
El capitalismo cognitivo puede ser abordado
desde diferentes enfoques y miradas como un
modelo o sistema económico alimentado o
nutrido por la explotación del intelecto,
subjetividad y creatividad de los seres humanos;
lo que ha generado posiciones críticas hacia las
lógicas de mercantilización y privatización del
conocimiento especializado, principalmente, el
que se produce en las universidades . Este
capitalismo se ha fortalecido a través de una
serie de discursos y prácticas que se relacionan
fuertemente con la presencia tecnológica, la
retórica de la innovación, la gestión de políticas
de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTeI) y la
imposición de una vida social aunada a lo
digital convirtiendo todas estas relaciones en
valor económico, dejando de lado el valor social
y epistemológico que podrían tener.
[1]
[2],
Para precisar los antecedentes teóricos de
este artículo, es importante correlacionar cómo
la teorización de Marx sobre la producción
material y sus teorías de la plusvalía, podrían
seguir vigentes porque las prácticas de
explotación han ido migrando a las economías
basadas en la producción, distribución y
utilización de bienes y servicios inmateriales.
Así, de manera cuantitativa y cualitativa se
pone en tela de juicio las nociones de propiedad
sobre lo vivo: ya no es solamente el cuerpo lo
que se transforma en fuerza de trabajo, sino el
intelecto, el pensamiento y las ideas.
[3]
Introducción
[1] Jorge Alberto López–Guzmán, “Fetichización del paper y capitalismo cognitivo,” Revista Latinoamericana de Educación y
Estudios Interculturales (RLEEI) 5, No. 4 (2021).
[2] Igor Sádaba, “Capitalismo cognitivo y Sociedad de la Información: de la Innovación al Big Data,” Con–Ciencia Social,
No. 20 (2016): 21-30.
[3] Karl Marx, El Capital I. Crítica de la Economía Política (México: Fondo de Cultura Económica, 2014).
[4] Ricardo Antunes, ¿Adiós al trabajo? Ensayo sobre la metamorfosis del trabajo y el rol esencial del trabajo en la fase actual del
capitalismo. (Buenos Aires: Ediciones Nordan-Comunidad, 2000).
[5] Yann Moulier-Boutang, Cognitive Capitalism (Cambridge: Polity Press, 2011).
La noción marxista de plusvalía,
tradicionalmente asociada a la explotación del
trabajo manual, se reinterpreta en el
capitalismo cognitivo como la extracción de
valor de la fuerza de trabajo intelectual y la
creatividad. Los docentes-investigadores, al
producir conocimiento y patentes, generan un
excedente de valor que es apropiado por las
instituciones universitarias y los monopolios
editoriales, lo que lleva a una "proletarización
académica" donde, a pesar de producir más
riqueza intelectual, sus condiciones laborales y
salariales pueden precarizarse .
[4]
En este sentido, autores como Yann
Moulier-Boutang destacan que el capitalismo
cognitivo no sólo se sustenta en la explotación
del conocimiento, sino en su acumulación bajo
nuevas formas de apropiación mediante los
regímenes de propiedad intelectual, los
monopolios editoriales y la valorización del
conocimiento como capital fijo. Esta nueva
configuración se distancia del capitalismo
industrial al priorizar la innovación inmaterial,
las redes colaborativas y la inteligencia
colectiva, aspectos que reconfiguran las lógicas
de producción, circulación y apropiación del
saber. Asimismo, se incorporan dispositivos de
control institucional que operan sobre la
subjetividad, como las políticas de evaluación,
la producción de indicadores y los discursos de
calidad académica, que subordinan el
[5]
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Revista Ciencias y Humanidades- Vol 19, N 2, Julio-Diciembre de 2025
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