982): 7-22,
https://digitalcommons.wayne.edu/csr/vol1/iss1/4 (Consultado el 29 de noviembre de 2024).
[16] Barry Glassner y Jonathan Freedman, Sociología clínica (México: Compañía Editorial Continental, 1985).
Sociología clínica y Mediación Alternativa Ética de Soluciones (MAÉS)
76
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
principal en Francia, en América Latina con dos grandes exponentes como Ana María Araujo y
Fernando de Yzaguirre y en México con Elvia Taracena Ruiz . Aunque no los únicos y únicas,
pero si las y los representantes.
[17]
[18]
mentales, campos de concentración,
monasterios y barcos, como totales . En ellos,
los individuos vivirán por un tiempo sin salir,
estipulado bajo programaciones racionales que,
por lo general, son diferentes a sus
socializaciones anteriores. En ese sentido, todo
establecimiento social delimita ciertas
actividades sociales indispensables para la
propia organización. En lo que sigue solo se
aludirá al tipo de establecimiento concreto o
natural.
[21]
Se puede afirmar que un establecimiento
social necesita de una organización social que
justifique su existencia y funcionamiento. A
primera vista, esta idea puede parecer sencilla,
pues significa que organización y
funcionamiento dan como resultado el orden,
pero una organización no garantiza el buen
funcionamiento de un establecimiento en el
sentido que si está organizado todo funciona
[17] Puede verse un dialogo sobre la sociología clínica en: Jorge Ariel Madrazo, Diálogo con Ana María Araújo: Sociología
Clínica, una epistemología para la acción. Atenea (Concepción), No. 490 (2004): 177-189. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-
04622004049000011.
[18] Vincent De Gaulejac, Susana Rodriguez y Elvia Taracena, Historias de vida, Psicoanálisis y Sociología clínica (México:
Universidad Autónoma de Querétaro, 2005). También puede verse: Elvia Taracena, La sociología clínica. Una propuesta
de trabajo que interroga las barreras disciplinarias, Veredas especial, UAM-Xochimilco, México (2010), 53-86,
https://veredasojs.xoc.uam.mx/index.php/veredas/article/view/584/548.
[19] Erving Goffman, La presentación de la persona en la vida cotidiana (Buenos Aires: Amorrortu Editores, 2006), 254.
[20] Erving Goffman, Los momentos y sus hombres. Textos seleccionados y presentados por Yves Winkin (Barcelona: Editorial
Paidós, 1991).
[21] Erving Goffman, Internados: ensayos sobre la situación social de los enfermos mentales (Buenos Aires: Amorrortu Editores,
2007).
Definiciones preliminares
Cuando las personas ingresan a una
organización social en la que pasarán gran parte
de su tiempo cotidiano, se les exigirá un
determinado rol y función específica, y las
actividades que realizarán comprometen una
parte de su self; se puede decir que su rol
implica una membresía. Este tipo de
organización tiene una particularidad frente a
otras, pues su importancia es la actividad que
realizará el miembro; si falla o rompe el
compromiso de membresía tiene la posibilidad
de quedar fuera de ella.
Erving Goffman llamará establecimientos
sociales a todo lugar rodeado de barreras
establecidas para la percepción; estos pueden
ser concretos o naturales como casas, fábricas,
puestos de comida, funerarias, escuelas,
nosocomios; y ser familiares, industriales o
comerciales. Por otro lado, Goffman define
establecimiento s como cárceles, hospitales
[19]
[20]
Luis Alberto Hernández Cerón
77
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
bien y si no funciona mal; solo cuando algo no
funciona bien se puede hablar de desorden, para
así estabilizar la organización y que sea
problemático hasta nuevo aviso. Esta idea,
propuesta por Talcott Parsons, refleja una
perspectiva común en la sociología del siglo XX.
No obstante, la organización es compleja, no
significa orden en sí misma, por el contrario,
requiere articular actividades sociales colectivas,
que contienen energías tanto cohesionadoras
como desintegradoras, permitiendo, a pesar de
ello, su funcionamiento. En otras palabras, una
organización funciona con el choque de orden y
caos.
[22]
El guía para esta idea es Georg Simmel
quien considera como tema de importancia de
toda organización social la dupla solidaridad y
conflicto, incluso de importancia mayor ya que
no se trata de que el conflicto sea un mero
accidente sino una parte integral. Así, a los
conceptos de establecimiento y organización
social se debe añadir el de conflicto como
forma de socialización intensa que considera las
contradicciones, contingencias y malestares de
la vida colectiva; del hacer y padecer en relación
con otras y otros en y por la organización. Por
conflicto, se entiende, una forma de
relacionarse dos o más personas afectiva y
existencialmente de manera antagónica en una
organización social.
[23]
La idea general es que el conflicto es
[22] Talcott Parsons, El sistema social (Madrid: Editorial Revista de Occidente, 1966).
[23] Georg Simmel, El conflicto. Sociología del antagonismo (Madrid: Ediciones Sequitur, 2013).
[24] Gregory Bateson, Pasos hacía una ecología de la mente (Buenos Aires: LOHLÉ-LUMEN, 2016).
[25] Charles Darwin, El origen de las especies (Ciudad de México: Grupo editorial Tomo, 2018).
[26] La idea de ajustes es tomada de Goffman en Internados, aunque consideramos no solo se refiere a los establecimientos
del tipo total, sino que son inherentes a cualquiera de los dos grandes tipos, sean totales o naturales. De igual manera las
causales de ajustes son conflictos de ideas. Véase Erving Goffman, Internados: ensayos sobre la situación social de los enfermos
mentales (Buenos Aires: Amorrortu Editores, 2007), 190-206.
inmanente a una organización social (en el
sentido de Bateson , es decir, que no se refiere
a una parte de una unidad, sino que está en y
constituye a la unidad misma). Desde este punto
de vista, la función del conflicto es tejer la
unidad y señalar, dar cuenta desde la negatividad
de los puntos críticos, de fallos concretos, así
como prevenir la hiper-rigidez de los
establecimientos sociales, favoreciendo la tesis
darwiniana sobre la evolución y cambio . Sin
el conflicto, los establecimientos sociales
entrarían en estados de equilibrio estático de su
organización social, no serían dinámicos y
tenderían a la desintegración. En este sentido el
conflicto tiene la función de visualizar tensiones
y emergencias creativas de soluciones para hacer
de la organización social un equilibrio dinámico.
[24]
[25]
Otro elemento del conflicto es que es, en sí
mismo, ya un solucionador; en este sentido,
permite que la organización social presente
selectividad, entendida como medio de solución
de sus propios conflictos. El punto es que
conflictos y selectividad no siempre están en
armonía, para ello se debe comprender las
causales de conflictos con las que va a operar la
selectividad y aunque puedan variar
dependiendo de la organización de los
establecimientos sociales, se pueden tipificar en
causales de ajustes -respuestas y adaptaciones
dramáticas a las actividades sociales exigidas en
el establecimiento social . Estas pueden
dividirse en:
[26]
Sociología clínica y Mediación Alternativa Ética de Soluciones (MAÉS)
78
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Las causas de ajustes primarios refieren a la
adaptabilidad y aceptación de las normas de la
coexistencia de la organización y los individuos,
es decir, que hay una contradicción entre el
individuo y las normas que debe seguir. Pero no
es sencillo, puede ser que una persona se
conforme, se someta y cuide las normas de
coexistencia, vigilando que las demás personas
le cumplan, es decir, obligándoles a seguirlas al
pie de la letra. Los ajustes secundarios son todas
aquellas acciones estratégicas de resistirse o
evadir las normas, desviaciones menores,
discrepancias, que pueden ser secretas o
públicas; permiten la ideación de autonomía o
libertad e incluso la ideación de conocer y
manejar la organización, así como el saber
tratar con todas aquellas personas que tienen
membresía. Finalmente, los ajustes externos
refieren a cualquier otra actividad que no
pertenezca en sí misma a las normas de
coexistencia y las actividades sociales requeridas
en la organización social pero que ingresan de
alguna u otra forma.
Sin embargo, no debe interpretarse de
manera tan restringida. Los ajustes primario,
secundario y externo se vinculan a las
situaciones y jerarquías sociales de los
[27] De igual forma no se trata de argumentar que las causales sean siempre de ajustes, es decir, de ideas, pueden existir
causales entre personas por cuestiones ajenas a las de ajustes, pero en ese sentido la institución educativa puede mostrar su
posición, por ejemplo: un conflicto entre estudiantes, padres de familia y autoridades policiales a las afueras del
establecimiento no es cuestión de ajustes, ello implicará conflictos interespecíficos. Por tal motivo las causales de ajustes
que aquí se tipifican pretenden auscultar el establecimiento estudiado y no a otros.
individuos dentro de un establecimiento y su
organización social. Por ejemplo, un ajuste
primario en el contexto familiar puede implicar
que los niños tengan una hora de dormir
determinada, debido a su situación jerárquica
inferior frente a los padres, pero este ajuste no
afecta directamente la jerarquía de los padres.
