
crítica, producción de conocimiento libre y
bien común, donde el saber sea una herramienta
para la emancipación social y no una mercancía
para la acumulación. Esto demanda un
compromiso político y académico con la
desmercantilización del conocimiento y la
defensa de la educación superior como un
derecho fundamental, no como un motor de
crecimiento económico descontextualizado.
De igual manera, también es importante
nombrar la defensa por el Acceso Libre al
Conocimiento, por eso, la implementación de
marcos normativos como las Declaraciones de
Budapest, Bethesda y Berlín en las políticas de
CTeI de los países y universidades, sería un
primer paso, teniendo en cuenta que estas
critican y se oponen al acceso al conocimiento
académico a través de la imposición de pagos de
editoriales hegemónicas como Taylor & Francis,
Springer, Wiley, Sage, McGraw Hill.
Aunque la discusión no termina con el
pagar o no, porque se manifiesta que otro de los
principales problemas de las editoriales y
revistas hegemónicas es la preeminencia por el
idioma inglés sobre las lenguas maternas de los
países latinoamericanos, por eso, es importante
pensar versiones bilingües de las revistas y no
solamente el resumen de los artículos . Si bien
es importante manifestar la creación de índices
latinoamericanos como Scielo y Redalyc y
directorios como Clase y Latindex que, en
[83]
muchas ocasiones se encuentran alineados a las
directrices hegemónicas, puedan tener una
visión más incluyente desde la diversidad
cultural de la región. A estas iniciativas se
suman experiencias como las universidades
comunitarias, las revistas autogestionadas por
redes académicas del Sur Global, o los
consorcios de acceso abierto liderados por
países latinoamericanos, que buscan redefinir
las relaciones de poder en la producción de
conocimiento. Tal es el caso del proyecto
AmeliCA, impulsado por la UNESCO,
CLACSO y Redalyc, que propone un
ecosistema científico abierto, no comercial y
basado en la cooperación regional. Estas
estrategias buscan no sólo democratizar el
acceso al conocimiento, sino también romper
con los regímenes de propiedad intelectual que
refuerzan el extractivismo epistémico .
[84]
Otra de las visiones contrahegemónicas
del conocimiento académico ha sido la
posibilidad de difundir conocimiento
alternativo al hegemónico . Porque la
invisibilización del alternativo es parte de la
estructura de poder de la organización
científica , lo que impide que investigaciones
críticas latinoamericanas, epistemologías y
ontologías que se enfrenten a las tradicionales o
estudios que no tenga un referente empírico,
teórico o metodológico científico tienden a ser
excluidos. En esta tendencia del conocimiento
contrahegemónico se ha pretendido no solo
[85]
[86]
[83] José Mora, “Impacto de las comunidades científicas en la producción de conocimientos en Colombia y América
Latina: mirada crítica y contrahegemónica,” Educere 21, No. 69 (2017).
[84] Dominique Babini y Laura Rovelli, Tendencias recientes en las políticas científicas de ciencia abierta y acceso abierto en
Iberoamérica (Buenos Aires: CLACSO / Fundación Carolina, 2020).
[85] Haydée Ochoa y Elizabeth Boscán, “La difusión del conocimiento contrahegemónico en Venezuela: el reto de las
revistas científicas,” Revista Venezolana de Gerencia 21, No. 75 (2016): 367-381.
[86] Boaventura de Sousa Santos, “Nuestra América. Hegemonía y contrahegemonía en el siglo XXI,” CELA, Centro de Estudios
Latinoamericanos Justo Arosemena, 2008a.
Jorge Alberto López Guzmán
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Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
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