En el contexto escolar un estudiante si llega
tarde se le puede asentar una falta por parte del
docente, por jerarquía vertical, pero no lo puede
hacer el estudiante cuando su docente llega
tarde, situacionalmente se puede reponer la
clase cuando el docente falta, pero si pasa con el
estudiante la clase se ha perdido. En tanto
organigrama horizontal dos estudiantes que han
realizado una falta, como fumar en un salón o
en áreas que no son para fumar, podrán tener la
misma sanción, pero si se aplica a una persona y
no a otra, de manera arbitraria o parcial
beneficiando a una y sancionando a otra, en un
contexto de igualdad horizontal el ajuste se
ancla a lo situacional.
En ese sentido las jerarquías verticales y
organigramas horizontales son importantes, ya
que los ajustes y las normas de coexistencia no
refieren en sí mismas a las personas sino a su
situación, así como a la jerarquía y forma de
relacionarse en la organización social, por tanto,
los ajustes implican formas de convivencia y
trato situacional dentro de los establecimientos
sociales. En ese sentido, el conflicto con su
tipificación de causas implica la tensión e
inherencia dentro de las propias organizaciones
sociales, así como ilustra que las personas y las
[27]
a) ajustes primarios,
b) ajustes secundarios
c) ajustes externos.
Luis Alberto Hernández Cerón
79
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
estructuras normativas de una organización se
dependen mutuamente, eso hace que las cosas se
vuelvan más complejas.
Las causas de ajustes del conflicto permiten
una diferenciación operativa interna a la
organización social, de modo que estos
permanecen cerrados al sistema y se constituye
una forma de diferenciación inherente a la
organización social estudiada. La diferenciación
se presenta como un aspecto fundamental para
el establecimiento, y en este marco, los
conflictos pueden clasificarse en
intraespecíficos e interespecíficos. Los
conflictos intraespecíficos son aquellos que
surgen dentro de la misma organización
relacionados al ajuste, y se consideran parte de
la rutina esperada, mientras que los conflictos
interespecíficos están relacionados con las
interacciones entre diferentes organizaciones.
En lo que sigue, se centrará la atención
[28] Niklas Luhmann, La sociedad de la sociedad (México: Herder, 2007).
[29] Concepto de John Dewey. Define las situaciones indeterminadas en términos de lo que es en acto y no en potencia, el
ser incierta, irresuelta, desordenada como aquellas en las que existe una falta de coherencia, duda o conflicto, generando la
necesidad de investigación. Estas situaciones no son meramente confusas en tanto conflicto, sino que requieren ser
transformadas en situaciones determinadas a través del proceso investigativo descrito más arriba. La investigación es
definida como la transformación controlada o dirigida de una situación indeterminada en otra que es tan determinada.
John Dewey, Lógica. La teoría de la investigación (España: Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2022), 177-181.
Unidad empírica
únicamente en los conflictos intraespecíficos.
El conflicto, por todo lo anterior, es ya una
solución propia de la organización social de los
ajustes primario, secundario y externo, de
jerarquías sociales verticales, organigramas
horizontales, permite comprender la
diferenciación de la organización social y el
entorno, por lo que el propio establecimiento
presenta selectividad social de las posibles
soluciones de conflictos intraespecíficos,
asimismo la selectividad no es de las personas
en singular, sino en plural, siguiendo a
Luhmann es un proceso de reducción de
complejidad y opera social, cultural e
históricamente, por lo que la selectividad es una
forma social que apoya a la comprensión y
solución o cierre de conflictos, no en su
eliminación, en otras palabras: la selectividad de
soluciones, conflictos y causas permiten la
dinámica del equilibrio.
[28]
Las definiciones preliminares sobre
establecimiento, organización, conflicto, causas
y selectividad como soluciones llevan a
comprender fenómenos de complejidad, en el
sentido concreto que siempre es posible la
generación de conflictos como constante y de
nueva creación. Sin embargo, un punto que se
considera de manera importante es que cada
establecimiento social, de manera concreta en
su organización, tiene conflictos que resolver de
manera inherente a los que llamaremos
situaciones indeterminadas . Para este
documento se hablará de un establecimiento
social de una universidad privada con una
población de más de 1000 estudiantes en sus dos
campus y de un equipo del área académica y
psicopedagogía que se encarga de solución de
conflictos. El equipo muestra un avance desde
[29]
Sociología clínica y Mediación Alternativa Ética de Soluciones (MAÉS)
80
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
2024 en el que se da acompañamiento, escucha
atenta y reflexiva a cada caso que se presenta
para tratar temas de soluciones y tomas de
decisiones informadas.
Los casos que se atienden refieren a
facultades de humanidades, ingeniería, negocios
y creatividad Aunque se han concentrado más
en humanidades, varían respecto a su aparición
desde problemas de ajuste secundario en el
organigrama horizontal, por ejemplo, buylling,
problemas con el uso de cigarrillos
electrónicos, uso de bebidas alcohólicas o
algunas drogas como el consumo de marihuana,
entre otros más. O entre jerarquías como
docentes y estudiantes, o administrativos y
estudiantes. También pueden ser conflictos de
ajuste primario de estudiantes respecto a su uso
de plataforma, de estudiantes con algunos
diagnósticos psiquiátricos e ideación suicida,
problemas de ajuste externo relacionado a la
forma de vida en el hogar de los y las
estudiantes, etcétera.
Por lo tanto, no se trata de, como lo hace la
sociología clásica, estudiar al establecimiento
social, sino a sus conflictos inherentes y su
forma (selectividad) de solución interna de
conflictos, desde la mirada de la sociología
clínica. Para ello se utilizó el método clínico
caracterizado como historias de conflicto, es
decir, entrevistas breves a las personas que
vivencian el conflicto social, en el que se
articulan cuatro ejes:
Enfoque Ético-Reflexivo: se distingue
por su orientación dialógica,
interpretativa, ético-mediadora e
intervención crítica en el abordaje de los
conflictos sociales, privilegia la escucha
activa, atenta, así como la expresión y
reconocimiento de sus subjetividades y
la co-construcción de sentido y gestión
de soluciones con las y los sujetos
implicados. Este enfoque implica que, las
personas que viven y experimentan
conflictos reflexionen sobre su devenir
de objetos a sujetos sintientes.
Mediación ética: este eje del método
clínico actúa como un espacio de
mediación ética, en el que se
fundamenta la reconstrucción del
conflicto, sus posibles causas y generar
historicidad de las personas implicadas,
para reflexionar y comprender el
conflicto por encima del juicio y la
sanción. El objetivo de la mediación no
es dictar una solución en sí misma, no es
conciliación, sino facilitar, acompañar y
guiar por medio de investigación social
del caso la comprensión mutua del
conflicto, promoviendo las propuestas
de soluciones de quién participa del
conflicto y la accesibilidad de la
aceptación mutua, es cambiar la cultura
del ganar por la cultura de la reflexión.
Luis Alberto Hernández Cerón
81
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Neutralidad: la mediación con el método
clínico responde a una neutralidad
técnica, es decir que se abstiene de
imponer soluciones desde la
superioridad epistemológica, moral o
jerarquía sino desde la empatía y escucha
atenta, para co-construir y gestionar
soluciones para la escucha de todos los
implicados, sin invisibilizar las
asimetrías estructurales.
Entrevista: La entrevista clínica
sociológica se manifiesta como un
encuentro dialógico en el que la
narrativa del sujeto implica expresar su
subjetividad, en un clima de confianza
sin señalamientos ni etiquetas. La
entrevista clínica va en contra del
formato de interrogatorio, el diálogo es
informal y se co-construye con base en el
respeto mutuo. La entrevista como un
tipo de encuentro de diálogo informal
tiene la finalidad de hacer visible las
relaciones sociales del conflicto y
reflexionar sobre él, por ello no se trata
de preguntas y respuestas sino de áreas
de diálogo.
Focalización de historia del conflicto: el
método clínico en contextos escolares
tiene un formato de lo breve en el que
las áreas de diálogo se llevan en el eje del
conflicto evitando desplazar la narrativa
por etiquetas, biografía de las personas,
revictimizar, patologizar. Se toma como
punto de partida la expresión de sus
subjetividades, esta historia breve
implica un acto de hospitalidad al
conflicto para reflexionar, comprenderle
y co-gestionar soluciones.
Selectividad inquisitiva y conciliatoria como proceso de solución de conflictos
El material con el que trabaja la sociología
clínica es con conflictos internos, rutinarios del
establecimiento social privado del sector
educativo. En ese sentido los conflictos tienen la
perspectiva situacional, es decir, dependen de su
contexto situado en el entorno escolar que
comúnmente le consideran y perciben, de
manera general, comportamientos inapropiados
ya que se produce un quiebre referente a los
miembros involucrados y la organización social
del establecimiento. Ahí, el conflicto hace su
presencia para manifestar las posibilidades
Sociología clínica y Mediación Alternativa Ética de Soluciones (MAÉS)
82
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
indeterminadas de actuar y refleja la
complejidad interna, es por ello por lo que los
conflictos intraespecíficos de la organización de
un establecimiento social pueden denominarse
situaciones indeterminadas .
[30]
Las situaciones indeterminadas son
entonces, conflictos situacionales anclados en el
establecimiento social cuya tendencia es
aumentar la complejidad; así la selectividad
tendrá la función de solucionar los conflictos
situacionales a partir de los casos que
acontezcan, de modificar lo indeterminado a
situaciones determinadas o no conflictivas, ahí
radica la idea de selectividad en tanto su
asertabilidad para solucionar conflictos. Para
el establecimiento que se estudia, han
presentado dos procesos de selectividad:
disciplinar-inquisitivo y conciliatorio.
[31]
La primera selectividad refiere a un marco
de procedimiento y de ordenamiento que
propone las normas o reglas del establecimiento
por encima de las personas bajo los principios
de ajuste primario, su idea es el control de todo
aquello que se desajusta, por medio de la
averiguación de un grupo de jerarquía mayor
que genera acción de inquirir (inquisición) y
sanciona los desajustes.
[30] John Dewey, Lógica. La teoría de la investigación (España: Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2022).
[31] John Dewey, La miseria de la epistemología. Ensayos de pragmatismo (España: Editorial Biblioteca Nueva, 2010). La
asertabilidad garantizada implica una proposición general resultado de una investigación, porque ha sido confirmada a
través de un proceso sistemático que transforma una situación indeterminada en situación determinada. Esta noción
implica que el conocimiento no es una mera correspondencia con la realidad, sino una construcción que ha sido validada
mediante la investigación. Dewey utiliza este concepto para evitar definiciones abstractas de la verdad, proponiendo en su
lugar una comprensión más práctica y operativa del conocimiento. Por ello, no se habla de verdades en los conflictos sino
de proposiciones que apoyen a transformar la situación determinada.
[32] Entendiendo que, si los conflictos son parte constitutiva de las organizaciones y, la selectividad como proceso de
solución para reducir complejidad, no se trata de que la selectividad opere en algún tipo de persona o jerarquía, sino que se
vuelve inmanente a la organización y todas y todos tienen la posibilidad de actuar esa forma, no solo reproduciéndola, sino
interpretándola e incluso protegiéndola.
La selectividad de disciplina , por
principio inquisitivo, parece seguir la tradición
de no estar sujeta a formalismos de solución, en
el sentido de que los actos impropios,
indeterminados pueden ser tratados de manera
impropia, asimismo lo decidible, respecto a las
soluciones puede cambiar de manera drástica y
hasta contradictoria conforme a las jerárquicas
más altas, ya que pueden cambiar o modificar la
reglamentación en favor, no de la organización,
sino de las propias reglas y normas. Entonces,
esto no significa que se trate de una
arbitrariedad, ya que todo conflicto se regulará
a una situación determinada por la formalidad
pura de normas y reglas.
[32]
La selectividad disciplinaria por proceso
inquisitivo, tiene el objetivo de normas y reglas
inmóviles que resguarden la organización social,
es decir, su importancia es el resguardo de lo
considerado valores institucionales de la
formación profesional disciplinada, por lo que
para que se inicie proceso de selectividad de
solución es necesario que se identifiquen casos
de conflicto contra la organización. Asimismo el
grupo encargado de la solución tendrá toda
libertad de decidir qué hacer, aunque por ello
tenga que pasar por sobre la persona que se
encuentra en conflicto. Lo importante es un
Luis Alberto Hernández Cerón
83
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
un acto punitivo ante la confesión de la persona
que ha realizado el comportamiento
inapropiado, en dos dimensiones: a) expulsión
como solución ordinaria y b) arbitrarias como
todas las demás soluciones tales como
suspensiones, no dejar entrar al salón por no
llevar la vestimenta apropiada, bajar puntos
por comer en el salón, etcétera.
La selectividad disciplinaria, por proceso
inquisitivo, no es como en los tribunales, sino es
como sí, con esto se quiere decir que toda
jerarquía puede realizar dicha selectividad, pero
ello trae alguna consecuencia, ya que la propia
selectividad genera secretos y silencios en tanto
al proceso, esto refiere a las causas del conflicto
como a él mismo, por ejemplo, un estudiante
puede referir que otro estudiante de grados más
altos le ha robado su dinero, y eso es suficiente
para que le sea aplicado la selectividad de
castigo a la persona referida como la que ha
robado, el secreto implica actuar sin que la
persona que se ve envuelta en el conflicto sepa
las causales, son selectividades unidireccionales.
Un caso concreto: un estudiante
refiere que otro estudiante le
comenta una palabra altisonante,
puto, de igual manera argumenta
pertenecer a la comunidad LGBTIQ+,
posterior a ello el estudiante que
emitió la palabra altisonante fue
llamado por un área de control y
emitió un reporte, comentando: no
me preguntaron nada, me llamaron,
lo dieron por hecho, ni siquiera
corroboraron si era yo, solo pido me
den la palabra.
Aquí la solución es una sentencia, que, en su
significado latino de lo que siente la o las
personas como jueces con base en su experiencia
en la organización, sancionan.
Póngase un ejemplo. Un estudiante refiere
que no le dejarán entrar a su examen porque no
viene con la vestimenta formal, es una
tradición para su clase, el examen tiene un valor
de 40%, por tanto, su calificación máxima solo
será de 60%, aun así, será no aprobatoria. La
siguiente acción es que su docente comenta:
bueno, será la última vez que te permito el
acceso, pero será con calificación máxima al
80%, el estudiante accede. Otro ejemplo: un
estudiante ingresa al establecimiento con
aliento a marihuana, al ser detectado, la
sanción es suspensión de 5 días, posterior a ello
el padre de familia comenta: tengo
conocimiento del consumo de mi hijo, entiendo
que no le sea permitido en la institución, aun
así, solo sea el aliento, pero quiero saber por qué
5 días, cuando no viene en el reglamento, y lo
referente al alcohol son 3 días de suspensión. La
respuesta fue: así es.
La selectividad de soluciones de este tipo
tiene características autoritarias, punitivas en
favor de las reglas y normas más que de la
persona. Sin embargo, no se trata de personas
en sí mismas, sino de sus formas de relacionarse,
es decir, las sanciones a quien van dirigidas
tienen una red en la que diferentes jerarquías se
encargan de que así sea, pues ante la sanción
propuesta, las y los demás coparticipan en el
acto de guardar silencio, de tenerlo como un
secreto; similar al Santo Oficio de la
Inquisición, la selectividad se rige por el secreto.
Estudiantes comentaban, en esta
coparticipación: para qué hablar si puedo tener
represalia. Ante dicha selectividad, las
Sociología clínica y Mediación Alternativa Ética de Soluciones (MAÉS)
84
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
soluciones son sanciones debido a las casuales
del conflicto, especialmente las referidas a los
ajustes primarios, aunque los ajustes
secundarios o externos están sujetos a la
selectividad, si y solo si, se pone la imagen del
establecimiento en juego. Dichos conflictos, sus
causales y la selectividad son más acontecidos
dentro de las aulas y departamentos de control
del establecimiento.
La selectividad inquisitiva, aunque se
considera una figuración de larga duración del
Santo Oficio de la Inquisición, se ha establecido
no solo en el sector educativo, sino en las
cárceles, los hospitales mentales y biológicos,
que Michel Foucault ha insistido en Vigilar y
castigar, así como Thomas Szasz en La
fabricación de la locura, pero no se trata de un
fenómeno causal de la Santa Inquisición a
establecimientos escolares, sino de una afinidad
electiva, similar en lo que Weber describe en
la ética protestante. Se trata de un guardagujas (la
figura inquisitiva) sobre los establecimientos
escolares, especialmente la selectividad de
sanción como solución de conflictos. Ahora
bien, dicha selectividad ha ocasionado más
conflictos que reducción de complejidad, pero a
niveles de establecimientos, en plural, no es un
tema particular.
[33]
[34]
[35]
Debido a que la selectividad opera
históricacultural y socialmente, el
establecimiento educativo ha manifestado un
cambio diferencial sobre sí mismo: de una
selectividad de lo inquisitivo a la conciliación.
En esta selectividad se constituye un tercero
que, a diferencia del inquisitivo, tienen mayor
flexibilidad ya que un tercero, individual o
[33] Michelle Foucault, Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión (Buenos Aires: Siglo XXI, 2002).
[34] Thomas Szasz, La fabricación de la locura (Barcelona: Editorial Kairós, 1974).
[35] Max Weber, La ética protestante y el espíritu del capitalismo (México: Editorial Fondo de Cultura Económica, 2019).
colectivo, ofrece soluciones alternativas al caso
de conflicto. El problema con esta solución, a
diferencia del inquisitivo, es que hay una
carencia en la persona conciliadora capacitada
para la conciliación, y en muchos casos se sigue
desconfiando de dicha selectividad ya que, en su
aspecto operativo sigue teniendo soluciones
como sanciones, es unidireccional en secreto
con el señalado como causante del conflicto. En
ese sentido no hay solución, sino sanción.
Ante dicha selectividad, las y los estudiantes
han referido, incluso, estar mejor antes ya que
consideran que, ante la usencia de formalismos,
cualquier jerarquía puede solucionar con sus
reglas y normas o con el cambio de reglas y
normas por y para el establecimiento social. Por
lo que la selectividad por conciliación comenzó
a operar en tanto que solución por autoridad y
disciplina, es decir, se considera que quien tiene
a su cargo la selectividad es autoridad máxima,
que su acto decidible es irrevocable, al igual que
las personas en conflicto, además que la persona
ubicada como la generadora de conflicto se
mantiene en secreto a las causales, su
diferenciación con la selectividad inquisitiva es
el uso de protocolos como manuales a seguir y
una persona tercera ajena que ofrece soluciones.
El punto principal es que los problemas
ocasionados por la propia selectividad ya no los
lleva la jerarquía mayor, sino el grupo
conciliador, y puede perder de vista lo eficiente
y pacífico que puede ser la conciliación, así
como los problemas culturales de crear
soluciones, es decir, siguiendo a Max Weber las
soluciones pueden ser juicios de valor que
evocan la palabra sentencia del Santo Oficio
Luis Alberto Hernández Cerón
85
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Inquisitorial y no juicios de hecho o juicios de
práctica. Finalmente, la selectividad
conciliatoria tuvo una flexibilidad y un cambio
en tanto ser un tercero que propone soluciones
y no la jerarquía misma, las soluciones siguen
[36] Aun así, en la inestabilidad de la selectividad conciliatoria, su función fue cuestionar la selectividad inquisitiva y
funcionar como pivote para la selectividad ética.
[37] Niklas Luhmann, La sociedad de la sociedad (México: Herder, 2007).
[38] Georg Simmel, Filosofía del paisaje (Madrid: Editorial Casimiro, 2014).
La selectividad se construye por efecto de las
participaciones dentro del sistema, que como lo
pensaba Luhmann , constituye un código, así
para la selectividad inquisitiva y conciliativa se
trataba de disciplinado-indisciplinado, en otras
palabras, ajustado-desajustado. Pero eso no es
todo, sino que genera un estado de ánimo
(Georg Simmel ocupa Stimmung, para
referirse al paisaje y estado de ánimo o
tonalidad espiritual) de intranquilidad, de
miedo, de no digo nada por miedo a que me
pase algo; pero miedo en qué sentido refieren
los estudiantes: miedo a reprobar la materia, a
que el o la docente tengan represalias, a
que mi compañero o mi compañera me haga
algo.
[37]
[38]
En ese sentido las formas hegemónicas de
selectividad producen mayor conflicto, por
ende, mayor complejidad al sistema, pierden su
punto diferenciador, diluyen la frontera
sistema-entorno y se sabe que comentan
trabajadores y trabajadoras: si se hacen bien las
cosas, poco a poco se corre la voz, pero si se
hacen mal se reproduce más veces y tendremos
consecuencias grandes. Ante eso ¿qué tipo de
selectividad opera en la organización social?
siendo sanciones, por lo que, aunque exista un
cambio la idea central es la misma, sancionar
desajustes entre personas o entre persona y
organización .
[36]
Mediación como un tipo de selectividad alternativa
Para darse cuenta de qué selectividad opera
actualmente, es decir, qué cambios diferencian
la diferencia de la organización del
establecimiento social, si bien la manera de
trabajar los conflictos anteriores aumentaba la
complejidad, se trata de reducirla, pero cómo.
En primer lugar, se trata de cambiar tres
aspectos: a) priorizar a la persona y su dignidad,
sea está quien sea dentro de la institución, b) el
medio de solución debe ser del tipo
investigación social y c) hacer partícipes a las
personas de su propio conflicto. El proceso que
cumple eso es la medicación.
La selectividad por mediación tiene una
diferencia crucial con las otras selectividades, la
que indica ser una tercera instancia que facilita
el contacto comunicativo entre las partes
intervinientes del conflicto, hace participe a las
personas en tanto que dialogo, reflexión y
escucha atenta de propuestas de solución
emitidas por ellas mismas y asistidas por las y
los mediadores. La mediación implica la
solución mutua, la cultura de paz y pro-
derechos humanos. Se caracteriza por la
voluntariedad, entendida igual que John
Sociología clínica y Mediación Alternativa Ética de Soluciones (MAÉS)
86
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Dewey como participación activa , por la
imparcialidad de quién media, es decir, no
lucra, no gana con la solución del caso, no
ajusta, no prioriza las normas y reglas por
encima de la persona, su finalidad y su
existencia es fomentar la práctica y consciencia
ética. Trabaja cerca de la idea de formación
profesional ya que indica que, cualquier persona
que egrese de cualquier carrera del
establecimiento, se cuestione así mismo-a de
manera constante principios éticos.
[39] [40]
La selectividad por mediación se aleja de la
idea de solución como sanción y castigo y se
acerca más a propuestas, asertabilidades de
[39] John Dewey, La miseria de la epistemología. Ensayos de pragmatismo (España: Editorial Biblioteca Nueva, 2010).
[40] Nótese que la voluntad deja de tener a la intención de fondo como un acto individual y psicológicamente movido al
acto, en otras palabras, la voluntad deja de ser actitud anterior al acto, así como su mecánica. La voluntad implica acción
cooperativa y colaborativa en una situación indeterminada que buscan devenir en determinada.
[41] Roger Caillois, Los juegos y los hombres: la máscara y el vértigo (México: Fondo de Cultura Económica, 1986).
[42] Simmel, Filosofía del paisaje.
solución, aceptación mutua y se asegurará de
evitar la secrecía en todo momento, pero si
resguardará la identidad de las personas, a
diferencia de la conciliación y el inquisitivo, no
busca el que a los y las demás les sirva como
ejemplo la sanción de un caso, sino busca el
resguardo de la identidad, evitando en todo
momento el daño moral, su diferencia es la
gestión colectiva de conflictos. La selectividad
por mediación es flexible, ya que se adapta a la
aparición de cada conflicto, permite que las
personas no se enajenen a sí mismas, o puedan
emanciparse de su individualidad y puedan
mirar conexiones en las que se ven envueltos.
Mediación Alternativa Ética de Soluciones (MAÉS)
La selectividad por mediación no es homogénea,
si bien tiene principios generales como los
descriptos en el párrafo anterior, su eficacia
depende del establecimiento social al que se
requiera o a la aparición del conflicto, por
ejemplo, los Medios Alternos de Solución de
Conflictos (MASC) son los más conocidos, que
tienen su propia Ley general de mecanismos
alternativos de solución de controversia, en
estos la negociación es algo importante dado
que se trata de cuestiones jurídicas, se busca un
equilibro en tanto a ganar o perder. Dentro de
los MASC se encuentra la MAÉS aplicada al
contexto escolar. El punto principal es que en
los conflictos situacionales de un
establecimiento escolar la lógica de ganar o
perder se re-enmarca, para que las partes no
consideren un juego similar a los Alea azar
sino que observen que se trata de
comportamientos anti éticos que buscan ser
cambiados-reflexionados, pero no en un
movimiento polar, es decir, cambiar lo negativo
por algo positivo, sino se trata de un cambio
ecológico, en donde las interrelaciones son las
importantes, las formas de relacionarse puede
generar una, en términos de Simmel ,
Stimmung-tonalidad espiritual de reflexión.
[41]
[42]
La selectividad por mediación ética hace
que el establecimiento social tenga una
Luis Alberto Hernández Cerón
87
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
sociología clínica.
La investigación tiene algunos momentos
basados en la postura de John Dewey en su
Lógica. Teoría de la investigación, especialmente
en el capítulo sexto, El patrón de la
investigación, que da un rol al investigador o
investigadora no solo de expertise, sino de apoyo
a la comprehensión de los casos en conjunto con
las personas que están en conflicto y acompañar
a las propuestas de co-solución por medio de la
mediación. Dewey comenta que se debe
entender por investigación una transformación
controlada de una situación indeterminada a
una determinada. En un primer momento se
trata del material de la investigación que refiere
a casos de problemas prácticos (singulares,
únicos, problemáticos en su acontecer). El
material de investigación se describe,
generalmente, por las partes implicadas en el
caso; en tanto la brevedad del conflicto y su
referencia a las causales, se identifica a las
personas involucradas y los problemas de
ajustes primario, secundario y externo, sin la
postura de reajustar a las personas, sino de
comprender y solucionar conflictos. En esta
fase, comienza el método clínico, es decir, el
estudio de casos de conflictos escolares
específicos que presentan las personas
involucradas. El objetivo de este tipo de estudio
es comprender y abordar situaciones
problemáticas concretas en su contexto
particular .
[43]
[44]
[43] John Dewey, Lógica. La teoría de la investigación (España: Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2022), 173-193.
[44] Cabe aclarar que, a pesar de algunas críticas al método clínico que provienen de y para las ciencias de la salud, se ha
presentado como un método en crisis debido a: a) la dependencia excesiva de la tecnología, b) el deterioro de la relación
médico-paciente, nula empatía y c) la formación médica deficiente en habilidades clínicas. Es interesante pues si el método
clínico es una observación a través de los ojos por ciertos saberes adquiridos y estimular la escucha atenta y reflexiva lo más
cerca del paciente-sufriente, entonces no está en crisis el método en sí, sino las ciencias de la salud mismas, el método
clínico ha perdido su acto ético y comunicativo porque sus ciencias se lo han quitado. Véase: Laura Guillen-León, Carlos
Campos-Sánchez e Isbetti Acosta-Escanaverino. Consideraciones acerca de la crisis del método clínico ante el desarrollo
tecnológico FEM: Revista de la Fundación Educación Médica 24, No. 5 (2021): 271-273.
definición de organización como sistema
participativo. Así, si el conflicto se ha
definido como una situación de tensión
indeterminada, inherente, emergente, con sus
causales y por ello, con posibilidad de
desarrollar problemas mayores a las causales y al
conflicto mismo, la mediación es un proceso de
selectividad de reducción de complejidad.
La selectividad por mediación se basa en los
derechos humanos, el respeto a la dignidad de la
persona. No busca ganar o perder, sino
comprender para cambiar formas de
relacionarse, busca la participación activa y
reflexiva de las partes y se fundamenta en los
siguientes principios:
Creencia de buena fe a toda
persona que refiera el conflicto
Mediación
Investigación social
Acompañamiento y escucha
activa, atenta y reflexiva durante
el proceso de solución.
Los dos primeros principios se fundamentan
en el resguardo y respeto de la dignidad a toda
relación de personas y grupos y sus derechos
humanos especialmente la equidad, la igualdad
y la no discriminación). Los dos últimos se
tratan de investigación, bajo la apuesta de la
Sociología clínica y Mediación Alternativa Ética de Soluciones (MAÉS)
88
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
[45] Víctor Payá, (Coord.), Sociología etnográfica. Sobre el uso crítico de la teoría y los métodos de investigación (México: Editorial
Juan Pablos Editor, 2017).
[46] Gregory Bateson, Espíritu y naturaleza (Buenos Aires: Amorrortu, 2015).
[47] John Dewey, La miseria de la epistemología. Ensayos de pragmatismo (España: Editorial Biblioteca Nueva, 2010).
[48] John Dewey, La miseria de la epistemología, 61-99.
Cuando se tiene el material de
investigación, se recolecta todo aquello que se
ha propuesto en la primera descripción. Para
ello se realizan entrevistas clínicas breves, solo
lo que refiere al conflicto, aunque no se descarta
que una persona voluntariamente busque una
historia de vida clínica para comprender algo
más que el mero conflicto situacional en el
contexto escolar. Se revisan todas las partes
señaladas, con respeto, dignidad, sin castigo, sin
señalamientos, sin hostilidad; se busca la
narrativa de las partes, su perspectiva, su
subjetividad, atendiendo a la circunstancia
como eje principal, a su perspectiva de género, y
de derechos humanos.
Posterior al material de investigación, se
procede a lo que Dewey llama contenido de la
investigación, que se basa en un ejercicio
abstracto en dos dimensiones:
Reflexión teórica o teorización
del caso
Considerar de manera abstracta
la situación indeterminada para
transformarla en situación
determinada.
En la primera dimensión hay un uso crítico de
las teorías Se trata de multidisciplinariedad
entre tres personas: una especialista en
educación, otra en piscología y otra en
sociología bajo el modelo de aplicación clínica.
[45].
En la segunda dimensión se busca que las
formas de mirar (teoría) reduzcan la
complejidad del caso, en el sentido de que las
ideas, presuposiciones puedan cerrar el caso
como posibilidad principal.
[46]
Con lo anterior, el contenido de la
investigación es crucial ya que las
presuposiciones teóricas tienen una
responsabilidad a la que Dewey llama
instrumentalismo, que el contenido se utilice
para resolver el conflicto; pero no se trata que el
contenido cambie la situación indeterminada
en determinada ya que es un terreno
epistemológico; se busca virtualmente que, si se
toma una decisión qué podría afectar, cómo
modificarla y hasta qué punto las decisiones y
las acciones que se puedan tomar aumentan o
reducen lo indeterminado. Así como la
reflexión teórica es moldeable a cada caso, la
reflexión teórica debe tomar en cuenta la
circunstancia por lo que se ejerce teorización.
Dewey siguiendo a James habla de los
Pragmata que permiten ver el caso en plural,
cosa que llevaría a trabajar su naturaleza teórica
en general, por lo que la investigación que se
propone tiene dos dimensiones, o los casos
prácticos o los casos tipo Pragmata, estos
últimos ayudan para reflexiones mayores, sin la
urgencia del tiempo de la resolución que exigen
los casos tipo prácticos, ayudan en academias,
conferencias o escritos.
[47]
[48]
Cuando se ha controlado la situación
indeterminada, es porque se han observado las
Luis Alberto Hernández Cerón
89
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
[49] Emili Durkheim, Las formas elementales de la vida religiosa (México: Editorial Coyoacán, 2009).
[50] Eugene Enríquez, Análisis e intervención en procesos relacionales e institucionales (España: Sapere Aude, 2022).
las diferentes posibilidades de solución y cl de
ellas reduce la indeterminación, la función del
contenido de investigación es de brújula; se
puede decir que el principio de investigación ha
pasado a su etapa final, pero eso no quiere decir
que ya se ha cerrado la investigación, ya que
entre el material y el contenido se solicita a las
partes puedan pensar y proponer soluciones, así
se pasa al tercer componente de la
investigación, que se denomina aplicabilidad
del contenido. Se trata de que, cuando las partes
tienen su propuesta de solución, la mediación
ética sea controlada por el contenido de la
investigación.
La aplicabilidad del contenido de la
investigación es escuchar a las partes en tanto
que propuestas de solución, y la mediación
funciona como calibración de indeterminación,
trata de observar y acompañar para evitar que
las soluciones devengan en problema, por ello es
mediación pues, aunque los contenidos logren
estabilizar lo indeterminado en términos
epistemológicos, son los propios participantes
quienes proponen, y la aplicabilidad acompaña
y calibra en términos éticos, entendida como
formas de obrar que resguardan la sacralidad de
la persona, un acto de función ceremonial y
ritual, en términos durkheimnianos . Así
cuando las propuestas y la mediación ética son
ecuánimes y mutuamente aceptadas por las
partes se cierra el conflicto, pero ahí no termina
la cuestión, ya que se da un seguimiento a cada
caso de manera esporádica y una participación
activa de las partes sobre el desarrollo de las
soluciones éticas, con la finalidad de formar a
personas con ética de la finitud y
responsabilidad .
[49]
[50]
Discusión
La sociología aplicada con el modelo clínico que
estudia casos particulares de conflicto en
establecimientos sociales, el rol profesional de la
o el sociólogo, la postura crítica y creativa de las
teorías para así trabajar con la solución de
conflictos que suceden en el día a día de una
institución, que son inherentes a ella, es decir,
no son conflictos intrainstitucionales, es un área
de especialización de la sociología clínica.
La selectividad por mediación ética, aunque
es un medio de solución de conflictos eficaz y
de participación activa tiene serios problemas,
que pueden enumerarse en tres principales:
Refiere a la resistencia para
convertirse en un medio
principal y no alternativo
Refiere a su uso
Refiere a su naturaleza propia
Para el primer problema. La selectividad por
mediación ética no obliga a las partes del
conflicto a participar de su propia solución,
sino que busca que las personas reflexionen y
participen de manera voluntaria, por lo que
busca cambiar de significado de obligatorio a
Sociología clínica y Mediación Alternativa Ética de Soluciones (MAÉS)
90
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
deseable y afectivo. Entonces, al no trabajar la
obligatoriedad, muchas personas que están en la
situación de conflicto prefieren la selectividad
inquisitiva o conciliatoria-inquisitiva, se busca
el castigo, o que la otra parte se aguante,
porque así se hace, porque así es, en general
muestran desconfianza a dicha selectividad.
Incluso en la práctica cotidiana la frase que se
propone a la jerarquía académica es lo que
usted me diga, indicando que se solucionará de
manera conciliatoria o inquisitiva. Lo mismo
sucede con estudiantes en que tienen algún
conflicto, por ejemplo:
cuando el grupo tenía hora libre y no se
encontraba nadie en el salón, entonces se intuye
quién pudo haber sido, pero no quién fue, aun
así, se busca que la estudiante participe en las
propuestas. En este sentido se puede decir que
la idea de no obligatoriedad y la desconfianza de
creer que no hay solución porque no hay
sanción es un problema que tiene que resolver
sobre sí misma la selectividad.
Otro problema de la resistencia, a parte de
la no obligatoriedad y la desconfianza, es que en
los establecimientos sociales opera un nivel
ideológico en el que se cree que un conflicto
debe ganarse, por la idea de victima o justicia, y
otra parte debe tener su merecido, el problema
es que la idea de víctima y victimario tiene que
ser estudiada en cada caso, pero no todos los
casos son similares al derecho, sino que muchos
son conflictos situacionales donde coparticipan
todas y todos de manera simétrica o
complementaria. Es aquí donde opera la cultura
de ganar, referente a la idea de suma cero, lo que
uno gana el otro pierde, esa cultura es muy
similar al litigio, eso merma la idea de cultura de
paz, que indica acuerdos colaborativos en
respeto de la dignidad de la persona e impide
cultura de reflexión.
[51]
Para el segundo problema. Si el primer
problema refiere a cómo y por q la
selectividad ética no es aceptada a bien en la
organización social, el segundo refiere a cómo es
usada por la organización, bajo estructura
jerárquica-autoritaria. Para este problema la
situación es más amplia, es decir, no es exclusiva
de un tipo de establecimiento en específico, ni ,
ni del sector educativo, se trata de usar la
Una estudiante manifiesta su
molestia porque en su mochila
introdujeron un condón en su
empaque, una caja de jugo vacía,
una bolsa de frituras vacía y papel,
mismo que refiere fue tomado del
bote de basura de su grupo. Ella
considera por favor haga algo para
castigarlos, yo sé quién fue y lo
realizó a propósito, que lo
suspendan.
[51] Eugene Enríquez, Análisis e intervención en procesos relacionales e institucionales.
Como se observa en el caso, la idea implícita y
explicita de la solución es la sanción. Así
cuando se tiene el material de investigación, se
le pregunta y se le comenta a la estudiante si
tiene alguna propuesta de solución, pero baja la
mirada y comenta: no sé, pensé que ustedes
harían algo, claro, pero se busca su
participación, aunado a que el caso sucede
Luis Alberto Hernández Cerón
91
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
la selectividad con sus códigos, mediaciones y
consejos éticos vicarios del proceso inquisitivo,
y gobernar a través del miedo. Cabe detenerse
un momento en este problema estructural.
No se trata de algo nuevo, ya que el proceso
inquisitivo deviene en nuevas selectividades,
pero no pierde mucho ya que se transforma de
un fenómeno a un epifenómeno. Es lo que
sucedió con la selectividad conciliatoria que,
aunque solución primaria es secundaria o
accesorio del fenómeno inquisitivo, lo mismo
pasa con la selectividad ética. Pues no da pie a
que su uso sea ético, es decir sobre sí misma,
una meta-ética, que se cuestione
constantemente sobre los valores de la
selectividad ética misma. En muchos
establecimientos los códigos de ética y de
conducta que tienen responsabilidad y finitud,
interpretación y comprensión de lo que es
inapropiado para reflexionar sobre ello, cambiar
consciencias y generar un Stimmung ecológico,
es decir, un pensar en las conexiones entre
personas, se utilizan como el Santo Oficio
Inquisitorial, toda conducta anti ética, pero no
anti ética desde el punto de vista ecológico, sino
que contravenga el código o el malestar de una o
más personas que consideren no se ajusta al
código tiene que ser aniquilada.
Se regresa a la idea epifenoménica del
proceso inquisitivo, es decir, sino se ajusta a la
ética la solución es una sanción, y claro, puede
romper todo formalismo, es decir, puede evadir
el proceso de investigación para saber de q se
trata la situación indeterminada, o sustituir
dicho proceso para observar la mala praxis de la
persona en cuestión, pero, el problema es
similar al del Santo Oficio, no se mira la
situación, se mira a la persona infractora y a
partir de ahí se decide sobre su caso, similar a la
definición de sentencia del Santo Oficio. La
selectividad ética puede alargar el sufrimiento
de uno de los miembros de la organización,
similar a la tortura del Santo Oficio, puede
tomar decisiones unilaterales, e incluso
mantener a la persona que se ha señalado en
secrecía de las causales. Claro, esta forma de uso
tiene mucha irritabilidad con el derecho
laboral, ya que la selectividad ética se puede
usar para gobernar a partir del terror e intentar
unificar la selectividad ética con el contrato
laboral y justificar la recesión de contrato.
[52]
En el contexto del entorno educativo,
pueden observarse ejemplos que ilustran
conflictos éticos y disciplinarios relacionados
con la interacción entre estudiantes y docentes.
Por ejemplo, cuando un estudiante utiliza
herramientas de Inteligencia Artificial para
realizar un trabajo académico, un docente
puede calificar esta acción como no ética,
considerándola un acto de plagio y asignándole
una calificación de cero. Este enfoque refleja un
modelo punitivo que responde al problema
mediante una sanción directa, en nombre de la
ética, sin considerar alternativas formativas.
Otro caso se presenta cuando un estudiante
utiliza su teléfono móvil en clase y,
posteriormente se duerme un momento en una
sesión que abarca de 8:00 a.m. a 11:00 a.m. Al ser
despertado por la docente, esta lo califica como
una falta de respeto y le ordena abandonar el
aula. Ante la negativa del estudiante y su
solicitud de una explicación, la docente
simplemente responde que su comportamiento
constituye una falta de respeto hacia su clase,
[52] Niklas Luhmann, La sociedad de la sociedad (México: Herder, 2007).
Sociología clínica y Mediación Alternativa Ética de Soluciones (MAÉS)
92
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
menciona: es una conducta poco ética. Un
tercer estudiante propone una solución, pero
esta es rechazada unilateralmente, y la docente
insiste en que el estudiante debe retirarse,
advirtiendo que, de no hacerlo, será ella quien
abandone el aula.
Estos ejemplos evidencian una problemática
que podría denominarse "modelo inquisitorial",
problemática del Santo Oficio, en las dinámicas
educativas, caracterizada por la falta de
formalismos y transparencia, en nombre de la
ética. Este modelo se manifiesta a tras de
decisiones unilaterales (como el rechazo de
propuestas de solución por parte de otros
estudiantes), la ausencia de un diálogo abierto
(donde el estudiante no recibe una explicación
clara sobre las causas de las sanciones), y un
enfoque punitivo que no fomenta la reflexión o
el aprendizaje colaborativo como parte del
proceso formativo. Este enfoque resalta la
necesidad de repensar las relaciones de poder y
comunicación en el aula para promover un
ambiente más inclusivo y equitativo. El
problema estructural es actuar de manera
inquisitiva, pero ahora en nombre de la ética.
En respuesta a la problemática estructural,
la selectividad ética no trata de obligar, castigar,
sino de participar colectivamente en los
conflictos, de diálogo activo, abierto, reflexivo,
de escucha, de comprender no en sí mismo la
acción sino el enfoque de la acción, pero no solo
de la docente, sino del estudiante y del tercero
que interviene, ya que, como comenta la
docente: necesitan disciplinarse estos jóvenes,
necesitamos normar, el modelo inquisitivo de
la primacía de normas y reglas por encima de la
persona es transformado a la selectividad ética.
Y la idea de solución de conflictos se transforma
en sanciones para disciplinar, así a diferencia de
la selectividad por conciliación, la selectividad
ética es más susceptible de emparentar con el
modelo inquisitivo, porque ahora el desajuste
no es con las normas de la institución, sino con
la deshonestidad, plagio, uso de IA, faltas de
conducta, en la que buscan castigar el mal, que
ahora no es la brujería o herejía, sino el no
ajustarse al código de ética, que se convierte en
un documento similar al Malleus Malleficarum, el
documento inquisitorial en que la solución es la
sanción. En ese sentido la selectividad ética no
promovería los derechos humanos, reflexionar
sobre la dignidad, respeto de uno y de otros, su
preocupación es similar al Santo Oficio, reducir
infracciones éticas por sanciones sin importar
las personas mismas.
Por lo anterior la intervención socioclínica,
que ayude a calibrar los usos de la selectividad
ética, y la mediación como solución, que esto no
implica sanción, sino formación, pero implica
investigación que estabilice situaciones
indeterminadas en determinadas, participación
de todas las partes involucradas y acompañar la
aceptación y aplicabilidad de soluciones, por
medio de cultura de la reflexión y no del ganar
perder.
El tercer problema, finalmente, la
naturaleza propia de la selectividad ética
tampoco se ciñe a un establecimiento y su
organización en particular, sino a un sistema
cultural en el que la disciplina y castigo siguen
siendo los puntos que se cree se deben alcanzar,
el sometimiento, gobernar a través del miedo,
con marcos inestables en lo que se considera
apropiado o desapropiado, correcto e
incorrecto, es decir, por qué el uso de IA es
incorrecto para el docente, o por qué debe
salirse un estudiante por quedarse dormido,
referente a los casos más arriba descritos.
Luis Alberto Hernández Cerón
93
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Dónde queda, para lo anterior, la autonomía,
responsabilidad de las acciones, así como
propuestas de las personas mismas que
intervienen, por lo que culturalmente nos
socializan para el combate, el conflicto, la no
solución, así como menciona Enríquez , la
ideología en las instituciones implica una
posición paranoica de posicionar y perseguir a
quien debe ser aniquilado o quien debe ser
convertido.
[53]
En ese sentido la selectividad ética se
convierte en una ideología de si no estás
conmigo estás contra mí, así que la posición de
traición no solo es de quien rompe sino de
quien no participa en esa ideología, pero no solo
para estudiantes, sino para personal docente, en
juego claro con su recesión de contrato, eso
cambia la lógica de la selectividad ética a
sistema de prohibiciones y sanciones; la
solución, prevención, cultura de paz,
espiritualidad, derechos humanos quedan
secundarios, y quién no se adhiere o rompa el
código puede ser tratado o tratada de manera
anti ética (referente a su código de ética) como
justificación a su proceder antiético. El dilema
es muy similar al de la delincuencia, por
ejemplo, si hay un objeto que puede ser
identificado como perdido o identificar que
lo ha dejado una persona y se sabe que todaa
puede entregar dicho objeto, pero en su lugar se
lo queda la pregunta es ¿por qué no entrega el
objeto perdido a un área específica para rastrear
a la persona y entregarlo y por qué a pesar de
que uno se da cuenta que otro dejó el objeto y
aun puede alcanzarle para entregarlo, no lo
hace?
En muchos lugares, como centros
comerciales, quien encuentre un objeto perdido
y lo entregue a un área especial para que rastree
a la dueña o dueño recibe un bono. Pero es la
idea de ganar- ganar, por ello se es honesto,
entonces entregar una cartera, celular u otro
objeto es por un premio no por una idea ética.
Por ello, aunque la selectividad ética sea la
posibilidad de diferenciación de una
organización de un establecimiento social aún
debe resolver muchos problemas sobre si misma
en su funcionalidad.
Ante estos problemas estructurales
planteados, debe tenerse al menos la convicción
de que, es mejor una selectividad ética que
permita posibilidades de cambio a las
selectividades inquisitivas . El punto central es
que mucho de la selectividad es de lo
instituyente no de la institución (conceptos que
toma Eugene Enríquez de Castoriadis), es decir,
que depende del entorno social e histórico,
[54]
[53] Eugene Enríquez, Análisis e intervención en procesos relacionales e institucionales.
[54] Un ejemplo interesante es la mediación literaria, como una forma de selectividad ética en la sociedad actual. La
mediación literaria puede definirse como el proceso a través del cual una persona (mediadora) facilita el encuentro entre
un lector-a a un texto literario, con el objetivo de promover la lectura, comprensión y el disfrute de los textos. No se trata
de enseñar a leer, sino de generar experiencia significativa en torno al acto de leer, que puede incluir diálogo, reflexión y
participación emocional o crítica. Una forma no memorística ni de iteración para aprender a leer y gestionar comprensión
lectora, la mediación literaria, al igual que la ética en este trabajo, es situada, ética y relacional. Puede apoyarnos a
reflexionar que las selectividades éticas en la sociedad moderna actual están intentando cambiar antiguas selectividades, a
generar un nuevo sentido de ser personas. Véase: Soledad Véliz, Macarena García-González y Evelyn Arizpe, Mediación
Literaria Como ética De Cuidado En Contextos Adversos, Ocnos 21, No. 1 (2022).
https://doi.org/10.18239/ocnos_2022.21.1.2714 Este fenómeno es muy similar al estudiado por Weber en su ética protestante
y el espíritu del capitalismo, en el que estudia reformas o cambios de selectividades que desencantaron al mundo de la
magia o la hechicería por medio de la religión y el protestantismo.
Sociología clínica y Mediación Alternativa Ética de Soluciones (MAÉS)
94
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
no es solo un problema de institución, ya que su
problema es el problema del
enmascaramiento de los conflictos y la
expresión de la armonía. Pero, aunque el
problema de la selectividad sea instituyente, es
decir, del contexto histórico cultural de la
sociedad, la institución tiene un problema en sí
mismo de la selectividad, es decir, que debe
reconocer que su organización siempre es
paradójica, en la que en su esfuerzo de
cuestionarse a sí misma será capaz de ver sus
contradicciones y mostrarse abierta, capaz de
interrogarse y posibilitar reflexión y
reflexividad sobre lo instituyente, cosa que ha
estado realizando la institución estudiada.
[55]
De igual manera las personas quienes obran
con, por y para la organización deben
cuestionarse, tener una formación ética en ese
sentido, es decir, de cambiar, reflexionar,
adaptarse con lo instituyente, no se trata de
personas con formación ética filosófica, sino de
aquellas que puedan ser capaz de reflexionar
sobre el obrar colectivo, tampoco se trata de
que su pasado les determine, en el sentido que
solo se pueda ser ético cuando toda su vida así
ha sido, no es un ascetismo, sino de ser capaz de
la historicidad individual, de una clínica de la
historicidad mencionará Vincent de Gaulejac
de cuestionarse sus determinismos, de
escucharse y escuchar a las demás personas, para
posibilitar el cambio. Por ello la selectividad
[56]
ética aparece en la escena de los
establecimientos y de la sociedad, aunque aún
debamos entendernos más este fenómeno de
cambio estructural de las instituciones de las
injusticias, indignidades, daños morales.
Para el caso en específico de Hidalgo y
general de México, aún es muy escaso los
análisis socio clínicos de los conflictos escolares,
pero la diferencia del presente ensayo implica la
idea de mediación como una forma de
selectividad institucional, en el que las acciones
son realizadas y movidas por esa fuerza de
selectividad, es decir, no responden a la
individualidad de quien habita la institución,
por el contrario, las personas son habitadas,
creadas y recreadas por esa selectividad. El
segundo aspecto, es la intervención socio-clínica
pero no de diagnóstico y tratamiento a
personas, sino de un cambio de selectividad
institucional, por lo tanto es un estudio que
presenta una intervención de cambio de sentido
y hasta cierto punto experimental, en el que no
recae en ninguna figura en especial, estudiante,
docente, administrativo, dirección, rectoría,
sino es sus formas de relacionarse, así si se trata
de la selectividad como el conjunto colectivo
relacional de la institución el problema es la
figuración relacional no un tipo de actor .
[57]
[55] Eugene Enríquez, Análisis e intervención en procesos relacionales e institucionales, 161.
[56] Vincent De Gaulejac y Rene Badache, Poner la vida en juego. Teatro de intervención socioclínica (España: Sapere Aude,
2022).
[57] Para estudios similares, aunque no con las dos características del presente estudio, la de mediación ética como
selectividad y la intervención socio clínica sobre la selectividad y no sobre los actores puede verse: Héctor Parra y
Francisco Jiménez, Estilos de resolución de conflictos en estudiantes universitarios, Revista LOGOS CIENCIA &
TECNOLOGÍA 8, No. 1 (2016). https://doi.org/10.22335/rlct.v8i1.275 ; y Salvador Grau, Carlota González y José Daniel, la
mediación universitaria: un recurso de orientación. experiencia en la Universidad de Alicante, International Journal of
Developmental and Educational Psychology 2, No. 1 (2016): 365-373. https://www.redalyc.org/journal/3498/349851777037/html/
Luis Alberto Hernández Cerón
95
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
El problema que se trató es doble, el primero
refirió a un tipo de oficio de la sociología y el
segundo al estudio de conflictos situacionales de
un establecimiento social de educación superior
del sector privado. Las conclusiones quedan
abiertas por dos razones: en primer lugar, la
sociología aplicada con el modelo clínico aun es
muy escaso en los programas de grado de la
sociología y segundo hay muy pocos posgrados o
especialidades que siquiera aborden la
sociología clínica como modelo de sociología
aplicada, y ni contar una especialidad o
posgrado llamado sociología clínica en México.
En segundo lugar, la selectividad ética es
mucho más amplia de lo que se ha esbozado
aquí, ya que el auge de los códigos, consejos y
mediaciones éticas en las universidades ha
transitado, más que en la solución de conflictos
situacionales, en sanciones y castigos, una
función ético punitiva, contradicción en sí
misma, ha sido omniabarcante que incluso
puede sustituir reglamentaciones jurídicas
internas, es decir, la selectividad ética no es
reductible a los contratos jurídicos, es una
forma de gestionar y solucionar conflictos, de
cambio de consciencias, y pertenece al orden
expresivo de las contradicciones internas a las
instituciones. Por ejemplo, un o una docente
que pide dinero a cambio de la calificación, o
un docente que acosa o abusa sexualmente,
tenemos delito, aunque tiene que ver con
cuestiones éticas la selectividad ahí ya no opera,
pues son cuestiones jurídicas. En ese sentido
estirar tanto la selectividad ética es deformarla
y cae en el modelo inquisitivo, considerando
entonces, que la selectividad opera en tanto que
conflictos situacionales indeterminados cosa
que permite la reflexión, el cuidado colectivo,
los derechos humanos, pro-dignidad para una
vida libre de violencia en contextos escolares,
aunado a que la preparación profesional de las y
los estudiantes adquiere un sentido diferente al
de la tradición de su propia profesión, es decir,
se trata de una ética de la finitud y de la
responsabilidad ecológica, más que una ética
profesional. La ética de la finitud y
responsabilidad es cuestionarse los principios
de su obrar colectivo con los ojos de los
derechos humanos, pero es ecológica en el
sentido de un trabajo colectivo de conexiones, o
como menciona Bateson de pautas que
conectan como el eje principal del bienestar
ecológico.
[58]
[59],
La sociología clínica permite el
acompañamiento en la mediación que ayuda a
no caer en el modelo inquisitivo. La mediación
es acompañada cuando hay escucha atenta a los
conflictos que vivencian las personas y que son
narrados por ellas mismas; realizando el proceso
de investigación; que las personas participen en
su propio conflicto con propuestas de
soluciones, realizar la aplicabilidad y dar
acompañamiento y seguimiento a soluciones
mutuamente aceptadas.
[58] Eugene Enríquez, Análisis e intervención en procesos relacionales e institucionales.
[59] Gregory Bateson, Pasos hacía una ecología de la mente (Buenos Aires: LOHLÉ-LUMEN, 2016).
Conclusiones
Sociología clínica y Mediación Alternativa Ética de Soluciones (MAÉS)
96
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Los establecimientos de educación superior,
aunque bien considere posibilidad de aplicación
en niveles medio superior y básico, están en
coyuntura histórico social, aunque vale decir
cambio constante, pero bien de generaciones,
pero bien de ideologías, las y los estudiantes
comprenden sus conflictos, por eso la clínica
como mirada y escucha de sus vivencias, de su
subjetividad, para comprender sus conexiones,
comprender que todo conflicto depende de su
organización y analizarlo a partir de relaciones
sociales.
Finalmente, la selectividad ética en su uso
permite el liderazgo grupal y preocupación no
por los y las otras para liberarlos, como lo hizo
Moisés, sino por una ecología de la
organización, de formar mediaciones, códigos y
consejos éticos voluntarios, reflexivos
preocupados por solución de conflictos
situacionales y bienestar ecológico, por formar
una inteligencia comunitaria. Tampoco con la
figura de Ombudsman palabra escandinava que
significa agente, mediador, representante de un
pueblo, que en marzo de 2018 cambia, por la
Comisión Nacional de los Derechos Humanos
de México, a Ombudsperson por la idea de
palabra anglosajona y no escandinava, ya que
refiere a quien recomienda, señala, opina,
defiende o protege, y eso es un acto individual,
así, siguiendo con el juego de palabras
escandinava y anglosajona, la figura ética de la
selectividad de la mediación sería Ombudsgrup,
es decir, una figura colectiva que refiera a
quienes recomiendan, quienes señalan, quienes
opinan, quienes defienden o quienes protegen,
una inteligencia comunitaria.
La selectividad ética como reducción de
complejidades de una organización de un
establecimiento social del tipo educativo,
apenas comienza a avanzar por lo que se puede
estudiar desde una pericia sociológica para
evitar el aumento de complejidad, para
acompañar el bienestar ecológico, no entendido
en que todas las personas deben estar sin
conflicto sino como un control cibernético,
como una calibración en los conflictos
situacionales internos, como un equilibrio
dinámico. Es una conclusión que difiere de ver a
las instituciones educativas solo como
instituciones de control, en contrario, las
instituciones en su génesis son contradictorias,
por un lado, organización y formación de
estudiantes y, por otro lado, los conflictos
inherentes en ese proyecto de formación. No se
intenta cambiar la organización, sino que, la
idea de selectividad implica que toda
institución puede verse y estudiarse por la
forma diferenciada de resolver sus conflictos
internos.
Luis Alberto Hernández Cerón
97
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Referencias
Sociología clínica y Mediación Alternativa Ética de Soluciones (MAÉS)
Araújo, Ana y De Yzaguirre, Fernando (Coord.). Sociología Clínica. Reflexiones e investigaciones hoy.
España y América Latina: Sapere Aude, 2021.
Bateson, Gregory. Espíritu y naturaleza. Buenos Aires: Amorrortu, 2015.
Bateson, Gregory. Pasos hacía una ecología de la mente. Buenos Aires: LOHLÉ-LUMEN, 2016.
Bauman, Zygmunt. ¿PARA QUÉ SIRVE realmente? Un sociólogo. España; Editorial Paidós, 2014.
Bourdieu, Pierre (Coord.). La miseria del mundo. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2013.
Bourdieu, Pierre. El oficio de sociólogo. Presupuestos epistemológicos. México: Siglo XXI, 2008.
Caillois, Roger. Los juegos y los hombres: la máscara y el vértigo. México: Fondo de Cultura
Económica, 1986.
De Gaulejac, Vincent y Badache, Rene. Poner la vida en juego. Teatro de intervención socioclínica.
España: Sapere Aude, 2022.
De Gaulejac, Vincent, Rodriguez, Susana y Taracena, Elvia. Historias de vida, Psicoanálisis y
Sociología clínica. México: Universidad Autónoma de Querétaro, 2005.
De Gaulejac, Vincent. Neurosis de clase. Trayectoria social y conflictos de identidad. España: Sapere
Aude, 2019.
De Yzaguirre, Fernando. SOCIOLOGÍA CLÍNICA SUJETO Y APROPIACIÓN. Introducción a la
perspectiva socioclínica en ciencias humanas, sociales y de la salud. España: Editorial Sapere
Aude, 2024.
Dewey, John. La miseria de la epistemología. Ensayos de pragmatismo. España: Editorial Biblioteca
Nueva, 2010.
Dewey, John. Lógica. La teoría de la investigación. España: Prensas de la Universidad de Zaragoza,
2022.
Dubet, François. ¿Para qué sirve realmente un sociólogo?. Argentina: Siglo XXI, 2012.
Durkheim, Emile. Las formas elementales de la vida religiosa. México: Editorial Coyoacán, 2009.
Enríquez, Eugene. Análisis e intervención en procesos relacionales e institucionales. España: Sapere
Aude, 2022.
Foucault, Michel. Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. Buenos Aires: Siglo XXI, 2002.
Glassner, Barry y Freedman, Jonathan. Sociología clínica. México: Compañía Editorial Continental,
1985.
98
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Goffman, Erving. Internados. Ensayos sobre la situación social de los enfermos mentales. Buenos
Aires: Amorrortu, 2007.
Goffman, Erving. La presentación de la persona en la vida cotidiana. Buenos Aires: Editorial
Amorrortu, 2006.
Goffman, Erving. Los momentos y sus hombres. Textos seleccionados y presentados por Yves Winkin.
Barcelona: Editorial Paidós, 1991.
Gouldner, Alvin y Miller, Seymour. (Eds.). Sociología aplicada: problemas y oportunidades. España:
Centro de Investigaciones Sociológicas, 2019.
Gouldner, Alvin. Dos Modelos de Sociología Aplicada: la Ingenieril y la Clínica. Revista Mexicana
de Sociología 17, No. 2 (1955): 499504. https://doi.org/10.2307/3537879
Grau, Salvador, González, Carlota y Daniel, José, LA MEDIACIÓN UNIVERSITARIA: UN
RECURSO DE ORIENTACIÓN. EXPERIENCIA EN LA UNIVERSIDAD DE ALICANTE,
International Journal of Developmental and Educational Psychology 2, No. 1 (2016): 365-373.
https://www.redalyc.org/journal/3498/349851777037/html/
Guillen-León, Laura A, Campos-Sánchez, Carlos M, y Acosta-Escanaverino, Isbetti, Consideraciones
acerca de la crisis del método clínico ante el desarrollo tecnológico, FEM: Revista de la
Fundación Educación Médica 24, No. 5 (2012): 271-273. https://dx.doi.org/10.33588/fem.245.1148
Lahire, Bernard. ¿Para qué sirve la sociología?. Argentina: Siglo XXI, 2006.
Luhmann, Niklas. La sociedad de la sociedad. México: Herder, 2007.
Madrazo, Jorge Ariel, Diálogo con Ana María Araújo: Sociología Clínica, una epistemología para la
acción. Atenea (Concepción), No. 490 (2004): 177-189.
https://dx.doi.org/10.4067/S0718-04622004049000011
Parra, Héctor y Jiménez, Francisco, Estilos de resolución de conflictos en estudiantes universitarios,
Revista LOGOS CIENCIA& TECNOLOGÍA 8, No. 1 (2016). https://doi.org/10.22335/rlct.v8i1.275
Parsons, Talcott. El sistema social. Madrid: Editorial Revista de Occidente, 1966.
Payá, Víctor. (Coord.). Sociología etnográfica. Sobre el uso crítico de la teoría y los métodos de investigación.
México: Editorial Juan Pablos Editor, 2017.
Simmel, Georg. El conflicto. Sociología del antagonismo. Madrid: Ediciones Sequitur, 2013.
Simmel, Georg. Filosofía del paisaje. Madrid: Editorial Casimiro, 2014.
Solares, Israel y Vera, Hector, Precariedad laboral y desigualdad salarial entre profesores
universitarios: El caso de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)”, Perfiles
Educativos 45, No. 182 (2023): 4568. https://doi.org/10.22201/iisue.24486167e.2023.182.61081
Szasz, Thomas. La fabricación de la locura. Barcelona: Editorial Kairós, 1974.
Luis Alberto Hernández Cerón
99
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o
Taracena, Elvia, La sociología clínica. Una propuesta de trabajo que interroga las barreras
disciplinarias, Veredas especial, UAM-Xochimilco, México (2010): 53-86.
https://veredasojs.xoc.uam.mx/index.php/veredas/article/view/584/548
Veliz, Soledad, Macarena García-González, y Evelyn Arizpe. Mediación Literaria Como ética De
Cuidado En Contextos Adversos. Ocnos 21, No. 1 (2022).
https://doi.org/10.18239/ocnos_2022.21.1.2714
Weber, Max. La ética protestante y el espíritu del capitalismo. México: Editorial Fondo de Cultura
Económica, 2019.
Wirth, Louis."Clinical Sociology: Sociology and Clinical Procedure," Clinical Sociology Review 1, No. 1
(1982). https://digitalcommons.wayne.edu/csr/vol1/iss1/4
Wright Mills, Charles. La imaginación sociológica. México: Fondo de Cultura Económica, 2010.
Sociología clínica y Mediación Alternativa Ética de Soluciones (MAÉS)
100
Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
o